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Viaje a la infancia catalana de Valls, el primer ministro francés

“De niño ya se veía que Manuel era más intelectual que deportista”, dice su familia que vive en el barrio de Horta

El político admira a Felipe González y es seguidor del Barcelona

Giovanna Valls, hermana del primer ministro francés Manuel Valls, fotografiada en la casa familiar del barcelonés barrio de Horta.
Giovanna Valls, hermana del primer ministro francés Manuel Valls, fotografiada en la casa familiar del barcelonés barrio de Horta.

La familia se lo temía. Los pésimos resultados de los socialistas en las elecciones municipales obligaban —según la lógica francesa— a que su presidente, François Hollande, moviera ficha. Y era muy posible que la ficha fuera la del ministro del Interior Manuel Valls, uno de los políticos mejor valorados por los franceses. “Tras pasar muchos nervios, a las cinco de la tarde me llamó y me dijo: 'Ya es oficial, me hacen primer ministro. Me espera un camino muy difícil”. Su hermana Giovanna, que vive en la Barcelona natal de Manuel Valls, lleva una semana atendiendo a medios de comunicación y todavía no tiene claro si el ascenso de su hermano se trata de una buena o de una mala noticia.

“Me han preguntado varias veces si he brindado con champagne, pero la verdad es que no. Mi hermano tiene que levantar una Francia completamente dividida” explica Giovanna con cierta inseguridad, desde el comedor que les vio crecer. No duda de las capacidades de su hermano —nunca lo ha hecho— pero la crisis económica está golpeando a Francia y el contexto es muy delicado. “Lo pueden quemar”, sostiene.

Giovanna Valls vive en el barcelonés barrio de Horta, en la bonita casa que compró su familia en los años 60. Su padre, Xavier Valls, había abandonado Barcelona en 1949, pero no para huir de la dictadura sino para aprovechar una beca que le concedieron como pintor. Y fue allí, en el París bohemio que respiraba arte por todos sus rincones, donde formó su familia. Xavier Valls se casó con la suiza Luisangela Galfetti, hija del arquitecto Aurelio Galfetti y alquilaron un apartamento en el centro de la capital francesa. A pesar de establecerse en París, Xavier mantuvo sus orígenes y se escapaba cada verano para disfrutar de las vacaciones en Horta. “También le gustaba venir en febrero, para observar y pintar los almendros que florecen”, recuerda Giovanna.

Fue en las vacaciones del verano de 1962 cuando nació su primer hijo, Manuel. El médico que trajo al mundo al actual primer ministro francés fue el pediatra Antonio Gutiérrez Díaz, el Guti, quien años más tarde sería secretario general del PSUC. Al cabo de 16 meses nació en París su hermana Giovanna con quien ha tenido una buena relación a lo largo de su vida. Los recuerdos del pasado se mezclan entre el céntrico apartamento de París, donde casi cada día venía a cenar un actor, un pintor o un pensador, y los de la casa con jardín de Horta, donde pasaban las vacaciones con la familia.

Giovanna Valls y su hermano Manuel, en una playa de Mallorca el año1982
Giovanna Valls y su hermano Manuel, en una playa de Mallorca el año1982

“En Horta tenemos muchos recuerdos de infancia y de adolescencia. Fue aquí donde jugábamos a indios y vaqueros, por cierto él siempre era el Sheriff, y fue aquí donde Manuel se dio su primer beso”, recuerda con nostalgia. Fue una bonita etapa en sus vidas, que pasaron jugando con los primos en casa de los abuelos, y también en el Club de Tenis Horta. “No era nada bueno jugando con la raqueta ni tampoco al futbol. A él se le daba bien el ajedrez”, recuerda Carles Capdevila, uno de sus primos y sobrino de Roser Capdevila, autora de la serie Las tres mellizas. “Era más intelectual que deportista", añade. Su gran memoria, que le ayudaba a imaginar futuras jugadas sobre el tablero, le permitió retar a personas mayores que él e incluso llegó a jugar contra el pintor Jaime Valle-Inclán, hijo de Ramón, a través de postales que se intercambiaban por correo.

Con apenas 13 años, Manuel Valls ya devoraba los libros de Julio Verne, León Tolstoi y Fiódor Dostoyevski, según recuerda Giovanna. Ella, también leía novelas, aunque empezó con autores como Jack London. Más tarde, cuando creció, se entregó a la embriaguez de los poetas malditos, como Charles Baudelaire o Paul Verlaine.

Todo este orden familiar de tardes veraniegas en el club de tenis y de noches bohemias en el París de las artes se quebró con dureza por culpa de una nueva droga. Giovanna se dejó llevar y en poco tiempo, además de una adicción insaciable, contrajo el sida y una hepatitis C. Giovanna huyó de París pero los kilómetros no la curaron. Tuvo que pasar por un infierno hasta que hace diez años, poco antes que su padre muriera, logró superar la adicción. Durante el peor periodo de su vida contó desde la distancia con el apoyo familiar. Su hermano, que a los 17 años empezó a militar en el Partido Socialista, ya estaba encarando su carrera política. Este episodio fue difícil de afrontar pero los dos hermanos ya hace tiempo que decidieron que no lo silenciarían.

La última vez que se vieron fue en septiembre cuando se presentó por sorpresa a la inauguración de una exposición de cuadros de su padre que organizó la Fundación Vila Casas. “En ese viaje, que cogió por sorpresa a mi madre, me pidió quedarse a dormir en casa y le preparé la habitación donde dormíamos cuando éramos niños”, recuerda Giovanna. Según su hermana, Manuel es una persona responsable, que se cuida, que madruga y muy trabajadora. Admira a Felipe González y es seguidor del Barça.

Por ahora no tiene previsto visitarle en París ni tampoco Manuel tiene en sus planes venir a Barcelona a visitar a su hermana y menos con todo el trabajo que tiene por delante. Los vecinos del barrio de Horta se han acostumbrado a los medios de comunicación. A Giovanna la paran por la calle para felicitarla aunque ella sigue sin saber si se trata de una buena o de una mala noticia.

 

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