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Una avería pudo causar la desaparición hace 23 días del 'Saulo'

Los dos náufragos del pesquero se someten a examen en Las Palmas y declararán antes la Guardia Civil para aclarar el suceso

Las Palmas de Gran Canaria

Una avería en el motor fue el desencadenante de la pérdida del barco desaparecido en la travesía entre Cádiz y Canarias, de nombre Saulo, cuyos tripulantes fueron rescatados este viernes, según declararon ellos mismos en el hospital esta noche al presidente del Gobierno Autónomo, Paulino Rivero.

"Al poco tiempo de salir de Barbate, vieron que se quedaban

sin batería", explicó el presidente autonómico, que ha acudido a felicitarles por su suerte al hospital Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, al que fueron evacuados en un helicóptero de Salvamento Marítimo esta tarde tras ser hallados por la mañana por un mercante a 160 millas de la isla.

La subdelegada del Gobierno de Las Palmas, Laura Martín, ya había adelantado que "el barco no estaba en buenas condiciones", aunque sin precisar sus posibles problemas porque -explicó- "tenemos todavía que averiguar si se ha quemado el motor, si se ha quedado sin aceite, sin combustible y otra serie de cosas que todavía nos quedan por comprobar". No obstante, "sí estaba en condiciones de navegabilidad, porque está siendo arrastrado por un buque de Salvamento Marítimo hasta el Puerto de La Luz y de Las Palmas", matizó.

Sometidos a examen médico

José Quevedo y Cristo Herrera, el dueño y el capitán del barco, se encuentran bien aunque llevan ocho días sin beber agua dulce, según habían contado ellos mismos a Salvamento Marítimo a través de la radio del mercante que los ha localizado. Los dos tripulantes del pesquero se han sometido a sendas revisiones médicas a pesar de que su estado físico era de aparente normalidad, entraron por su propio píe en el centro hospitalario. Los facultativos médicos han destacado que ambos sufren ligeros síntomas de deshidratación.

La desaparición, de la que aún se desconocen las causas, fue denunciada a la Policía Judicial de Las Palmas por el hijo del propietario del barco, después de que perdiera la comunicación a través del teléfono móvil el pasado día 13 de marzo.

La familia mantiene la versión de que fueron secuestrados y abandonados en alta mar para que murieran, informa Juan Manuel Pardellas desde Tenerife, ya que ambos hombres eran marineros experimentados. Esta hipótesis ya se sugiere en la denuncia donde figura que la última en llamada que se hizo al móvil del propietario se escucharon palabras en árabe.