Un concierto de mudanza

La asistencia de público obliga a Radiohead a trasladar una actuación en una tienda de discos a una discoteca vecina

Radiohead, el grupo que ha encolerizado a la industria musical por ofrecer la descarga de su último disco a cambio de la voluntad, sigue demostrando que la piratería e internet no están reñidos con el éxito. La última prueba de esto ocurrió anoche. El grupo anunció ayer mismo por la mañana que iba a ofrecer un concierto en una tienda de discos para las 200 primeras personas que lograran comprar una entrada. El resto, podría escuchar el espectáculo gracias a unas grandes pantallas, situadas fuera del establecimiento. No calcularon bien sus posibilidades. Se presentaron 1.500 personas, obligando al grupo a mudar el concierto a una discoteca vecina, después de que la policía les avisara de que existían riesgos de seguridad.

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El concierto comenzó, como era de esperar dadas las circunstancias, con tres horas de retraso. El grupo británico compensó a los fans con el recital de todo los temas del último disco, In Rainbows, además de un bis de seis canciones, que incluyó los éxitos My Iron Lung y The Bends.

Durante el concierto, el cantante Thom Yorke confesó que la experiencia le había sobrepasado: "Hoy ha sido un día raro. Me gustaría simplemente tomarme un trago y acabar con él. Un mal día para olvidar. Gracias a la tienda de discos Rough Trade East por solucionarlo todo".

Entre los fans había reacciones desiguales. Pese a algunos enfados, otros seguidores estaban contentos. Ama Chana, de 22 años, residente en este barrio del este de Londres, dijo al salir del concierto: "Ha sido la mejor experiencia de mi vida. Incluso después de haber esperado tres horas más de lo prometido, el concierto fue alucinante. Estábamos cerquísima. Casi podíamos tocar a la banda".

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