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Guía de supervivencia para el primer lunes de septiembre

Han acabado las vacaciones para la mayoría de los españoles y las oficinas se llenan de trabajadores bronceados. Con esta agenda encontrará relax en su vuelta a la rutina

Guía de supervivencia para el primer lunes de septiembre

Horas de plácida lectura a la orilla del mar, despertarse cuando el cuerpo lo pide, una comida a deshoras, acostarse sin pensar en el despertador… ¡Benditas vacaciones! ¿Y ahora qué? ¿Cómo afrontamos el tan cacareado síndrome posvacacional? ¿Y por qué lo sufrimos? “La incidencia de este trastorno está en aumento. Cada vez son más los españoles aquejados por sus síntomas, que pagan a la vuelta de sus vacaciones el precio de la agresiva civilización que estamos construyendo”, asegura José Antonio López, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP).

Por su parte, la doctora Mónica Jiménez Giménez, psicóloga de la Fundación Jiménez Díaz, matiza que estamos ante un “proceso normal de adaptación”. Es más, ni siquiera es considerado como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud. La irritabilidad, la dificultad a la hora de concebir el sueño, el cansancio o una sensación de apatía y tristeza son las cuestiones en las que debemos fijarnos, agrega López, para saber si sufrimos síndrome posvacacional. Eso sí, Jiménez Giménez insiste en la necesidad de tomarnos este “malestar pasajero” como tal, ya que sus síntomas suelen desaparecer tras pocos días, al regularizar los horarios de trabajo y descanso. "No suele durar más de una semana o dos”, anota.

Pero esta es la teoría. Ahora vayamos a la práctica, porque más allá de dividir las vacaciones en dos y programar el regreso unos días antes de la temida reincorporación laboral, también podemos convertir nuestro primer día de trabajo en algo muy apacible. Con esta guía de supervivencia, le deseamos una feliz rentrée.

MAÑANA

07.00- Abra los ojos, levántese y no mire Twitter, Facebook ni Instagram. Este es su momento y lo dedicará a tomar un buen desayuno que incluya fruta (con dos piezas y un zumo, habrá colmado su dosis de citoquímicos vegetales, según los nutricionistas) y a salir a correr o caminar. Hacer deporte por la mañana, como nos contó el entrenador personal José Miguel del Castillo, "ayuda a mantenernos activos el resto de la jornada". Necesitará un calentamiento previo. Mónica Jiménez Giménez apunta: "Realizar ejercicio físico o técnicas de relajación de manera habitual puede ayudarnos a sobrellevar el síndrome posvacacional". Y un truco más: si es posible, que la vuelta a la rutina laboral no sea en lunes. “Así la semana será más corta y el cambio de la inactividad a la actividad se producirá de manera gradual”, aconseja.

08.30- De camino al trabajo, permanezca desconectado. Y para que no nos ponga de los nervios ni el atasco ni el retraso del bus o el metro, aproveche el viaje para leer, escuchar música, pensar o incluso meditar.

09.00- Llegamos a la oficina y tenemos varias opciones. "Por un lado, compartir las experiencias vacacionales con los compañeros contribuye a crear un ambiente laboral agradable”, explica la psicóloga. Y, además, queda prohibido abrir el correo electrónico nada más llegar. Tendrá cientos (o miles) de correos pendientes y eso no hará más que aumentar el estrés del primer día. Déjelo como la segunda tarea de la jornada, siguiendo el modelo de tantos ejecutivos de éxito.

10.00- Si le toca ese primer día horrible por obra y gracia de un jefe o compañero insoportable, refuerce el conocimiento de estas técnicas infalibles para soportar a un cretino: yoga, psicología positiva o mindfulness. "Primer día tiene que ser sinónimo de actitud relajada y positiva. Por ello, no hay que anticipar acontecimientos, abordando tarea a tarea. Si es posible, lo más conveniente es comenzar por las actividades más amenas y, de forma gradual, aumentar la intensidad", señala Mónica Jiménez Giménez.

11.00.- ¿Qué tal un vídeo de gatitos o de perritos? YouTube tiene millones de ellos, ya sea haciendo yoga, entonando una canción o desafiando al mundo al más puro estilo James Bond. Según investigadores de la Universidad de Cincinnati, un descanso digital mantiene la mente fresca y productiva. Son solo un par de minutos.

12.00- Ya lleva unas horas frente a la pantalla del ordenador, así que lo mejor es sacar unos minutos para destensar cuerpo. Rotar el cuello o estirar la espalda hacia el suelo le llevará poco tiempo. y beneficia la concentración, un poco dispersa tras las vacaciones.

13.00- Póngase los cascos y dele el play.  Puede optar por una canción que le ponga las pilas, que le lleve a otro lugar –¿por qué no de vuelta a las vacaciones? (solo un par de minutos, al fin y al cabo, hoy es día laborable)– o que calme sus nervios posvacacionales. Dentro de ese apartado, la mejor opción es Weihtless, del trío británico Marconi Union, que fue elegida hace unos años como la canción más relajante del mundo.

MEDIODÍA

14.00-¿Comemos? Sí, pero hágalo despacio. Un estudio publicado en enero en Journal of the Academy of Nutrition and Ditetics asegura que comer lento, entre otras muchas ventajas relacionadas con la relajación, hace que consumamos menos calorías. En cuanto a qué comemos, tres ideas: un pescado rico en Omega 3 como el salmón o el atún, que disminuye los niveles de ansiedad según un estudio de la Universidad de Ohio; espinacas, lechuga, acelgas o cualquier tipo de hoja verde, porque gracias al manganeso ayuda a los músculos a relajarse; y, de postre, una naranja, dado que los cítricos calman el ánimo alterado.

15.00-No puede faltar la siesta. Si aún goza de la jornada intensiva y llega pronto a casa, échese una cabezadita de 10 o 20 minutos, el tiempo perfecto para recargar las pilas, mejorar el estado de ánimo, la concentración o la creatividad. Aquí puede ver las pautas de una siesta perfecta. Buenas noticias: no engorda.

16.30- ¿Quién se resiste a un café? Si sigue en la oficina, el olor a esta sustancia le pondrá de buen humor. Mejor si optamos por las variedades más exóticas, como los cafés con aroma de frutas, hierbas aromáticas, especiados o cítricos. Los que prefieren el té, deberían decantarse por el negro o el verde, pues ayudan a la relajación. Las infusiones digestivas, como la manzanilla, también nos subirán el ánimo, ya que solo por el aroma el organismo intuye sus propiedades antimicrobianas.

17.00- Detalles como unas flores en la mesa de trabajo o poner a la derecha la lista de cosas por hacer junto los lápices y, a la izquierda, las tareas acabadas y el teléfono, pueden ser de utilidad. 

TARDE

18.00- Vuelta a casa. Y el mismo consejo de antes: utilice el viaje para sumergirse en sus pensamientos, admirar el paisaje o repasar todas las cosas que ha hecho (no sirve la lista de tareas pendientes) en el primer día de trabajo.

19.00- Deporte. Yoga, gimnasio o cualquier actividad al aire libre ayudará a mejorar su autoestima. Así lo afirma un estudio de la Universidad de Essex (Reino Unido). ¡Y solo en los primeros cinco minutos!

20.00- Échese a la calle. El doctor José Antonio López nos recomienda no hacer una vida invernal desde la primera semana de septiembre. “Aún quedan horas de luz y una temperatura que permite pasear”, argumenta. “Salgamos uno o dos días entre semana y busquemos nuevos estímulos que nos hagan sentir más vivos”.

NOCHE

21.00- Cena y tiempo para disfrutar de la familia y los amigos. Estar con los seres queridos solo trae ventajas: entre ellas, aminora los niveles de ansiedad. Una conversación distendida, un momento íntimo o unas risas en compañía son indudablemente eficaces.

22.00- Hora del pensamiento antiestrés. Solo necesita conocer estos seis pasos para practicar meditación en casa. Todo pasa por encontrar un rincón tranquilo y acogedor, trabajar la respiración y observar nuestros pensamientos sin juzgarlos para acabar con imágenes positivas y en silencio.

23.00- A la cama. Primero, sin dispositivos móviles que puedan perturbar nuestro sueño. Segundo, en un dormitorio oscuro, fresco y libre de ruido,  tal y como recomienda la NASA en una investigación sobre el sueño. "Es fundamental no acostarse tarde los primeros días para ir descansados al trabajo", añade Jiménez Giménez. Si ha hecho los deberes con la almohada, renovándola cada dos o tres años y eligiéndola en función de la postura en la que duerme, puede estar orgulloso: ha superado con éxito y sumo relax su primer día de trabajo tras las vacaciones.

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