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TRIBUNA

Los jóvenes y la política

Si la izquierda quiere recuperar su confianza necesita ofrecer algo más que una salida económica a la crisis

El aniversario del 15-M volvió a demostrar que los jóvenes tienen fuertes motivaciones políticas. Porque si algo caracteriza al movimiento de los indignados, es que está integrado mayoritariamente por menores de 35 años. En el último año, el Laboratorio de la Fundación Alternativas ha publicado dos estudios donde se demuestra que entre un 70 y un 80% de los integrantes del 15-M son jóvenes (Kerman Clavo et al., ¿Quiénes son y qué reivindican? y Tiina Likki, 15-M Revisited: A Diverse Movement United for Change).Pero no son unos jóvenes cualquiera. El 70% de ellos tiene estudios universitarios y más de la mitad son estudiantes.

Además, los integrantes del 15-M están mucho más ideologizados que la media española y en torno al 80% de ellos se ubican en la izquierda. En contra de lo que se cree, más de la mitad de los que participaron en estas movilizaciones sí que votaron en las sucesivas elecciones de 2011, aunque en su inmensa mayoría optaron por partidos minoritarios (el 79%).

El 15-M rompe con uno de los tópicos más extendidos de la actualidad y que rememora aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor: a los jóvenes de hoy en día sí que les interesa la política. Es cierto que, como en el conjunto de la sociedad, una minoría es la que muestra un mayor interés. Pero si comparamos los datos del CIS de 1989 en una encuesta dirigida a menores de 30 años, con la que se realizó en 2009 al mismo grupo de edad, veremos que su interés por la política ha aumentado 10 puntos desde entonces. Es decir, a los jóvenes actuales les interesa más la política que a sus padres.

No obstante, es cierto que los participantes del 15-M no son una muestra representativa del conjunto de la juventud. Si fuera así, no entenderíamos qué pasó en las pasadas elecciones generales. En la derrota socialista de noviembre, los jóvenes tuvieron un papel muy relevante. El 20-N, el PP obtuvo la mayor intención directa de voto en los menores de 35 años de toda la democracia y su ventaja respecto al PSOE en este grupo de edad es la máxima desde que disponemos de datos en el CIS.

Entonces, ¿esto significa que la mayoría de jóvenes son conservadores? Si analizamos la evolución ideológica de los menores de 35 años, vemos que su preferencia por los valores progresistas ha disminuido sustancialmente desde el comienzo de la democracia. En los años 80, el 50% de los jóvenes se situaban en la izquierda, mientras que en 2011 este porcentaje bajó al 34,2. En cambio, el porcentaje de conservadores ha pasado del 14,7 de 1986 al 22,2% de 2011. Es decir, la mayoría de los menores de 35 años siguen siendo de izquierdas, aunque las posiciones conservadoras y con menor perfil ideológico han ganado peso.

La abstención es la primera opción para los más jóvenes

Hay un segundo rasgo ideológico que les diferencia respecto al resto de generaciones. Cuando la pregunta de identificación ideológica se centra en las etiquetas (socialista, ecologista, feminista, conservador, etc.), la mayoría de los jóvenes se ven así mismos como liberales, algo que no sucede en el resto de generaciones. Si entre los más mayores el debate ideológico se concentra entre socialistas y conservadores, entre los jóvenes, la dicotomía es entre socialista y liberal.

Identificarse como liberal no conduce inexorablemente a votar mayoritariamente al Partido Popular. Aunque en estos momentos el PP tiene ventaja electoral en este grupo ideológico, a comienzos de 2009, la distancia entre PSOE y PP entre los liberales era sólo de tres puntos.

Pero, si hay una mayoría de izquierdas entre los jóvenes y muchos de ellos están muy movilizados políticamente, tal y como demuestra el 15-M, ¿por qué el PP viene siendo el partido preferido entre los menores de 35 años? Los datos indican que la abstención y los partidos minoritarios poseen porcentajes elevados en este grupo de edad, algo que resta apoyos al PSOE. De hecho, en el último barómetro del CIS, la abstención es la primera opción para los más jóvenes.

Si la izquierda mayoritaria quiere recuperar la confianza de la juventud, necesita alcanzar dos objetivos que están relacionados entre sí. En primer lugar, en el movimiento de los indignados debe prestar más atención a aquello que le une, que a lo que le separa. En segundo lugar, necesita elaborar un discurso que dé respuesta a muchas de las preocupaciones de los jóvenes y saber qué esperan de nuestro sistema político.

De nuevo, los datos de opinión pública pueden ayudar en esta tarea. En 2009, el CIS elaboró una encuesta sobre la calidad de nuestro sistema político. En ella se preguntaba por la característica más importante que se espera de una democracia. Para los más mayores, la prioridad es económica y esperan que se garantice un ingreso digno. En cambio, los menores de 30 años se decantan mayoritariamente por una opción más política, reclamando que los partidos defiendan y representen los intereses de los ciudadanos, aunque a muy poca distancia de la motivación económica. Es decir, cada grupo generacional espera cosas distintas de la democracia.

En definitiva, en ningún sitio está escrito que los jóvenes vayan a seguir decantándose por el Partido Popular en el futuro. Pero si la izquierda quiere recuperar su confianza, necesita ofrecer algo más que una salida económica a la crisis. Los jóvenes de hoy en día están muy preocupados por el funcionamiento de nuestra democracia.

Ignacio Urquizu es profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de la Fundación Alternativas

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