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Román ya no está en la Red

YouTube retira el vídeo en el que unos desconocidos se mofan de un enfermo mental

YouTube ha retirado a primera hora de la tarde el vídeo en el que unos desconocidos ridiculizan a un discapacitado y enfermo mental, Román Martín Martín, un vecino de Móstoles de 46 años, por "violar los términos de uso" de la web. La medida se produce después de que el Defensor del Pueblo haya pedido al fiscal general del Estado que ordenara su "retirada inmediata". Y también después de que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) haya abierto "una investigación" y advirtiera a los autores de que podrían enfrentarse a sanciones millonarias. "Mi marido ha llorado y todo al conocer la noticia", ha declarado a esta web Lola Martín, la madre de Román. Pero la lucha de estos padres "no quedará aquí", porque exigen conocer la identidad de los responsables del vídeo y que cumplan con la justicia.

El día de José Martín Roldán, padre de Román, ha sido largo, muy muy largo. Y cansado. Comenzó a las ocho de la mañana, cuando ya le estaban llamando de todos los medios de comunicación del país, tras conocerse ayer por la tarde que había presentado una denuncia ante los juzgados de Móstoles contra nada menos que YouTube en defensa del honor y la dignidad de su hijo. "Una periodista de televisión se ha colado incluso en mi casa, como si fuera un paparazzi, y me ha preguntado si me han ofrecido dinero alguna cadena por hablar. La he echado", cuenta. También le han llamado "muchos abogados que querían llevar el caso gratis y cobrar el 50% de lo que sacaran a YouTube". A todos les ha dicho que no. "Yo no empecé esta guerra por dinero", sostiene este obrero jubilado de 70 años.

El 'copyright' de Román

José, que estaba "solo en esta guerra", se ha visto "de repente arropado por todos". Defensor del Pueblo, Protección de Datos, cadenas de radio y televisión, los juzgados que le han concedido esta misma mañana el abogado de oficio que pidió en julio... hasta los responsables de YouTube, "que jamás dieron la cara pero hoy sí". Hoy sí le han llamado. Hasta tres veces. "Primero me han pedido que rellenara un documento con 10 cláusulas para que retiraran el vídeo. Una de ellas decía que si tenía copyright que lo pusiera. ¿Pero cómo voy a tener yo copyright de mi hijo? ¡Que no es un libro, por Dios, que es una persona!". Conforme pasaban las horas y aumentaba "la presión" sobre la web, "se han asustado y han ido rebajando las cláusulas de 10 a dos y la última vez que me han llamado me podían hasta un coche para que fuera a su oficina. Ya se conformaban con que firmara un papel y admitiera que yo era el culpable de no haber sabido poner una reclamación", explica el padre.

La primera autoridad en intervenir ha sido la AEPD, que ha respondido a la denuncia de José abriendo "una investigación de oficio" sobre el caso. El director de la agencia, Artemi Rallo, ha declarado a ELPAIS.com que la captación de imágenes de un enfermo y discapacitado puede constituir "una infracción grave" de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), penada con multas desde 60.000 a 300.000 euros. Su posterior difusión sería una falta "muy grave", con sanciones de 300.000 a 600.000 euros. Porque no sólo han grabado a una persona "sin su consentimiento" y difundido después esas imágenes, lo que "atenta contra su dignidad", sino que además se trata de "datos referidos a la salud de la persona" y en una "categoría especialmente protegida" por la LOPD, al tratarse de un discapacitado.

¿Quién es 'tuarxienemigo'?

Rallo ha recordado que la AEPD ampara "la cancelación de datos personales" difundidos a través de Internet y que, además de pedir a YouTube que retire el vídeo, le reclamarían los "datos del usuario" que lo subió y "valorarían si debe ser imputado" por estos hechos. Poco después, el Defensor del Pueblo ha pedido al Fiscal General del Estado que ordenara a YouTube la "retirada inmediata del vídeo" porque "atenta contra la dignidad" de Román. Fuentes de la Oficina del Defensor han asegurado a esta web que han decidido tomar cartas en el asunto esta misma mañana, tras tener conocimiento del asunto por la prensa y que no han recibido ninguna queja directamente de la familia afectada, pero que hoy ya se han puesto a su disposición. Sin embargo, José sostiene que en los seis meses que lleva luchando contra YouTube sí que recurrió al Defensor: "Les mandé un e-mail. Como no me respondían llamé y hablé con una secretaria, que me dijo que no habían recibido ningún correo mío y que tomó nota del caso. Quedé en volverles a escribir pero no lo hice porque puse la demanda".

Mientras, el vídeo en cuestión, subido por alguien cuyo alias es tuarxienemigo el 26 de septiembre, ha continuado toda la mañana en la red, multiplicando sus visitas. A las 17.40 horas de ayer, tenía 19 comentarios y había sido visto por 347 personas. A las 14.30 de hoy, poco antes de que alguien pulsara el botón de borrar, había sido reproducido 5.688 y tenía 268 comentarios. El buscador Google, propietario de la web para compartir vídeos más popular de la Red, se escudaba esta mañana en cuestiones de procedimiento para no retirar el vídeo ofensivo. Según una portavoz de la empresa, no habían recibido "una petición formal" del padre de Román.y no podían actuar hasta que el demantante siguiera el cauce establecido. La portavoz se ha mostrado sorprendida por las dimensiones que ha tomado la noticia ya que, según su versión de los hechos, ya han retirado "sin tardanza y sin el menor problema" otros tres vídeos a petición de Martín Roldán el verano pasado. Sin embargo, en este caso no lo han hecho aún, y aseguraban que no lo harían, a menos que el padre les enviara "un mail o un fax con la URL (dirección) de la grabación y los datos y firma" del padre de Román. Sin embargo, horas después han borrado la grabación sin que Martín Roldán enviara ni firmara nada.

En su web, Google explica que "si un vídeo incumple los términos de uso de Youtube se elimina inmediatamente y se avisa al usuario que ha subido el vídeo objeto de la infracción". En caso de que "sí cumpla los términos de uso pero alguien desea ejercer su derecho de privacidad", necesita realizar una reclamación de privacidad, que es la que le pedían a José. Según su código de conducta, "YouTube no acepta vídeos con humillaciones a personas" y "no se toleran en modo alguno las amenazas, el comportamiento agresivo, el hostigamiento, el acoso, la invasión de la privacidad ni la revelación de información personal". José sostiene que "sí ha pedido por todos los medios una y otra vez durante seis meses" a YouTube la retirada del vídeo, aunque desconoce si lo hizo bien.

"Aquí no queda esto"

Y se pregunta si a él le ha costado tanto lograr que le den la razón, qué será de "los pobres indigentes que no saben manejarse en Internet y que encima de que los apalean alguien lo graba y ellos no pueden ni saben defenderse". El padre se muestra enfadado con YouTube, que pretende "hacer al inocente culpable" por no "actuar según sus normas y sus procedimientos". "Es un clamor popular que había que quitar el vídeo, aunque a lo mejor esta voz no ha llegado a sus oídos", ironiza, para añadir que quizá "se creen un Estado, el poder judicial o los dueños del mundo". En su opinión, YouTube es responsable de los contenidos que emite y debe "pedir disculpas, controlar su web y saber lo que publica".

Y, lo más importante de todo, "colaborar para desenmascarar a los sinvergüenzas que se mofaron de Román". Si no revelan el nombre del que subió el vídeo, según José, "estarán demostrando que pasan por encima de las leyes y de los derechos humanos con tal de lucrarse". Ésta sigue siendo la guerra de José, en la que sólo ha ganado una batalla más. "Con la retirada del vídeo no me conformo. Quiero que al responsable se le caiga la cara de vergüenza", declara, más tranquilo y, también, más alegre. Pero YouTube sostiene que jamás revelerá la identidad del usuario que subió el vídeo "salvo orden judicial". Así las cosas, José seguirá en su lucha, como explicaba su mujer, "solo, de noche con el ordenador, dale que te pego". "Me decía que lo le importaba morirse si podía con ellos. Y aquí no queda esto, seguirá adelante", sentencia Lola.