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La negociación para liberar el atunero

"Los rehenes son un botín muy valioso como para hacerles daño"

José Cendón, el fotógrafo secuestrado hace un año en Somalia, confía en que los piratas no lastimarán a los tripulantes del 'Alakrana'

"Los piratas saben que los rehenes son un botín muy valioso. Demasiado como para hacerles daño. En principio creo y espero que eso no suceda". Quien así habla no es político, ni militar, ni siquiera juez. Es alguien que pasó por una experiencia similar hace un año, cuando permaneció casi cuarenta días secuestrado en Somalia, y ahora ha escrito un libro, Billete de ida (Temas de hoy) para contar su experiencia. José Cendón ha charlado con los lectores de ELPAÍS.com y ha dirigido sus palabras a los familiares de los tripulantes del pesquero vasco Alakrana, que vive ahora una situación similar. "Entiendo perfectamente su frustración: la misma que sintió mi familia", ha dicho el periodista, "sin embargo, en estos momentos hay que tener un poco de paciencia y esperar a que los negociadores hagan su papel, que es muy complicado, y traigan de vuelta a los marineros. Estoy convencido de que volverán sanos y salvos".

El fotógrafo ha rememorado su cautiverio en el país africano junto con el inglés Colin Freeman, y ha explicado que los secuestradores no ejercieron violencia contra ellos. "En general, no nos trataron mal, dadas las circunstancias, pero nos privaron de nuestra libertad durante cuarenta días y causaron el sufrimiento de nuestras familias y amigos, y eso es suficiente maltrato". Respecto a la atención mediática que supuso su captura, Cendón ha reconocido que no sabía nada hasta "unos días antes de ser liberado". "No me esperaba tal cobertura mediática", explicó, "sinceramente, me dio vergüenza tener a tanta gente pendiente de mí"

En su opinión, el origen de la piratería en Somalia "es la reacción ante la pesca ilegal de los países occidentales y asiáticos, y los residuos tóxicos que arrojan en sus costas", y puso como ejemplo que "deshacerse de esos residuos de forma ilegal cuesta unos mil dólares por tonelada, pero hacerlo en Somalia les cuesta 2,5 dólares. La diferencia es clara. Los piratas se sirven siempre de este argumento para justificar sus actos". Y apuntó que "se llaman a sí mismos guardacostas".

¿Qué habría que hacer para arreglar este problema?, inquiría un lector. "No sé cuál es la solución", respondió Cendón, "pero desde luego el uso de la fuerza no me lo parece". En cuanto a los rescates, "si pagamos alimentamos la piratería, pero si no pagamos los marineros no son liberados", señaló, y puso como ejemplo los dos periodistas -un australiano y una canadiense- que llevan un año cautivos porque sus gobiernos se niegan a negociar. Para el fotógrafo, "habría que quitarles a los piratas las excusas que tienen para secuestrar barcos (pesca ilegal y residuos tóxicos), y a partir de ahí estudiar qué vías políticas son las mejores para aquel país".