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La cara oculta del milagro financiero Herrero Brigantina

Decenas de clientes denuncian los retrasos e impagos del grupo financiero y un juzgado pide investigar una posible estafa de 40 millones. EL PAÍS ha tenido acceso a documentos que revelan irregularidades en sus productos de inversión

El economista y fundador del Grupo Herrero Brigantina, Juan González Herrero, en una imagen reciente publicada en la web de su conglomerado financiero.
El economista y fundador del Grupo Herrero Brigantina, Juan González Herrero, en una imagen reciente publicada en la web de su conglomerado financiero.
Joaquín Gil

Cuando al economista Juan González le preguntan por la filosofía de Herrero Brigantina, el conglomerado financiero que fundó en 2011, recurre a la expresión “certeza en la duda”. Bajo los focos de convenciones empresariales, flanqueado por encorbatados directivos y la pirotecnia verbal de expertos en coaching, González se refiere así al cóctel de valentía y arrojo que debe guiar al buen ejecutivo. Una hoja de ruta que este asturiano de 44 años ha seguido para levantar un tinglado societario que dice haber seducido a 35.000 clientes en Europa con sus soluciones de inversión, planes de pensiones, seguros, hipotecas y préstamos. Desde Ponferrada (León), el directivo asegura pilotar una red de una treintena de oficinas en España que extiende sus tentáculos a través de sucursales en Londres, Miami, París, Ámsterdam y Hong Kong. Con una cartera de clientes integrada por pymes, autónomos y familias, la firma desembarcará este año en Bolsa, según anunció en enero en una convención en Valencia.

Pero la estela de éxito de Herrero Brigantina tiene una cara oculta. Una vertiente desconocida que no aparece en los balances de esta compañía, a la que el diario Financial Times situó en 2021 en el puesto 149 de las 1.000 firmas europeas que más rápido crecían. Y que sostiene haber facturado 56,4 millones en 2022, según un documento interno imposible de chequear porque empresas de la corporación, como Herrero Brigantina Servicios Crediticios S. A., no presentan cuentas desde 2019, según el Registro Mercantil.

Una investigación de EL PAÍS ha revelado que el grupo ha usado sin permiso y de forma indebida para colocar sus productos financieros el aval de las aseguradoras Axa y Plus Ultra. Se trata de inversiones que auguran rentabilidades de hasta el 35% del capital en siete años. Y que, como son comercializadas a través de contratos privados de prestación de servicios mediante vehículos como unit linked (seguro de vida cuya prima se invierte en una cartera de fondos), se encuentran fuera del radar de supervisores como el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), según confirman estos organismos. No obstante estos productos, que funcionan como un fondo de inversión, están supervisados por la Dirección General de Seguros, dependiente del Ministerio de Economía.

Herrero Brigantina recaudó presuntamente en España 40 millones de euros entre 2021 y 2022 con estos instrumentos bajo sospecha, según un auto del Juzgado de Instrucción número 4 de Salamanca al que ha tenido acceso este diario. La resolución judicial pide a la Audiencia Nacional que indague un supuesto delito de estafa a raíz de una denuncia contra la empresa del conglomerado Neonova Investors S. L.

El juez de Salamanca pide que se investigue si se derivaron fondos de los inversores a ampliar la red de oficinas, “rescatar y retribuir a clientes anteriores” y conseguir el “beneficio particular” de los directivos, según un auto del pasado 22 de septiembre. Santiago Pedraz, magistrado del Juzgado Central 5 de la Audiencia Nacional, debe ahora dirimir si asume la causa, según fuentes judiciales. Este periódico ha intentado sin éxito recabar la versión de Herrero Brigantina.

El jubilado Mikel Aguilar depositó en Herrero Brigantina 115.000 euros en 2021 y pidió el pasado septiembre el rescate. Cuando firmó el contrato, sostiene, le indicaron que recibiría su capital y los intereses 30 días después de comunicar la orden de desbloqueo. “No me han pagado. Dicen que van retrasados. Ya he contratado a un abogado”, se queja este exindustrial de Vitoria de 65 años.

La funcionaria salmantina P. Merino tiene pendiente de cobro 20.000 euros de su producto liquidez creciente. Pidió el rescate en agosto. Su suegra, ya fallecida, invirtió 70.000 euros. “Nos han estafado. Me dicen que están con mi solicitud [de rescate], pero nada”, lamenta Merino, que se prepara para la batalla en los tribunales.

Ángel González, desempleado de 61 años, se siente frustrado. No puede repescar los 25.000 euros que confió en el esquema de inversión antes de la pandemia y que —en teoría— han engordado hoy con los intereses a 28.000. “Pedí el rescate en julio y no he cobrado. ¿Por qué? He llamado muchas veces y enviado 20 correos. Nunca paso de la telefonista. Me dicen que tiene problemas con los partners [socios]”, se queja este cliente que aterrizó en la empresa por recomendación de un conocido en quien “confiaba plenamente”.

El médico Mariano Redondo, de 62 años, tuvo más suerte. Solicitó el pasado agosto el rescate de los 70.000 que colocó en 2018. Y cobró cinco meses después. Justo antes de la celebración del juicio por la demanda que interpuso. “Saqué el dinero porque la comercial que me metió me advirtió de que pasaban cosas raras”, recuerda el doctor.

La funcionaria jubilada M. J. Mateus también rescató sus 160.000 euros in extremis después de que la compañía recibiera la notificación de su demanda. Tardó cuatro meses en cobrar. “Reclamé en la sede de Salamanca. Me decían que lo sentían, pero que no tenían liquidez. Fui a la policía local, levanté acta y después me fui al abogado”, relata Mateus, que desembarcó en la firma animada por un economista que le ensalzó el señuelo de una rentabilidad anual del 12%.

El informático Aldolfo Cagigal aterrizó en 2019 como cliente. Y pese a que pidió por primera vez recuperar parte de su cartera de 150.000 euros en septiembre, todavía no ha cobrado. “En la oficina de Salamanca no había nadie y la web no funcionaba”, se queja. Su hermana, la abogada Arantxa Cagigal, percibió sus 7.000 euros tras amenazar a la compañía con un burofax. Le adeudan 700 de intereses. “En Salamanca hay más de 20 casos”, dice la letrada.

Una póliza inexistente

R. F. trabajó hasta el pasado septiembre como comercial en Bilbao del tinglado empresarial de Juan González. Gestionó un patrimonio de 400.000 euros de 30 clientes. Y se marchó tras hacer demasiadas preguntas sobre el producto Top 25, que —según los documentos internos— fue “emitido en exclusiva por la aseguradora Axa”. Ofrecía un 25% de rentabilidad en cinco años. “Cuando pedíamos la póliza, nos daban largas”, indica el extrabajador, que colocó a su padre 20.000 euros del producto.

Cuando se pregunta a Axa por su relación con Herrero Brigantina —que incluía el logo de la aseguradora en sus documentos— se entienden los recelos de la firma a mostrar la póliza a sus comerciales. “No existe ningún unit linked de Axa asociado a Neonova investors [firma de Herrero Brigantina], entidad con la que no tenemos relación comercial”, zanja la aseguradora.

El Top 25 recaudó presuntamente 13 millones de euros entre abril y junio de 2022, según el auto del juez de Salamanca.

Con la misma contundencia que Axa, responde Plus Ultra. La aseguradora estaba conectada —según la corporación de Juan González— con su producto Top 2023 Global. Una solución financiera que prometía un atractivo 35% de interés en siete años. “Plus Ultra Seguros no ha emitido ningún contrato de seguro unit linked cuyo tomador sea la entidad NAIBC S. A.”, indica un portavoz de esta compañía, que ha pedido “formalmente” a esta firma de Herrero Brigantina “el cese inmediato de manifestaciones que no se corresponden con la realidad”.

NAIBC S. A., la sociedad del tinglado vinculada al producto Top 2023 Global, figuró en la lista de morosos de la Agencia Tributaria de 2022 por una deuda de 897.725 euros.

Este periódico ha intentado sin éxito recabar la versión de Helvetia Seguros, que —según Herrero Brigantina— está vinculada a su producto Top 2023 Mix. Se trata de otra solución financiera con rentabilidad de escándalo. Un 25% en cinco años. “No podemos dar información interna sobre asuntos relacionados con el negocio de nuestra compañía”, indica Helvetia Seguros.

En el acristalado enjambre de oficinas del rascacielos Torre Europa, en pleno corazón del madrileño Paseo de la Castellana, una secretaria muestra su desconcierto cuando se le inquiere por el despacho que acoge, al menos, el domicilio social de tres de las firmas de Herrero Brigantina. “Hace meses que ya no tienen oficinas físicas aquí. Solo les desviamos las llamadas. No le puedo dar más detalles”, responde cruzando los brazos.

investigacion@elpais.es

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Sobre la firma

Joaquín Gil
Periodista de la sección de Investigación. Licenciado en Periodismo por el CEU y máster de EL PAÍS por la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene dos décadas de experiencia en prensa, radio y televisión. Escribe desde 2011 en EL PAÍS, donde pasó por la sección de España y ha participado en investigaciones internacionales.

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