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Cosas que ver mientras pedaleas por Bretaña

Sigo pedaleando por el carril-bici que discurre en paralelo al canal de Nantes a Brest, en la Bretaña francesa. De momento he hecho el tramo Redon-Rohan, con desvío a La Gacilly, la ciudad natal de Ives Rocher. Unos 120 kilómetros en los que puedes ir pedaleando de pueblo en pueblo, cada cual con su historia singular.

En el centro histórico de Redon, como en otras muchas ciudades de Bretaña, quedan edificios del siglo XVI, con sus fachadas de entramados de madera vencidas por el tiempo. Hay algunas casas, como esta de la foto, en la Grande Rue de Redon, tan torcidas y asimétricas que parece que si les soplas... se caen, como la casa de los tres cerditos.Pero no se caen, llevan allí cinco siglos y con los arreglos que les han hecho pueden durar otros cinco. Aquello eran primeras calidades de verdad.

Un observador sagaz podría preguntarse: ¿por qué las líneas de la fachada han perdido el paralelaje pero no las de la ventana?

Muy sagaz. Porque la ventana fue añadida en tiempos modernos, cuando los cimientos de la casa ya habían cedido. Los vanos originales eran pequeñísimos y el interior de una vivienda de hace 500 años, casi tan oscuro como una cueva.

Un poco más delante, sin embargo, el Canal de Nantes a Brest pasa por otro monumento singular, la abadía de Timadeuc. Sus inquilinos son una treintena de monjes trapenses que llevan aquí orando, labrando el campo y fabricando quesos desde 1847. Se les puede ver con sus hábitos blancos y negros por el oratorio, en los servicios religiosos o trabajando en la huertas. Pero no esperen conversación: tiene voto de silencio.

Hay más pueblos interesantes en la ruta. Malestroit, por ejemplo, con una interesante iglesia y muchas viviendas medievales de vigas de madera en buen estado de conservación. O La Gacilly, donde nació Ives Rocher, el rey de los cosméticos, cuya compañía mantiene en el pueblo una fábrica de champú y geles y un eco-hotel con un agradable spa.

También puede uno mientras pedalea deleitarse con las humildes casas bretonas que van surgiendo a la vera del canal, construidas en granito y pizarra, con sus parcelas delimitadas por los famosos "palis", empalizadas de lajas de pizarra verticales utilizadas en esta zona de Bretaña para deslindar fincas, marcar senderos o separar propiedades.

Pedalear por la Bretaña da mucho de sí.

Comentarios

A ver si lio a Reyes y a Miguel para hacerlo, ...Envidia me das ;D
Cuando visité Bretaña en 2004 me encantó, y su naturaleza me recordó muchísimo a mi Galicia. Pero me produjo una gran tristeza comprobar que si bien la naturaleza había cumplido en ambos sitios, los gallegos no hemos sido capaces de hacer nuestra parte como si lo han hecho los bretones. Ojalá estemos a tiempo de enmendarnos.
Impresionante ruta por la Bretaña! Ya estoy deseando realizarla, y también tengo pendiente la Provenza...http://viajocomprando.wordpress.com/
Ya veo que te has parado a comprar la baguette y que la foto ha sido una casualidad... Bretaña va sobrada de monumentos religiosos, iglesias, calvarios y cruces en todos los caminos pero es necesario atenerse a lo más espectacular de lo contrario no habría tiempo para otras cosas. Las delimitaciones con lajas de pizarra no son nada comunes así que muy bien por la foto. Bon vent y hasta pronto.
Este pedalear por la Bretaña es una delicia. Bueno, siempre es una delicia cualquier rincón de ese país vecino y tan lejano a la vez. Leo el comentario del lector de Galicia y no puedo menos que solidarizarme con su sentir, siempre he envidiado la capacidad de los franceses para proteger su patrimonio arquitectónico y sus paisajes. Besos 'biciclista'
No está nada mal, bonito lugar ;)
Me extraña que no cites a Josselin porque me merece la pena más que Rohan o Redon. En Josselin tienes canal, castillo y muchas casas de esas que dices. Yo he hecho todo eso en barco por el canal. Y, efectivamente, ellos lo conservan, nosotros no.
Los franceses tienen mucho que enseñarnos en lo referente al cuidado de su patrimonio natural y cultural. Viajar por Francia, en coche, en bici, en lo que sea, es una delicia. En cada rincón hay un pueblo con cosas que enseñar, algunas auténticas joyas de arte medieval o renacentista, los franceses las enseñan con orgullo y reciben muy bien a los visitantes que se interesan por ellas, aunque no hables francés. Espero hacer pronto un nuevo Tour por allí, el anterior lo dediqué a arte románico del centro de Francia (Moissac, Conques, Poitiers, Vezelay, Avignon....) más gótico de los alrededores de París y el propio París, el próximo pues puede ser Bretaña y Normandía, síp.
Siempre hay cosas que ver. Hay que saber verlas, y disfrutarlas, caballero.