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EDITORIAL

Señales alentadoras

Europa ha reducido sus emisiones y EE UU se dispone a hacer lo mismo, pero no es suficiente

Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando globalmente a un ritmo que causará cambios significativos en la temperatura media del planeta en las próximas décadas, con efectos de importancia en la vida de las personas. Teniendo en cuenta el carácter global del problema, únicamente medidas globales podrían solucionarlo; o, al menos, paliarlo. La experiencia ha demostrado que estos acuerdos son difíciles de instrumentar y muchos países, algunos de ellos muy contaminantes, se niegan a suscribirlos por razones de interés económico nacional. Sin embargo, hay algunos datos que indicarían un cambio.

Por una parte, Europa ha superado sus compromisos de reducción adquiridos en la cumbre de Kioto de 1997. El recorte de emisiones con respecto a 1990 es ya de algo más del 11% (el compromiso era del 8%). Lo malo es que hoy Europa representa una pequeña parte de las emisiones globales —del orden del 13%—. A este papel, por fuerza secundario, hay que añadir que la UE ha perdido en las últimas cumbres sobre el clima la autoridad y el liderazgo que solía tener.

Por otra parte, Estados Unidos, que junto con China es responsable de la mitad del total de emisiones contaminantes a la atmósfera, ha cambiado su tradicional oposición a este tipo de restricciones y ha anunciado un ambicioso programa de reducción. En concreto, del 30% para 2030 respecto a las emisiones en 2005. Lo más probable es que tal objetivo no suponga un gran esfuerzo en promoción de fuentes renovables, sino que sea alcanzable sustituyendo centrales generadoras de electricidad alimentadas por carbón por otras de gas natural. Este simple cambio está haciendo que mejore el nivel de emisiones de EE UU, pero no se ha producido por motivos medioambientales, sino por la emergencia del gas de esquisto, que ha aumentado considerablemente su producción a precios reducidos y está precipitando una completa renovación en las fuentes de energía de la industria norteamericana.

Más allá de estas noticias, el panorama de las emisiones globales sigue siendo preocupante. Únicamente un acuerdo aceptado por los grandes productores de gases de efecto invernadero, en particular EE UU, China, India, Australia, Canadá, Japón y Rusia, junto con Europa y otros países, podrá cambiar la tendencia de forma significativa y duradera.

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