Cartas al director
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¿Nos merecemos estos políticos?

Cuando el filósofo Manuel Cruz, en el artículo ¿Nos merecemos estos políticos? (EL PAÍS, 30 de enero), dice que algunos de los reproches que les solemos dirigir a esos políticos —tales como “no haber frenado a tiempo la burbuja inmobiliaria” o “haber tardado demasiado en detectar la gravedad de la crisis”, entre otros— reflejan el carácter subordinado de la clase política en la cocción de la crisis, acierta como descripción de un hecho. No obstante, se equivoca sugiriendo, aunque sea indirectamente, que esa subordinación de la política a la economía puede interpretarse como insalvable. No, al contrario, lo que reprochamos a la clase política, además de la corrupción y su multiplicación incontrolada, es que vio, y miró para otro lado; conoció, y calló; advirtió el peligro y siguió a lo suyo. No podía tanto como los ciudadanos pensábamos y queríamos, pero supo y pudo mucho más, y no quiso afrontar. Tenemos que corregir todos, de acuerdo, pero ellos pudieron mucho más y debieron; no hay disculpa. Hay una cosa que se llama “denunciar e irse”. Todavía muchos están a tiempo. El pragmático Max Weber lo dijo. Maquiavelo, no.— José Ignacio Calleja.

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