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Montilla reconoce que los socialistas se han alejado de los ciudadanos

El presidente afirma que el PSC ha sido la primera víctima política de la crisis económica

Autocrítica. El primer secretario del Partit dels Socialistes, José Montilla, ha cogido el toro por los cuernos en su intervención de esta mañana ante el consejo nacional del partido y ha reconocido que los socialistas se han alejado "de la gente, de los ciudadanos" y que deben trabajar "con humildad" para recuperarla ante las elecciones municipales de mayo. El todavía presidente de la Generalitat ha enumerado las que a su juicio son las causas de la derrota del PSC el pasado 28 de noviembre. La primera, ha asegurado, es la crisis económica que se ha cebado sobre su electorado. Pero también ha entonado un mea culpa por su falta de liderazgo -"el de quien os habla", ha dicho- al frente del gobierno tripartito, por la actitud de los socios -Esquerra Republicana e Iniciaitiva per Catalunya? "en algunas ocasiones más preocupados por su electorado que por el país" y por, en general, la falta de un relato conjunto de un gobierno que ha ejercido en un "contexto muy difícil", además de las complejas relaciones con un PSOE "que no lo ha puesto fácil".

Montilla considera que con 230.000 votos menos los socialistas catalanes han sido las primeras víctimas políticas de la recesión: "Las primeras elecciones después de la crisis han sido las catalanas y hemos pagado los errores propios y de otros fruto de esta coyuntura internacional". El líder socialista ha recordado que la recesión está pasando factura a todos los gobiernos, ha señalado que "no se puede someter a las urnas a los mercados, son las limitaciones de la política y las instituciones en este tiempo de globalización", y ha defendido las políticas de ajuste emprendidas. "No había alternativa, pero no se había hecho nunca y nos ha tocado a nosotros", ha argumentado ante cuestiones como haber bajado el sueldo a los funcionarios.

Una campaña "mejorable"

En opinión de Montilla la campaña electoral ha tenido aspectos mejorables, pero en ningún caso se puede vincular a una derrota que ha considerado, estaba cantada y hubiera sido inevitable aún con la mejor de las campañas. Montilla ha lamentado que la última legislatura del Gobierno catalán se haya desarrollado en un "contexto de hostilidad y de incomprensión, en casa y fuera de casa, de nuestros adversarios y de algunos de nuestros amigos, de los medios de comunicación y de parte de la ciudadanía por falta de cultura de gobiernos de coalición".

El líder de los socialistas catalanes no ha esquivado sus relaciones con el PSOE y ha afirmado que el Gobierno central no "ha puesto las cosas fáciles", aunque ha celebrado que, "después de procesos de negociación agotadores" se han logrado buenos resultados en materias como la financiación autonómica o los traspasos de competencias.

Montilla ha tenido también palabras de reproche para Convergència i Unió, de quien ha destacado su "intento de deslegitimar el gobierno y su crítica desaforada" durante los dos ejecutivas de coalición. El presidente de la Generalitat en funciones ha augurado que el futuro gobierno de Artur Mas "mostrará la cara más sectaria" y culpará "de todo lo que pase al tripartito, a que han encontrado la caja vacía y a Madrid".

En cualquier caso ha emplazado a los suyos a hacer una oposición "rigurosa, con la mano tendida en los grandes temas de país". Y, ante las elecciones municipales, a "recuperar la conexión" con los sectores con los que se ha perdido, como el mundo de la cultura. "Estas elecciones tienen que ser una oportunidad para hacer las cosas mejor, las actitudes, los estilos, no hemos escuchado a la gente como hacía falta, hemos dejado de hablar el lenguaje de la gente. Los retos que tenemos nos exigen humildad", ha zanjado su discurso.

El de esta mañana será un consejo con muchas intervenciones en las que las distintas federaciones y agrupaciones territoriales del partido analizarán la derrota y en el que los alcaldes tendrán un destacado papel. Tres de cuatro catalanes viven en Ayuntamientos gobernados por el PSC, reivindican, e instan al partido a aplazar el debate sobre la reforma del partido a otoño para destinar toda la energía a intentar salvar los ayuntamientos.