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EL ACENTO

‘Desigual’ acogida

Las críticas a la campaña que la marca de ropa ha lanzado para el Día de la Madre parecen excesivas.

‘Desigual’ acogida

La campaña televisiva que la marca Desigual ha lanzado para el Día de la Madre ha tenido una acogida también desigual. Mientras en medios publicitarios se elogia su creatividad, algunos grupos de mujeres la han criticado y la consejera de Bienestar Social del Gobierno catalán, Neus Munté,ha declarado que estudia pedir su retirada por la frivolidad con la que, en su opinión, se trata la salud reproductiva de las mujeres.

El anuncio muestra a una joven alegre y desinhibida que se prueba un vestido para comprobar lo atractiva que está a pesar de su voluminosa barriga de embarazada... que en realidad es un relleno que se ha puesto. De la escena se desprende que la joven quiere tener un hijo. El problema no radica, sin embargo, en la frivolización del deseo de maternidad, sino en el hecho de que para expresarlo la joven pincha un paquete de preservativos. Para las detractoras del anuncio, este gesto induce a comportamientos irresponsables y va en contra de las campañas de salud pública destinadas a prevenir el sida y las enfermedades de transmisión sexual.

Desigual ha apelado a la libertad de expresión y ha asegurado que en ningún caso pretende herir ninguna sensibilidad, cosa que por otra parte parece evidente. Desde que la marca Benetton utilizó la imagen de un moribundo de sida como reclamo para sus anuncios, los límites de lo que afecta a la sensibilidad han quedado bastante más allá de la pequeña licencia que Desigual se ha tomado en esta campaña.

Los argumentos esgrimidos parecen algo forzados. El anuncio está hecho en clave de humor y el mensaje consiste en afirmar la capacidad de decisión de la mujer, su libertad para asumir las riendas de su vida. No debería tomarse en sentido literal lo que solo es una metáfora, un recurso estilístico en favor de la maternidad libremente asumida y expresada con una actitud tan atrevida y optimista como los diseños y gamas de colores que caracterizan la marca.

Todo el respeto y apoyo a las campañas de salud pública, pero sus buenos propósitos no deberían estar reñidos con la tolerancia y la creatividad. Lo políticamente correcto también tiene que tener límites. En una sociedad culturalmente saludable, pocas cosas deberían quedar fuera del humor creativo.

 

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