El precio del petróleo se desploma tras el acuerdo para un alto el fuego de dos semanas en Irán
El barril registra una histórica caída, similar a las registradas durante la pandemia y la guerra de Irak, pese a que Ormuz sigue cerrado

El petróleo se ha convertido en un termómetro de la percepción de los inversores sobre la marcha de la guerra de Irán. La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de posponer este martes el ultimátum para “acabar con toda la civilización” iraní y el anuncio de un alto el fuego de dos semanas, ha supuesto un alivio provisional para el mercado energético, sumido en un estado de enorme ansiedad desde el inicio de los bombardeos sobre Teherán a finales de febrero.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), el petróleo que se comercializa en Estados Unidos, que llevaba varios días cotizando cerca de los 110 dólares el barril, se compra en torno a los 93 dólares. El desplome ha sido histórico, de hasta el 19,4%, tras el anuncio de tregua del mandatario republicano en la madrugada peninsular española. Se trata de una corrección similar a las sufridas en los peores momentos de la pandemia y durante la guerra de Irak. En el brent, la referencia para Europa, la corrección roza el 13%, hasta el entorno de los 95 dólares. El precio del gas cotizado en Europa, el contrato TTF, cae un 14% por debajo de los 46 euros el megavatio hora. En los tres casos los indicadores se colocan a medio camino entre el nivel previo a los ataques y los máximos alcanzados este año: una señal tanto de alivio como de las fundamentadas dudas que despierta la tregua.
De hecho, en la primera jornada después del anuncio apenas entre dos y cuatro barcos, de los varios centenares que esperan para salir del Golfo, transitaron el estrecho de Ormuz, y por la tarde la agencia iraní Fars anunciaba el cierre del paso a causa del masivo bombardeo israelí sobre Beirut. También se produjo un ataque de un dron al gasoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, que en las últimas cinco semanas ha sido clave para el suministro de petróleo y gas natural ante el cierre de Ormuz y por el que han llegado a circular hasta siete millones de barriles diarios. Pese a que estas noticias enfriaron levemente la euforia los mercados parecen haberse centrado en las noticias que proceden de la Casa Blanca, donde se cuenta como una victoria la futura reapertura del estrecho de Ormuz.
“El riesgo de una escalada brusca sigue siendo elevado, incluso tras el alto el fuego de dos semanas anunciado por Estados Unidos e Irán”, según apuntan los analistas de Fidelity, que apuestan por “una resolución desordenada, con riesgos de cola que permanecen elevados durante esta fase del conflicto”. “El precio del petróleo ha caído por debajo de los 100 dólares. Los precios de la gasolina bajarán y las tensiones sociales se aliviarán. Este es el impacto inmediato del alto el fuego. De este modo, se podría evitar el riesgo de una escalada de la inflación y el BCE podría posponer una posible subida de los tipos de interés”, explica Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum, filial de Natixis. Waechter advierte de que “las negociaciones que están a punto de comenzar no pueden resolverse en quince días”. Y precisa: “Irán quiere controlar el estrecho de Ormuz. Esto lo transformaría en un activo estratégico regional con potencial de generar ingresos. Esto altera el equilibrio del mercado para todos los productos que transitan por el estrecho. Además, supone una oportunidad para que muchos países de todo el mundo moneticen y controlen los estrechos, lo que representa un cambio radical en la dinámica del comercio mundial”.
“A corto plazo, debería comenzar a normalizar los precios de la energía. Creemos que esto podría suavizar las preocupaciones sobre la asequibilidad”, señalan desde Goldman Sachs. En el Despacho Oval inquieta la crisis de la asequibilidad cuando quedan pocos meses para las elecciones de mitad de mandato, donde Trump se juega buena parte de la legislatura.
Los parqués, al alza
Las Bolsas de todo el mundo reaccionan, también, con euforia al alto el fuego. La japonesa ha sido la primera en responder al acuerdo, con un alza del 5,5%. La europea registra subidas del 4,6% en el caso del Euro Stoxx 50, indicador clave para la zona euro, y del 3,94% para el Ibex 35 español. En Estados Unidos, el S&P 500 cotiza con un alza del 2,5% que alcanza el 3,3% en el caso del Nasdaq Composite. El dólar, que llevaba semanas apreciándose desde que comenzó el conflicto, se ha depreciado frente al resto de divisas del G-10. Así, el euro repunta un 0,8% y se cruza cerca de los 1,17 dólares.
Los mercados se recuperan del fuerte castigo sufrido desde el inicio de los ataques. Wall Street está sometida a gran volatilidad desde el pasado 28 de febrero, cuando cayeron las primeras bombas sobre Teherán. A partir de ese momento, la Guardia Revolucionaria de Irán cortó el paso del estrecho de Ormuz, un paso estratégico, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, una tercera parte del gas natural y una parte importante de otros componentes químicos para fertilizantes y la industria farmacéutica, lo que ha disparado los precios de la energía y otras materias primas.
El bloqueo del paso marítimo ha supuesto la mayor interrupción del suministro global de petróleo, además de tensar los mercados de derivados, gas y fertilizantes. La escasez de petróleo en el mercado provocó anoche, de hecho, que el petróleo brent al contado (es decir, de entrega inmediata) marcara máximo histórico en 144 dólares.
“Acepto suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas”, ha asegurado Trump a través de su plataforma favorita, Truth, a través de la que expresa sus opiniones y anuncia su posición. La decisión de no atacar a Irán está “sujeta a que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del estrecho de Ormuz”. El ocupante del Despacho Oval agregó esas palabras a través de la red social que creó después de que fuera expulsado de Facebook y X (antigua Twitter) por alentar a una turba en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2020 tras perder las elecciones contra Joe Biden. “Se ha llegado a un acuerdo entre los Estados Unidos e Irán respecto a casi todos los diversos puntos de contención del pasado; no obstante, un período de dos semanas permitirá finalizar y consumar dicho Acuerdo”, apuntó.
Minutos más tarde, el ministro iraní de Asuntos Exteriores se expresó también a través de una red social; en su caso, en X: “El paso seguro por el estrecho de Ormuz será posible mediante la coordinación con las fuerzas armadas de Irán y teniendo en cuenta las limitaciones técnicas”, añadió.
Statement on behalf of the Supreme National Security Council of the Islamic Republic of Iran: pic.twitter.com/cEtBNCLnWT
— Seyed Abbas Araghchi (@araghchi) April 7, 2026
“Como se ha señalado en numerosas ocasiones, los participantes llevan semanas deseando con ansias cualquier tipo de buena noticia, y aún más ansiosos por ver que se tomen medidas concretas para reducir la tensión”, escribió Michael Brown, estratega de Pepperstone, según Bloomberg. “Sospechamos que los futuros del petróleo ni el dólar volverán a los niveles previos a la guerra hasta que se cierre un acuerdo definitivo. Tal y como están las cosas, esto sigue siendo solo una pausa temporal en la guerra y, a pesar del alto el fuego, el dólar sigue cotizando alrededor de un 1% más alto que antes del conflicto”, explica Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado de Ebury.
“Lo más importante es que no hay un plan sobre cómo terminará la guerra”, advirtió Carol Kong, estratega del Commonwealth Bank of Australia. “Seguimos esperando que Estados Unidos tenga que intensificar el conflicto para poner fin a la guerra. Por lo tanto, aunque el dólar pueda depreciarse aún más a corto plazo, le resultará difícil mantener las pérdidas de forma sostenida”, según recoge la plataforma de información financiera.
Las exportaciones de petróleo a través del estrecho se han desplomado debido a los ataques de Irán contra buques mercantes, lo que ha provocado la mayor interrupción del suministro de crudo de la historia, según explica la cadena CNBC.
Desenlace desordenado
Pese a todo impera la cautela. Los analistas celebran el alto el fuego pero remarcan que solo es un paso en la desescalada. “El despliegue de marines estadounidenses en la región mantiene abierta la posibilidad de una mayor escalada, como elemento de presión para lograr una resolución”, avisan los estrategas de Fidelity. “Vemos una vía en la que una escalada adicional se utilice para forzar un desenlace, aunque este sea desordenado e incompleto”.
El escenario que se abre ahora es que Irán permita el paso por Ormuz a cambio de una tasa o peaje a los buques en tránsito. “Incluso en el caso de una resolución, es probable que los precios de las materias primas energéticas sigan incorporando una prima de riesgo geopolítico”, añaden los analistas. Esto supone más presión para la inflación.
Precio de la gasolina
Mientras tanto, el precio de los combustibles en Estados Unidos se ha disparado en las últimas semanas. El galón de gasolina cotiza ya por encima de los cuatro dólares, lo que representa un aumento de más del 35% respecto a antes de la guerra. El diésel, que ya está por encima de los cinco dólares el galón, ha tenido una trayectoria más empinada.
El encarecimiento de los carburantes está perjudicando la valoración de Trump. Las encuestas reflejan una caída del nivel de aprobación hasta el entorno del 35%, el más bajo de su presidencia, lo que acentúa la preocupación de los republicanos ante la inminencia de las elecciones de mitad de mandato el próximo noviembre. Una cita que será determinante para el mandato de Trump.
La preocupación por el precio de los combustibles es ya la principal preocupación de los estadounidenses respecto a las consecuencias de la guerra contra Irán, según una encuesta publicada este martes por el Centro de Investigación Pew. Siete de cada diez estadounidenses, el 69%, está preocupado por su encarecimiento, incluyendo un 45% que confiesa estar sumamente preocupado, según recoge la agencia Efe.
Una mayoría de encuestados muestra su preocupación por la posibilidad de enviar tropas terrestres estadounidenses a Irán (61%), por el elevado número de bajas militares (59%), por atentados terroristas en Estados Unidos (56%) y por la expansión de la guerra a países fuera de Oriente Próximo (53%).
El 36% de los estadounidenses opina que la situación del pueblo iraní empeorará debido a la acción militar estadounidense; frente a una cuarta parte, que cree que mejorará, y el 16%, que no espera ningún cambio.
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