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“Mi conexión con el mundo”

Sofía Moro se define a sí misma como fotógrafa documental. Y un documento imprescindible es su propia obra, seria, íntegra, tremendamente social. Parte de ella se expone en PhotoEspaña

La fotógrafa Sofía Moro
La fotógrafa Sofía Moro

Este texto sobre la fotógrafa Sofía Moro está datado en Madrid, pero bien podría estarlo en Savannah (en el Estado de Georgia), en Estados Unidos, en la casa de un condenado a muerte que no fue cualquier condenado a tal destino: Troy Davis, un antes y un después para muchos. Bien podría estarlo en la plaza Tahrir de El Cairo, en Egipto, rodeadas de jóvenes ilusionados (Diaa el Din), de exaltados en post de la revolución y de mucho tanque apostado a la espera; en una playa de Miami mirando el mar junto al primer desertor del Ejercito norteamericano (Camilo Mejía) dando la espalda a edificios ricos y vacíos por la crisis, o en la universidad de Dakar persiguiendo sin pausa y con mucho sudor a los gurús antiglobalización. En cualquiera de los sitios a los que la he acompañado. Fundamentales todos.

Así, bien podría esta breve invitación a seguir su obra estar datada en Joao Pesoa (Brasil), sentadas ambas en la terraza de uno entre los centenares de pecios de la ciudad junto a una defensora de derechos humanos amenazada de muerte (Valdenia Paulino), pedazo de mujer coraje que nos dejó sin habla mientras diluviaba sobre el océano, a lo lejos, y se escurría el agua inmisericorde entre las favelas en lo bajo.

O podríamos encontrarnos hoy mismo a pie de una fosa republicana cualquiera de las muchas sembradas durante la Guerra Civil española y aún no abiertas; en León o en Teruel o en Navarra: impactadas ambas, me consta, por tanto hueso, tanta meticulosidad al extraerlos, limpiarlos, juntarlos por el equipo del forense Francisco Etxeberría; tanto dolor aún latente creado por un conflicto que ya suma casi ocho décadas. Un drama impregnado en los restos: un diente que desvela la edad; la moneda de oro previsora de una madre que aún espera futuro para el hijo; un anillo que habla de una novia; el agujero de bala en las calaveras que confirma al asesino; las botas de soldado con los huesos dentro (sí, esas que pueden ver en el fotorrelato adjunto que pertenecían a Jose Antonio Rivas Carballés)...

Sofía Moro (Madrid, 1966) se define a sí misma como fotógrafa documental y retratista. Y sí, sin duda. Su obra es ya documento de la historia última; muchas vidas y situaciones retratadas cual mojones de un tiempo. Contemplas uno de sus rostros (de brigadistas, ex soldados, defensores de derechos humanos, presidentes de empresa, mujeres prisioneras por la droga...) y te brota allí el episodio completo, como si la enciclopedia hubiera abierto página en esta mirada o aquel gesto. Pongamos como ejemplo: Marcos Ana, el preso franquista más años encerrado, agarradas sus manos a un ramo de flores ante su suéter verde campo como antaño lo debió estar a una valla.

Es una obra seria, profunda, sólida, fundamentada, espartana la suya; tal vez porque rezuma una decisión tomada y sin dudas ni florituras: la seguridad de estar haciendo con gusto lo que hace. "La fotografía de repente me acercó al otro", dice ella, por lo común reservada, callada. Es un medio. Y el fin, todos nosotros. “Mi vida, mi biografía, la conforman en gran parte las fotografías realizadas en estos últimos veinte años, y la gente, los lugares y las historias que he conocido al tomarlas. Eso es lo que perdura en mi cabeza. Nunca habría entrado en la cárcel de mujeres de Carabanchel si no hiciera fotos. Nunca habría conocido a los viejos brigadistas Internacionales, ni a las víctimas ni a los vencedores de la Guerra Civil española, ni a los condenados a muerte americanos, ni a los bravos defensores de derechos humanos...", asegura.

Fotografiar para vivir la vida de otros. Dejar testimonio. Documentar. Basta mirar para ver que, ante sus retratos, las palabras sobran.

"Sensibilidad y compromiso" han titulado su muestra en la FNAC de Madrid (Castellana). Se podrá ver hasta julio dentro del festín de programación de Photoespaña.

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