Capital riesgo

Aquilino Peña (Ascri): “Es tremendamente injusto que nos comparen con los fondos buitres”

Peña, socio fundador de Kibo Ventures, representa a la industria del capital riesgo (él prefiere hablar de capital privado) en España. Frente a los que los tildan de oportunistas, él destaca los empleos que crean sus participadas y los impuestos que pagan

Aquilino Peña posa tras la entrevista en un coworking de Madrid donde está provisionalmente instalada la sede de Kibo Ventures.
Aquilino Peña posa tras la entrevista en un coworking de Madrid donde está provisionalmente instalada la sede de Kibo Ventures.Víctor Sainz

El capital riesgo en España (capital privado, prefieren llamarlo en el gremio para huir de la mala imagen del término) ha capeado bien la crisis del coronavirus. Esta industria tiene participaciones en 2.796 empresas, que dan empleo a 448.000 personas. En 2020, el sector movilizó inversiones por valor de 6.275 millones de euros, un 26% menos. La caída se debió sobre todo a la ausencia de grandes tratos o mega deals, porque el número de operaciones (838) batió récord. El 75% de los movimientos los protagonizaron fondos extranjeros, y se concentraron fundamentalmente en el área de venture capital, especializado en inyectar capital a las start-ups de más reciente creación.

Aquilino Peña (Madrid, 1970) es el presidente de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (Ascri), la patronal del private equity. Socio fundador de Kibo Ventures, Peña cree que, con una serie de mejoras fiscales y legales, el capital riesgo podría acercarse al tamaño que tiene esta industria en países como el Reino Unido, Francia o Alemania.

Pregunta ¿Cómo ha afectado la covid-19 al sector?

Respuesta. Las compañías que los fondos tenemos en cartera han sufrido, como todas en este país, particularmente aquellas más vinculadas al turismo y la restauración. Sin embargo, se ha podido constatar que las firmas que tienen detrás al capital privado han aguantado mejor la crisis que el resto. En un momento en el que el acceso al crédito se cerraba, las gestoras hemos proporcionado liquidez. El año pasado el número de quiebras en empresas participadas por el private equity fue solo de 32, el más bajo de la serie histórica. No somos un problema, como mucha gente piensa por desinformación, sino parte de la solución. Me parece tremendamente injusto cuando se nos compara a los fondos buitre. Cuando una empresa está participada por nosotros es más rentable, crea más empleo y sus activos son mejores.

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P. ¿A qué atribuye la mala fama que pesa sobre el capital riesgo?

R. Yo no hablaría tanto de mala imagen como de desconocimiento. En líneas generales, ni las administraciones ni los ciudadanos conocen la historia de éxito que está detrás de nuestras operaciones en pago de impuestos, creación de valor, generación de puestos de trabajo y rentabilidad para los inversores. El 99% son casos de éxito de compañías que se han creado de la nada y crecen mucho, o de grupos familiares que han encontrado en el capital privado una solución idónea para su continuidad.

P. El año 2021 arrancó fuerte, con inversiones por valor de 1.125 millones de euros, un 84% más. ¿Cree que esta tendencia va a continuar? ¿En qué sectores se darán más operaciones?

R. Los fondos están muy interesados en todo lo relacionado con los procesos de digitalización de las empresas, tanto en productos como en distribución (comercio electrónico, reservas, delivery…). También hay mucho interés en educación y sanidad. Hay muchos fondos entrando en el segmento de middle market [tamaño medio] para ayudar a las empresas a crecer e internacionalizarse. Otro foco de atracción es el proceso de transformación de los medios industriales en áreas como la robótica o la informatización de las plantas de producción.

P. España es un país con profesionales bien formados y con un ecosistema de emprendimiento en expansión. Sin embargo, el sector del capital riesgo está aún muy lejos del tamaño que tiene en otros países punteros de Europa. ¿Por qué?

R. En este negocio, para tener éxito hacen falta dos cosas: talento y capital. Y cuando un factor es fuerte tira del otro. En España hay un abanico de compañías interesantes, pero adolecemos de algunas cosas. Para empezar, falta capital. Aunque estamos en paridad con la media de la UE, el diferencial con países como Francia, Alemania, Italia o Reino Unido sigue agrandándose.

P. ¿Por qué cree que falta capital?

R. En primer lugar, porque la presencia de los family offices [los vehículos de inversión de las grandes fortunas], planes de pensiones y aseguradoras en el capital riesgo está infrarrepresentada. Por el lado de las empresas, deben ganar tamaño para ser atractivas a los ojos del private equity. Y también falta ambición entre los emprendedores. España es un mercado lo suficientemente grande para sobrevivir, para tener una empresa viable, pero es demasiado pequeño si a lo que se aspira es a tener una empresa puntera.

P. ¿Qué le piden al Gobierno para hacer más competitivo el sector?

R. Las reivindicaciones las agrupamos en dos bloques: las asociadas al talento y las vinculadas a la generación de capital. En el primer caso, defendemos cambios en la tributación de las opciones sobre acciones. Es decir, que los emprendedores puedan atraer talento sin gastarse un dineral en salarios y puedan fidelizar el talento vinculándolo a la marcha de la empresa y compartiendo los beneficios futuros. España es una anomalía en Europa en cuanto a la tributación de las stock options. También queda mucho por hacer en la fiscalidad cuando una empresa fija su domicilio en otro país porque se pagan muchos impuestos cuando los dueños todavía no han vendido su participación.

P. Y desde el punto de vista del capital, ¿qué medidas sugiere para incentivar el desarrollo de la industria?

R. En España, los planes de pensiones de empleo mueven unos 140.000 millones de euros. De esa cantidad, solo un 1% está invertido en capital riesgo cuando en países de nuestro entorno la media está entre el 15% y el 20%. Los fondos de private equity están ofreciendo una rentabilidad media del 15% y los futuros pensionistas tienen derecho a beneficiarse de este resultado y aprovechar la diversificación que ofrecen nuestros activos. Para ello es clave que se elimine el sistema de comisiones en cascada que impide a los planes cargar un gasto superior al 1,5% a sus clientes, cuando nuestra comisión media es un poco mayor y está en el 2%. Otro aspecto que nos preocupa es que, para bancos o aseguradoras, invertir en capital riesgo les consume mucho capital. Pedimos una relajación de estos coeficientes. También sería bueno un mejor tratamiento fiscal para los business angels, para que aquellos profesionales que acumulan un patrimonio apoyen nuevos proyectos.

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