El asesinato del líder afrikáner pone al rojo vivo la tensión racial en Suráfrica

Su partido responsabiliza del crimen al gobernante Congreso Nacional Africano y clama "venganza"- El presidente y la oposición piden "calma y responsabilidad"

Johannesburgo - 04 abr 2010 - 17:58 UTC

El asesinato del líder supremacista blanco sudafricano Eugenè Terre Blanche ha causado conmoción y puesto al rojo vivo la tensión racial en Suráfrica, donde el presidente y la líder de la oposición han pedido responsabilidad y han llamado a la calma, mientras su partido clama "venganza". Terre Blanche murió ayer a los 69 años a machetazos y golpes en su granja de Ventersdorp, en la provincia noroeste de Suráfrica. La Policía ha acusado del asesinato a un hombre de 21 años y un menor de 15, ambos negros, que declararon que habían discutido con él porque no les pagaba su trabajo. El suceso se produce dos meses antes del inicio del Mundial de Fútbol 2010. La violencia en Suráfrica, que tiene uno de las mayores índices de delincuencia del mundo con más de 18.000 homicidios al año, ya ha sido una fuente de preocupación y de críticas a los organizadores del Mundial.

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La muerte de Terre Blanche, líder del partido supremacista blanco Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB, en sus siglas en inglés), ha puesto de manifiesto la polarización de una sociedad donde los negros, cerca del 80%, tienen el poder político, pero los blancos, un 9%, controlan la mayor parte de la economía. El presidente Jacob Zuma, ha calificado el asesinato de "hecho terrible", ha pedido calma y "responsabilidad" y ha advertido contra posibles "agentes provocadores que aprovechen esta situación para incitar o alimentar el odio racial". En el mismo tono, su partido, el gobernante Congreso Nacional Africano (CNA), solicitaba que no se usase el asesinato "para polarizar el país".

Helen Zille, líder de la Alianza Democrática (DA), el principal partido de la oposición, también ha pedido tranquilidad, pero ha indicado que este asesinato "polarizará e inflamará las pasiones en Suráfrica, en un momento en el que las tensiones son ya muy altas", y ha señalado a Julius Malema, líder de la liga juvenil del CNA, como responsable. En los últimos meses, Malema ha entonado en sus mítines la canción Kill the

Boer que dice "matar a los boer, matar a los granjeros". El CNA ha defendido que es un himno de la lucha contra el apartheid, pero fue considerada una "incitación al odio" y prohibida la semana pasada por el Tribunal Superior de Pretoria.

Malema, que también fue condenado recientemente por "incitar al odio" contra las mujeres, ha desafiado la orden del tribunal y actualmente visita Zimbabue, donde ha sido recibido por dirigentes del partido del presidente, Robert Mugabe, con la canción "matar a los boer". El dirigente juvenil, al que Zuma ha jaleado como un posible presidente del país en el futuro, no ha dejado en los dos últimos años de atacar, con insultos y descalificaciones, muchos de ellos de carácter racista, a sus adversarios políticos e incluso a sus aliados y compañeros de partido. En respuesta a esto, salvo el CNA, prácticamente todo el resto de organizaciones y partidos han apuntado a Malema y, por ejemplo, el afrikáner Frente de la Libertad-Plus (FFP) ha señalado que la llamada a la calma de Zuma no impide la "burla" y "amenaza" a la población blanca de Malema.

El escritor y comentarista político afrikáner Dan Roodt, en el mismo tono, ha acusado también al CNA, y en especial a su liga juvenil, de "crear un ambiente de odio a los afrikáner", lo que ha hecho que el odio racial, que estaba en un "bajo nivel", haya crecido a un "nivel alto" y propiciado este asesinato. El AWB de Terre Blanche ha responsabilizado también al CNA y a Malema del asesinato de su líder y, en declaraciones a la agencia local SAPA, su secretario general, Andre Visagi, ha dicho que, tras el funeral, decidirán "qué acciones llevar a cabo en venganza por la muerte de Terre Blanche". No ahora, pero "habrá venganza". Su muerte "está directamente relacionada con la canción 'matar a los boer' de Julius Malema", ha subrayado Visagi, quien ha añadido que ni el CNA ni Zuma, "le han parado", pese a la prohibición judicial que le impide entonarla. Terre Blanche había vivido prácticamente en el anonimato desde que salió de prisión en 2004 tras haber cumplido una pena de cinco años por golpear a un hombre negro hasta casi matarle. El partido -cuya bandera se asemeja a la esvástica nazi- renació hace dos años con muy pocos seguidores y ahora intenta forjar un frente unido de extrema derecha para reclamar una patria blanca, sin mucho éxito.

El funeral de Terre Blanche, que según Visagí será el jueves o el viernes, puede ser un indicio de la situación a la que ha quedado abocado el país tras su muerte violenta. Los medios locales han recordado que, desde el final del apartheid, con la elección de Nelson Mandela como primer presidente negro en 1994, unos 3.000 granjeros blancos han sido asesinados en el país, de ellos cuatro desde principios de este año, incluido Terre Blanche. El suceso pone en entredicho la calificación de Suráfrica como "el país del arco iris" por su variedad racial y empaña los llamamientos a la tolerancia y la reconciliación de Mandela o el arzobispo Desmond Tutu.

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