El acento
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Multar al padre por el hijo

Sancionar a los padres de menores que sufren coma etílico de forma reiterada puede ser poco eficaz y hasta contraproducente

Marcos Balfagón

El abuso de alcohol se está convirtiendo en un grave problema de salud entre los jóvenes. Los adolescentes españoles no solo beben más que hace 10 años, sino que cada vez se inician en el alcohol a edades más tempranas. La edad media de comienzo es ahora de los 13 a los 14 años y, lo que es más grave, el patrón de consumo incluye frecuentes atracones que acaban en borrachera y, en algunos casos, en coma etílico.

Estamos pues ante un problema grave que hay que tratar de atajar. La cuestión es cómo hacerlo. La ministra de Sanidad, Ana Mato, anunció en abril una nueva ley de prevención del consumo de alcohol en menores. En los trabajos preparatorios, el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, ha propuesto que se multe a los padres de los adolescentes que sufran comas etílicos reiterados, lo que ha sido considerado por algunos observadores como una iniciativa que, lejos de contribuir a resolver el problema, probablemente lo empeore.

Responsables de los servicios de urgencias indican que la reincidencia es frecuente en personas ya alcoholizadas, pero rara en adolescentes que incurren en abuso ocasional. Lo pasan tan mal la primera vez que muchos escarmientan.

Pero incluso en los casos de reincidencia en esa conducta de riesgo, no es seguro que la ingesta se produzca siempre en el mismo lugar, ni que acuda al mismo hospital, con lo que para poder imponer las multas habría que habilitar una base de datos y obligar a todos los hospitales a comunicar todos los casos a la policía, algo que parece excesivo, teniendo en cuenta que las reincidencias en menores son raras.

Además, los adolescentes que beben en exceso suelen hacerlo a escondidas de los padres y si saben que estos pueden ser multados por su culpa, lo que puede ocurrir es que cuando se encuentren mal, se resistan a pedir ayuda médica, lo que puede empeorar las cosas. Por otra parte, si se trata de penar a los padres por la conducta de los hijos, ¿dónde poner el límite? ¿Por qué no multarles también por dejar que coman chuches y se conviertan en obesos, si eso daña su salud? ¿Y qué pasa si se escapan de casa y tienen un accidente? Definitivamente, el remedio puede ser peor que la enfermedad.

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