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La leona en verano

Es hija de la madre que todos querríamos y hermana del colega que todos necesitamos. Ahora estrena película y nosotros, ídolo

María León toma el sol con un 'body' de La Perla. En los labios lleva un 'gloss' fucsia de la gama Lèvres Scintillantes de Chanel. La laca de uñas es el tono 623 Mirabella de la gama Le Vernis de Chanel. Ampliar foto
María León toma el sol con un 'body' de La Perla. En los labios lleva un 'gloss' fucsia de la gama Lèvres Scintillantes de Chanel. La laca de uñas es el tono 623 Mirabella de la gama Le Vernis de Chanel.

Esta entrevista empieza donde la espalda pierde su nombre, porque hablamos con María León (Sevilla, 1984), protagonista de Con el culo al aire y dueña de uno de los traseros más celebrados y comentados del verano de 2013 gracias a su anuncio de unas galletas dietéticas. También porque así entendió María que debía ser su trabajo en Marsella, la nueva película de la directora Belén Macías, para la cual ha ensanchado sus nalgas: “Fue una decisión mía. El personaje no tiene nada que ver conmigo y quise hacer un cambio físico que me ayudara a contarlo”. Aquel anuncio dio y, de hecho, todavía da, bastante que hablar: “Yo siempre creí que eran mis ojos lo que miraban los hombres, y ya ves tú. Para mí fue un orgullo, porque yo no pensaba que tuviera un culo aparentemente fantástico, y muchos decían que usaba a una doble [risas]. Fue extraño…”. Si los fans del anuncio de marras se la encuentran por la playa, no deben preocuparse, que la reconocerán rápidamente por delante… y por detrás: “Tuve que volver a perder peso en seguida porque rápidamente me puse a rodar Carmina y amén. Pero, vamos, que yo me siento mejor con dos kilos de más que con dos kilos de menos”.

María es apasionada, verborreíca, lenguaraz cuando toca. Fuma (mucho). A veces, más que estar entrevistando a una actriz de carne y hueso, uno tiene la sensación de estar conversando con un personaje de León y Quiroga, una de esas mujeres míticas que tan pronto hielan la copa de brandy del hombre más experimentado con un aletear de pestañas como se ponen a llorar en un rincón del Café de Levante. Hasta su cuenta en Twitter, @laleonademaria, tiene ecos copleros. ¿Se confundirá la ficción con la realidad? “No, qué va. En Marsella soy Sara, una toxicómana que no ha tenido una vida fácil. Una de las cosas que más trabajo me costó interpretar fue el hecho de que, por mucho que luche por el amor, es una perdedora absoluta, una mujer sin oportunidades, y eso es muy difícil de aceptar. La leona de María, en cambio, es una chica que trabaja de actriz y que intenta mantenerse en el oficio. Y a la que de momento no le va mal. Aunque mañana no se sabe…” Hoy, le va tan bien que hasta puede compartir vestido de Lanvin, como el que luciera en la pasada gala de los Goya y que cuesta 4.000 del ala, con nada más y nada menos que toda una reina, Máxima de Holanda. “Cuando lo vi lo único que pensé fue: ‘Mira qué buen gusto tiene la chica’. Nos pueden poner pegas a las dos, pero no me voy a tirar piedras sobre mi propio tejado, así que mejor decir que a las dos nos queda muy bien”. Pero, como no lo puede evitar, al momento da su veredicto fashionista: “Ella es más grande, así que lo llena un poco más; yo soy más pequeñita y me queda un poco más bailongo. Tiene que haber una tercera por ahí a la que le quede mejor, mira lo que te digo”. Tal vez sea Angelina Jolie, con la que coincidió recientemente en los Independent Spirit Awards y sobre la que solo acertó a decir: ‘Tiene la piel como de seda”.

Corsé de Agent Provocateur y braguita de La Perla. La piel de la actriz está lisa y uniforme gracias al tono 30 de Les Beiges de Chanel.
Corsé de Agent Provocateur y braguita de La Perla. La piel de la actriz está lisa y uniforme gracias al tono 30 de Les Beiges de Chanel.

La virgen de las sufridoras

Marsella es un paso más en la carrera de una intérprete que se presentó arrasando en 2011 con La voz dormida (Concha de Plata a la Mejor Actriz en Donosti y Goya revelación). Fue una interpretación epidérmica, en la que muchos vieron (¡palabras mayores!) a una posible heredera de la primera Victoria Abril, esa que lucía bragas de oro y llenaba tiempos de silencio en las mejores películas de Vicente Aranda. Después han llegado sendos episodios de la saga familiar de mamá Carmina (Carmina o revienta y Carmina y amén, ambas dirigidas por su hermano). Para ella, la segunda es “un peliculón”. Una progresión en la faceta como realizador de Paco León: “No tiene nada que ver con la primera. Se ve perfectamente su proceso de crecimiento. Poquito a poco y paso a paso, como si hiciera un beauty”. Sabe de lo que habla: su María vive obsesionada, hasta la delincuencia, con cumplir su sueño de montar “un centro de belleza, nada de una peluquería”. Que ya ven que hay clases y clases.

León, en la piscina del madrileño Club Financiero Génova, lleva un 'body' de La Perla. Los labios llevan 'gloss' rosa intenso de la gama Lèvres Scintillantes de Chanel ampliar foto
León, en la piscina del madrileño Club Financiero Génova, lleva un 'body' de La Perla. Los labios llevan 'gloss' rosa intenso de la gama Lèvres Scintillantes de Chanel

En todas, como en Marsella, encarna a esas sufridoras de clase popular, toreadoras, con mayor o menor fortuna, de las cornadas que tira la vida. Aquí, tiene que intimar con su hija, a la que había dado en adopción, durante un viaje en búsqueda de un padre al que hace años que no ve y, de paso, transportar un cargamento de cocaína. Por si fuera poco, debe aguantar a la madre adoptiva de la niña, una pijísima Goya Toledo, y lucir unos leggins de colores que hacen daño a la vista de cualquiera que no sea daltónico y que dejan poco lugar a la imaginación de lo adheridos a su cuerpo que se encuentran. Igual es un poco demasiado, pero María parece sentirse a gusto con esta suerte de personajes que podrían ser el colmo de las desdichas. ¿Para cuándo un cambio? ¿No le apetecería ser una mujer fatal como la de esta sesión de fotos? “[Risas] Como actriz me gustaría hacer de todo y transformarme en todo lo que yo no sea. De momento, no me ha llegado ningún guion a casa de ese tipo. Lo mismo solo me llaman para hacer esto, como a Gracita Morales. Supongo que no es un personaje que se vea en mí y tampoco me esfuerzo en fomentarlo. Si me llega, pues si con Sara he engordado, para ese me intentaré estirar las piernas como un chicle; a ver si puedo medir dos metros más”. No hay mal que cien años dure y, en el caso de María, en Marsella, por lo menos, tiene un gratificante encuentro sexual con Eduard Fernández. Cierto es que el acto en sí, por cómo y por quién interviene, ni es muy glamuroso ni parece un pasaje de 50 sombras de Grey: Eduard conduce un camión de mudanzas, está sudadito y tiene toda la pinta de que le huele la axila a gasolina súper. “Es una secuencia muy difícil porque yo anteriormente no me había desnudado en pantalla. En una escena así, en la que trabajas con tu cuerpo, te puedes sentir frágil. Afortunadamente, me ha tocado hacerlo de la mano de un caballero, de un señor y de un gran actor. Me ha enseñado a jugar sin pudor, a mirar esta profesión como algo bonito y no como algo sucio. Cuando te dan un texto y te dicen cómo ponerte, cómo mirar, cómo respirar… darle autenticidad es muy difícil. Nosotros hemos conseguido que se vea amor en la pantalla. Con gasolina, con pelo en el pecho o lo que sea, Eduard tiene una mirada irresistible”.

María posa de espaldas en la terraza del Club Financiero Génova, con una espectacular vista de las Torres de Colón. Lleva una falda 'stretch' de encaje de La Perla. El cuerpo luce firme y torneado gracias a la crema Body Excellence Firming and Rejuvenating Cream, de Chanel. Y a la genética, claro. ampliar foto
María posa de espaldas en la terraza del Club Financiero Génova, con una espectacular vista de las Torres de Colón. Lleva una falda 'stretch' de encaje de La Perla. El cuerpo luce firme y torneado gracias a la crema Body Excellence Firming and Rejuvenating Cream, de Chanel. Y a la genética, claro.

¿La familia? Bien, gracias

La León, por lo visto, es bastante más pudorosa que su hermano, que celebrara su follower un millón con un desnudo en porreta de lo más comentado. Por cierto, ¿qué diferencia hay entre ser dirigido por dos hombres como Zambrano y Paco y hacerlo por una mujer, como Belén en Marsella? “Ninguna, porque tanto Benito como mi hermano tienen una sensibilidad muy parecida. Lo que sí me hace sentir orgullosa es ver a una directora llevar ese barco tan grande y complicado que es una película con el aplomo y la seriedad con la que lo hace Belén. Ahí sí que me sale el lado feminista”.

Paco León, su hermano, ha abandonado hace nada al Luisma en el barrio de Esperanza Sur de Aída; Carmina, su madre, descansa en Sevilla tras Carmina y amén; solo ella mantiene el fuerte en el camping de Con el culo al aire, peleando como la doctora Sandra Rojo por el flojeras de su novio (Raúl Fernández de Pablo) en implacable lucha de barro con Ana Morgade. En la sombra, Anna, esposa de Paco y maestra de interpretación de la jovencísima María. Aunque, claro está, el clan de los León no sería lo mismo sin Bárcenas, el loro de María: “Ahí está, piando. Se supone que tiene que hablar, pero no habla nada. Por algo lo bautizó Carmina como Bárcenas”. Si algún día se digna a decir unas palabras, es posible que María lo primero que le enseñe a decir sea esto: “Da mucha rabia que la gente no vaya al cine. Yo misma no voy todo lo que me gustaría, porque querría que pusieran más pelis. ¡Es que no nos dejan verlas! ¡Las quitan en seguida!”. María, leona hasta la sepultura.

Realización: Nono Vázquez / Asistente de estilismo: Joe Vilaire / Asistentes de fotografía: Dani Gallar y Pablo Mingo / Maquillaje y peluquería: Pedro Cedeño @ Talents para Chanel y GHD

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