Macron rechaza el gasoducto entre España y Francia: “Es falso que resuelva el problema”

El presidente francés reta a Sánchez a convencerlo de que Europa necesita el MidCat, que París considera inútil ante la crisis actual y dañino para el medioambiente

Emmanuel Macron se dirige a los medios tras una videoconferencia con el canciller alemán, Olaf Scholz.Foto: LUDOVICO MARIN (REUTERS) | Vídeo: Reuters

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha retado este lunes al presidente español, Pedro Sánchez, a convencerle de que Europa necesita construir el gasoducto MidCat —la interconexión gasística entre España y Francia por los Pirineos—, que el mandatario francés considera inútil para afrontar la crisis actual y dañino para el medioambiente. Macron ha dicho que es “falso, factualmente falso” que el MidCat resuelva las carencias de gas y, parafraseando al general De Gaulle, ha declarado no entender que haya que agitarse y “saltar como cabritos pirenaicos” por este asunto.

“Yo hablo de hechos, no hago política”, ha dicho Macron para justificar su oposición al MidCat, en una rueda de prensa en París, tras reunirse por videoconferencia con el canciller alemán, Olaf Scholz. “El canciller Scholz”, ha añadido, “no me ha dado hechos distintos que me hayan convencido de la necesidad de una interconexión gasística. Si mañana el presidente Sánchez me dice: ‘he aquí los hechos’, yo estoy dispuesto a revisar mi posición”.

En respuesta a una pregunta de la prensa, Macron ha confirmado la posición francesa contraria al nuevo gaseoducto. Pero la desarrolló como nadie en el Gobierno francés y el Elíseo lo había hecho en público hasta la fecha. “Necesitamos más interconexiones eléctricas”, ha dicho. “No estoy convencido de que necesitemos más interconexiones gasísticas, cuyas consecuencias en el medioambiente y en los ecosistemas son más importantes”.

Sánchez y Scholz se han unido en la defensa de este proyecto entre la península Ibérica y el resto de Europa, que se empezó a construir en la década pasada y quedó interrumpido en 2019 tras el dictamen en contra de los reguladores español y francés por los elevados costes. La invasión rusa de Ucrania y la búsqueda de proveedores alternativos a Rusia han resucitado el proyecto. Pero desde el principio la idea ha topado con un rechazo tajante en Francia.

En una entrevista con el diario Le Monde publicada este lunes, la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, respondió a una pregunta sobre el rechazo francés al MidCat: “No se trata de una cuestión bilateral entre un país y su vecino. Se trata de la construcción de la Europa de la energía. Desde ahora mismo hay que reflexionar en la manera de estar seguros de que Europa podrá sobrevivir al invierno 2023-2024 sin gas ruso, porque el retorno a la normalidad tardará más que unos meses”.

Exportaciones a España

El argumento de Macron es doble. Primero, considera que el Midcat no sirve para responder a la crisis actual derivada de la amenaza rusa de cortar el suministro. Ha explicado que “la realidad es que ya hay dos gasoductos entre España y Francia” y que estos, desde el inicio o periodo actual de tensión en febrero, se usan en un 55% de su capacidad. Es más, ha afirmado que en agosto Francia exportaba gas a España.

“Lo digo con mucha ingenuidad: no entiendo el problema a corto plazo que se intenta resolver, no lo entiendo”, ha declarado. “Y para plagiar a uno de mis predecesores: no entiendo por qué saltaríamos como cabritos pirenaicos sobre este asunto para explicar que resolvería el problema gasístico. Es falso, factualmente falso. Si hoy estuviésemos en el 100% de la utilización de nuestros gasoductos y hubiese hoy una necesidad de exportar gas hacia Francia, Alemania y otro lugar, les diría que sí, pero no es así”.

La imagen del “cabrito” tiene denominación de origen. La pronunció el general De Gaulle, entonces presidente de la República, en diciembre de 1965, durante la llamada crisis de la silla vacía, cuando Francia bloqueó durante meses las decisiones en la Comunidad Económica Europea. Acusado de lo que hoy se llamaría euroescéptico, De Gaulle se defendió: “Solo se puede hacer política basándose en realidades. Claro, podemos dar saltos sobre la silla como un cabrito diciendo: ‘¡Europa, Europa, Europa!’ Pero esto no lleva a nada y no significa nada”.

Fuentes del Ministerio de Transición Ecológica afirmaron que “España apuesta por incrementar sus interconexiones con el resto de la UE, fomentando la solidaridad entre los distintos Estados, poniendo a su disposición sus infraestructuras para incrementar la seguridad de suministro comunitaria y pensando en la canalización futura de hidrógeno y gases renovables que ya está contemplada en los planes de la UE”. Pero Macron ha dicho que tampoco cree que el MidCat responda a una mayor flujo gasístico por España en el futuro. “Significaría que España doblaría o triplicaría las importaciones de gas desde el sur”, ha dicho. “Honestamente, no lo creo”.

El segundo argumento de Macron es que, si se construyese el MidCat, toparía con una fuerte oposición ecologista. “Que no carece de fundamento”, ha apostillado. En su opinión, el gasoducto ni responde a los objetivos de lucha contra el cambio climático, ni a las previsiones futuras de importación de gas desde España. También ha afirmado que usar el MidCat para transportar hidrógeno requeriría obras costosas en el tubo. Y que, según los expertos que ha consultado, sería “aberrante” transportar hidrógeno de España a Francia o a Alemania, pues “lo que hay que transportar es la electricidad baja en carbono procedente de España para hacer la electrólisis en los lugares de producción que necesitan el hidrógeno”.

Macron ha concluido: “Francia es un país europeo cooperativo, que cree en la solidaridad europea, y haré todo lo necesario para mejorar la solidaridad energética europea. Si hay hechos que vienen a enmendar lo que acabo de decir, los tomaré en cuenta y vendré ante ustedes para decirles: ‘He aquí lo que España, Alemania y otro país me ha dicho y explicado, y por eso defiendo MidCat’. Pero hoy doy los hechos”.


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Marc Bassets

Es corresponsal de EL PAÍS en París y antes lo fue en Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).

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