Telefónica vende su negocio en México a Melisa Acquisition por 390 millones de euros
La operadora que preside Marc Murtra, además del mercado estratégico de Brasil, solo está ya presente en Venezuela en Latinoamérica


Telefónica ha alcanzado un acuerdo vinculante para la venta de la totalidad de su capital en su filial de México al consorcio Melisa Acquisition, integrado por la plataforma tecnológica Oxio y el fondo de inversión Newfoundland Capital Management. La operación, valorada en 450 millones de dólares (aproximadamente 390 millones de euros), marca la salida definitiva de la operadora española del mercado mexicano y consolida su estrategia de desinversión en Hispanoamérica.
Aunque la compañía no ha detallado los detalles financieros de la operación, la venta anotará en el balance fuertes minusvalías como ya ha sucedido en la salida del resto de filiales hispanoamericanas, que provocaron unas pérdidas netas de 4.318 millones de euros en 2025, las segundas mayores de su historia. La multinacional española desembolsó más de 3.600 millones de euros cuando a comienzos de este siglo desembarcó en el país azteca, y ha tenido que hacer importantes inversiones para competir con Telcel, propiedad de Carlos Slim, que heredó el monopolio público Telmex.
Según el hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en las primeras horas de la madrugada de este miércoles, la transacción se ejecuta a través de Telefónica Hispanoamérica, unidad que aglutina los activos del grupo en la región. El acuerdo contempla el traspaso del 100% de las acciones de las sociedades Pegaso PCS y Celular de Telefonía, las entidades legales que operan bajo la marca comercial de la compañía en territorio mexicano.
El precio de venta pactado bajo el concepto de firm value está sujeto a los ajustes habituales de deuda neta y capital circulante al cierre de la operación. La finalización del traspaso queda supeditada a la aprobación de las autoridades regulatorias mexicanas, principalmente el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), así como al cumplimiento de las condiciones contractuales estándar en este tipo de transacciones corporativas.
Con este movimiento, la multinacional presidida por Marc Murtra reduce su presencia en el continente americano a solo dos mercados: Brasil, considerado un pilar estratégico y de generación de caja para el grupo, y Venezuela, de la que también ha anunciado su salida.
La venta a Melisa Acquisition representa la entrada de un nuevo actor de perfil financiero y tecnológico en el sector de las telecomunicaciones móviles en México. El consorcio está liderado por Oxio, una plataforma tecnológica especializada en la virtualización de redes y soluciones de conectividad, junto con Newfoundland Capital Management, una firma de gestión de activos con experiencia en infraestructuras y mercados emergentes.
Oxio, que apenas tiene 350.000 clientes empresariales propios, da servicio en su plataforma a otros operadores móviles virtuales (sin red), incluyendo Grupo Coppel, Rappi y Mercado Pago. Fuentes cercanas a la operación indicaron que el interés de Melisa Acquisition radica en la base de clientes actual de Telefónica en México y en el modelo operativo de la filial.
Telefónica México ya había transformado su estructura de negocio en los últimos años mediante un acuerdo estratégico con AT&T para el uso de su infraestructura de red de última milla, lo que permitió a la firma española reducir sus costes operativos y de mantenimiento de espectro, operando esencialmente como un operador móvil virtual de gran escala.
La valoración de 450 millones de dólares refleja esta estructura de activos ligeros (asset-light). Según analistas del sector, el múltiplo aplicado a la transacción se alinea con las valoraciones recientes de empresas de servicios de conectividad que no poseen infraestructura física propia de red de acceso, pero mantienen una cuota de mercado relevante en el segmento de prepago y postpago.
Pérdidas contables
Aunque la venta servirá para seguir reduciendo deuda, tendrá como contrapartida la anotación en el balance de fuertes pérdidas contables, ya que solo la entrada en México a comienzos de este siglo le supuso un desembolso inicial de más de 3.600 millones de euros. Telefónica adquirió en 2000 las participaciones de la firma estadounidense Motorola en las operadoras Bajacel, Movitel, Norcel y Cedetel por un monto aproximado de 1.800 millones de dólares (unos 2.115 millones de euros al cambio de la época). La operación otorgó a la compañía española su presencia inicial en México, con una cobertura concentrada estratégicamente en los estados de la zona norte y la región fronteriza del país.
La empresa consolidó su expansión nacional en mayo de 2002 mediante la compra de Pegaso PCS por 1.360 millones de dólares (aproximadamente 1.485 millones de euros), transacción que permitió su ingreso al mercado de Ciudad de México. Tras la integración de los activos del norte con la infraestructura de Pegaso, la operadora unificó sus servicios bajo la marca comercial Movistar.
Sin embargo, los altos costes del espectro radioeléctrico en México y la fuerte concentración del mercado dificultaron la rentabilidad de las inversiones intensivas en capital. Esta situación llevó a la empresa a devolver el espectro que poseía y migrar su tráfico a la red de AT&T en 2019, un movimiento que anticipaba la venta comunicada este miércoles.
Durante más de veinte años, la compañía ha tenido que competir en desigualdad de condiciones con Telcel (América Móvil). propiedad del multimillonario Carlos Slim, que consolidó su fortuna precisamente con la privatización del monopolio telefónico mexicano Telmex. Desde entonces ha dominado el mercado con la anunciencia de los reguladores nacionales. Telcel posee una cuota del 58,9%, según las cifras más recientes atribuidas al organismo regulador. La firma estadounidense AT&T se sitúa en segunda posición con una participación del 16,2%, seguida por Telefónica Movistar, que concentra el 14,7% de los usuarios. Bait, el operador móvil virtual propiedad de Walmart, registra un 5,9% del mercado nacional.
Para los usuarios en México, se espera que el cambio de propiedad no suponga una interrupción inmediata de los servicios. Melisa Acquisition ha indicado que tiene la intención de aprovechar las capacidades tecnológicas de Oxio para modernizar la oferta comercial y profundizar en la integración de servicios digitales, manteniendo los acuerdos mayoristas existentes para garantizar la cobertura nacional.
La operación será sometida a la revisión de la CNMV y de los organismos competentes en México durante los próximos meses. De cumplirse los plazos previstos, Telefónica espera cerrar definitivamente la transferencia de acciones antes de la finalización del tercer trimestre de 2026. Con este cierre, el mapa de presencia global de Telefónica quedará reducido a sus cuatro mercados centrales y las participaciones residuales o estratégicas mencionadas, culminando un proceso de transformación estructural que ha durado más de un lustro.
En año y medio, el grupo español ha desinvertido prácticamente todas sus posiciones en Hispanoamérica tras las ventas de las filiales de Argentina (al Grupo Clarín y Fintech por unos 1.190 millones, de euros), Chile (a Xavier Niel y Millicom (por 1.156 millones ), Perú (a Integra Tec, por 900.000 euros y asunción de 1.200 millones de deuda), Uruguay, (a Millicom por 389 millones de euros); Ecuador (a Millicom por 329 millones); y Colombia (a Millicom, por 182 millones). Con anterioridad, Telefónica ya se había ido de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y El Salvador.
La salida de México se enmarca en la hoja de ruta concretada en el nuevo Plan Estratégico Transform & Grow de centrar la asignación de capital en mercados que ofrezcan seguridad regulatoria y potencial de crecimiento sostenido a largo plazo. En este sentido, Telefónica ha subrayado en su comunicado que esta decisión permitirá a la empresa reforzar su estructura empresarial en Europa. El mercado español sigue siendo el principal generador de Ebitda para el grupo, mientras que las operaciones en Alemania y Reino Unido (a través de la joint venture VMO2) son clave para el despliegue de redes 5G y fibra óptica.
El mercado ha reaccionado de forma estable al anuncio. Los analistas coinciden en que la operación es coherente con el discurso de “gestión activa de cartera” que la empresa ha mantenido en sus últimas presentaciones de resultados. La salida de un mercado de bajo margen y alta complejidad regulatoria como el mexicano es vista como una medida necesaria para mejorar el perfil de flujo de caja libre del grupo.
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