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Evo Morales busca consolidar su poder en Bolivia

El presidente se salta la neutralidad en la campaña de los comicios regionales y locales.- El MAS aspira a una victoria masiva.- La oposición teme el ascenso del partido de Morales

La jornada electoral de hoy en Bolivia para elegir autoridades regionales y municipales será una nueva prueba de fuego para la consolidación del poder de Evo Morales. La Corte Electoral ha informado de que 5.059.453 ciudadanos están convocados a las urnas de las 23.844 mesas electorales. En su mano está la elección nueve gobernadores, 337 alcaldes, 144 legisladores departamentales, 1.887 concejales, además de representantes indígenas, subprefectos y corregidores. El resultado final de estos complejos comicios se conocerá a comienzos de mayo próximo.

La campaña concluyó el jueves en todo el país en medio de confrontaciones verbales y amenazas, principalmente desde filas del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), que aspira a la victoria total con al menos el 80 o 90% del voto, a una oposición menguada que, sin embargo, parece haber recuperado el favor del electorado.

El principal animador de la campaña fue el presidente de Bolivia y jefe del MAS, Evo Morales, quien no ha escatimado esfuerzos ni tiempo para acompañar a sus principales candidatos en las proclamaciones y cierres de campaña, pese a que la ley electoral establece la neutralidad de las autoridades del Estado.

Los discursos de Morales reflejaron su tendencia a barrer con toda oposición y disidencia, al punto de romper con su más fiel aliado en los últimos cuatro años, el Movimiento Sin Miedo del saliente alcalde de La Paz Juan del Granado, a cuyos miembros tildó de traidores, divisionistas, mentirosos y "mañudos" (término despectivo para quienes consiguen algo con malas artes o engaños). Como a todos los opositores, las autoridades de Gobierno amenazaron a Del Granado con un juicio político para mandarlo a la cárcel.

Evo Morales ha advertido durante la campaña que vigilará especialmente los sufragios rurales, que consideran que irán masivamente para su partido. "Voy a revisar voto por voto", dijo a una audiencia campesina, mientras que a otra, a la de El Alto, demandó que no le abandonasen. "Necesito alcaldes, prefectos para trabajar cinco años", afirmó y dio como ejemplo el posible triunfo de su adversario Rubén Costas como gobernador de Santa Cruz. "Cómo podemos trabajar por ese departamento (...) con un gobernador como ese, conspirador, enemigo de Evo Morales, enemigo del cambio, [cómo] puede haber confianza?", se preguntó tras rememorar que Costas le llamó "excelentísimo asesino, mono y macaco".

Los candidatos en las nueve regiones han coincidido en señalar como un grave error político el anuncio presidencial de no querer gobernar con autoridades electas que sean de la oposición y han interpretado su expresión como un chantaje al electorado.

El alcalde Juan del Granado, que aguantó estoicamente la embestida verbal de su ex aliado, advirtió ante la prensa que Bolivia está frente a una "tendencia hegemonista, sectaria, excluyente que va en contra de los principios democráticos y, lo que es peor, que va contra la Constitución Política".

El analista político Carlos Cordero, de La Paz, cree que varios de los actos gubernamentales están irritando al electorado y pese al masivo apoyo a Morales, "hay un crecimiento de la oposición política en todo el país". Una primera y significativa expresión de rechazo al MAS fue constatada por el propio Morales, cuyos candidatos fueron abucheados y silbados en el cierre de campaña en el decisivo núcleo aimara de Achacachi, donde los "ponchos rojos" que han sido el apoyo tradicional de Morales acudieron sin esa prenda para demostrar su descontento.