La conducción a Barcelona servirá también para llevar agua a Tarragona

El Gobierno y la Generalitat firman el acuerdo para desarrollar la infraestructura del minitrasvase del Ebro.- Agbar realizará las obras

El consejero catalán de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, y la ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, Elena Espinosa, han firmado esta mañana en Madrid el acuerdo de colaboración para desarrollar la infraestructura de conducción del agua entre Tarragona y Olèrdola (Barcelona). Tras la firma, el secretario de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu, ha explicado que la misma conducción podrá volverse a utilizarse en un futuro para suministrar agua de Barcelona, desde la desalinizadora del Prat, a Tarragona. Las obras, según se ha sabido por la tarde, las realizará Aigües de Barcelona (Agbar).

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El trasvase, que implica la interconexión de redes entre el Consorcio de Aguas de Tarragona y el Sistema Ter-Llobregat (CAT-ATLL) mediante el minitrasvase, pretende paliar los posibles cortes en el suministro que se producirán después del verano de persistir la situación de sequía extrema en Cataluña. Actualmente las reservas de las cuencas internas rondan el 25% de su capacidad, cinco puntos porcenuales más que hace un mes gracias a las lluvias de abril. Sin embargo, las precipitaciones han ayudado mínimamente a aumentar el nivel de agua embalsada y Cataluña continúa en estado de Excepcionalidad II. Según ha explicado Puxeu, la tubería por la que se desarrollará la conducción, que circulará por la autopista AP-7, sólo funcionará hasta que la capital catalana supere la sequía o hasta un mes después de la puesta en marcha de la desalinizadora del Prat.

No obstante, ha aclarado que será "reversible" para que "en otros episodios" pueda suministrar agua del TER-Llobregat y las cuencas internas de Cataluña a zonas "con déficit", como podría ser el Consorcio de Aguas de Tarragona. Por el contrario, "para volver a poner en marcha esta infraestructura en dirección CAT-TER Llobregat (para volver a llevar agua a Barcelona) debería pasar otra vez por un decreto y el Parlamento español". El secretario de Estado ha explicado el "porqué" de la "bidireccionaldad": "Todos somos conscientes de la fragilidad del Ebro. Es un ecosistema muy complicado y también sufre el cambio climático, por lo que ir a máximos de utilización en la cuenca podría poner en peligro una de las zonas más ricas del sur de Europa".

Cataluña agradece la solidaridad

Por otra parte, Puxeu ha destacado la "solidaridad" que, a su parecer, han demostrado los regantes y usuarios del Ebro, al consentir en reducir la capacidad de riego y consumo en toda la cuenca durante el periodo de utilización del caudal del Consorcio. Según establece el convenio hoy firmado, la Administración General del Estado adjudicará las obras, mientras que la infraestrutura "quedará en manos de la Generalitat", quien la gestionará "en todas las demás relaciones y necesidades". Preguntado sobre la plataforma que alcaldes murcianos, valencianos y almerienses han creado para exigir un trasvase del Ebro, Puxeu ha reiterado que "el Gobierno no ha desatendido ni desatenderá necesidades en el uso de boca de cualquier población del Estado". Además, ha dicho que la ministra "está dispuesta a revisar los cambios que se han producido por incrementos demográficos, cambios en la industria, agrícolas o por los ahorros que se han generado con los planes de modernización de regadíos". "Siempre hemos estado dispuestos a hablar y, de hecho, mañana tengo una comida con el consejero de aguas de Murcia", ha sentenciado el secretario de Estado.

Esta tarde, se ha reunido por vez primera su comisión de seguimiento para dar "los primeros pasos hacia la declaración de emergencia, la adjudicación de obra y que se pueda estar en tiempo suministrando los caudales suficientes desde el CAT al Ter- Llobregat", ha dicho Puxeu. Según informa la emisora Catalunya Informació, la comisión ha adjudicado la obra a la empresa Aigües de Barcelona (Agbar).

Un barco remolcador ha llevado desde Noruega hasta el puerto de Barcelona los diez tubos de medio kilómetro de longitud que se instalarán en el fondo del mar y servirán para captar el agua que, a partir de mayo de 2009, tratará la planta desalinizadora de El Prat. Los tubos, de 1,8 metros de diámetro y hechos de polietileno de alta densidad, han sido fabricados por una empresa especializada en la construcción de cañerías de gran longitud, ubicada en un fiordo de la población noruega de Stathelle. El departamento de Medio Ambiente ha explicado en un comunicado que la empresa, según van fabricando los tubos, los deja flotando en el agua, lo que le permite hacerlos de hasta 500 metros de largo, como los que se utilizarán en El Prat de Llobregat.

Elena Espinosa y Francesc Baltasar se felicitan tras la firma del convenio.
Elena Espinosa y Francesc Baltasar se felicitan tras la firma del convenio.EFE
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