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Referencias a ETA en el Bosque del Recuerdo

Ángeles Pedraza, vicepresidenta de la AVT, pide el boicot a los países que acogen terroristas en el acto de homenaje a las víctimas del 11-M

El cuarto ramo de la mañana para el homenaje ha tenido lugar dentro del parque del Retiro, en el Bosque del Recuerdo. Lo organizaba la Asociación para las Víctimas del Terrorismo (AVT). Ángeles Pedraza, vicepresidenta de la Asociación, ha estado respaldada por la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, y el presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes. La presencia de miembros de otros partidos políticos, si tuvo lugar, no fue en primera línea, pese a que la AVT asegura que al menos había convocado un representante del Partido Socialista de Madrid.

Pedraza, Cospedal y Juanes han subido al montículo de 192 cipreses y olivos en recuerdo de los muertos del 11-M. En la cima del montículo, antes de poner la corona de flores junto a los tres cipreses que están juntos en la cumbre, la presidenta de la AVT, ha leído un comunicado que empezaba haciendo referencia al dolor por el recuerdo del atentado y se extendía luego en un punto diferente: la presencia de terroristas de ETA en Venezuela. Pedraza ha hecho hincapié exclusivamente en la cobertura que el Gobierno de Chávez da a los terroristas huidos: "No debe haber países que acojan terroristas como Venezuela y México, nuestra lucha es lograr que el terrorismo se reconozca como crimen internacional y esos países dejen de ser santuarios de los terroristas". Pedraza ha añadido que la sociedad civil "debe pedir a nuestro Gobierno, sin complejos, mano dura o un boicot económico a estos países". La referencia del discurso a la conmemoración del 11M quedaba así, únicamente, en las primeras líneas.

Pese a las referencias del discurso, al acto ha asistido gente con la mente más centrada en lo que ocurrió hace seis años un 11-M en Madrid. Es el caso de Maribel Poblete, de 48 años, que desde el día del atentado asiste a los actos de homenaje para curar una herida que quedó en su conciencia: "A las 7.30 de la mañana yo estaba todos los días en el tren que explotó en Téllez, pero esa mañana mi marido insistió en llevarme en coche al trabajo, por eso vengo siempre aquí, porque sigo sintiendo una especie de culpa por estar viva. Siento que alguien me cambió el billete aquel día".