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Luca de Meo comunica su salida de Seat ante la oferta de Renault

El directivo continuará de momento como miembro de Volkswagen "hasta nuevo aviso"

El presidente de Seat, Luca de Meo, en una imagen reciente.
El presidente de Seat, Luca de Meo, en una imagen reciente. EFE

Luca de Meo abandona Seat. Así lo ha anunciado este martes la marca española de Volkswagen, después de que el ejecutivo italiano dejara el cargo de presidente de la compañía española “a petición propia y de mutuo acuerdo” con el consorcio alemán. Es el paso previo para que De Meo pueda dar el salto a Renault, con el que negocia convertirse en su primer ejecutivo. Pero ese fichaje aún no está cerrado y, por el momento, el directivo milanés continuará formando parte de Volkswagen. “Hasta nuevo aviso”, matizaba un comunicado de Seat.

El de la inminente salida de De Meo era un comentario que se repetía por la mañana del día en las instalaciones de Seat en Martorell, donde la marca tiene sus fábricas y sus oficinas principales. En la planta no había producción, pero la compañía estrenaba el año con una reunión del comité de dirección y, extrañamente, el presidente no estaba presente. Algunas fuentes aseguran que lleva algunos días en Alemania negociando su salida. En ese encuentro directivo de Barcelona se confirmaron los rumores. Se anunció la salida de De Meo y se aprobó su sustitución, de forma interina. Asume la presidencia Casten Isensee, vicepresidente de Finanzas de la compañía española pero el miembro que menos tiempo lleva en su consejo de administración. Se cumple así una tradición de Volkswagen: las presidencias temporales las asumen los ejecutivos de más edad del principal órgano de gobierno. Isensee tiene 62 años.

La salida de De Meo se producirá por etapas. Primero, Seat. y después, cuando alcance un acuerdo que le convenza con Volkswagen, abandonará el consorcio alemán. Todas las fuentes consultadas ayer consideraban que ese adiós sincopado responde a la incapacidad de alcanzar un acuerdo de salida. Volkswagen quiere mantener el máximo tiempo posible el veto para que De Meo se incorpore a su nuevo destino y De Meo quiere que Volkswagen rebaje sus pretensiones para acelerar su aterrizaje en París. El ejecutivo renovó el año pasado su contrato para seguir su carrera en Seat y en ese pacto constaba, como es habitual en directivos de primer nivel, un blindaje para que no pudiera pasar a otra marca o, al menos, establecer un periodo de barbecho entre empresa y empresa. Su nombre ya había figurado en otras quinielas del sector, especialmente cuando se debatía sobre su posible regreso a Audi.

Ahora Renault quiere que el directivo italiano asuma su cargo de consejero delegado primero y después lidere la alianza que mantiene desde hace años con Nissan y Mitsubishi. De Meo ha competido para asumir el cargo con el actual consejero delegado de Faurecia, Patrick Koller, una de las principales compañías del sector auxiliar del automóvil.

Griffiths, primer nombre para el relevo

Wayne Griffiths es el nombre que más suena —desde hace semanas— para relevar a Luca de Meo de forma permanente al frente de Seat. Vicepresidente ejecutivo comercial de la compañía desde 2016, es también el preferido por la plantilla, porque tiene una visión próxima a la de De Meo, más cercana al márketing que a la producción.

Griffiths ha vivido los éxitos de Seat estos cuatro años y ha asumido una de las principales apuestas de la compañía: la conversión de una línea de producto deportivo en una marca con una cuenta de resultados propia, básica para vender coches cada vez más caros y rentables. Cupra intenta acceder a ese público que no puede llegar a coches de gama alta pero al que le gustan productos singulares.

Jarro de agua fría

“Es una gran putada”, afirmaba vehemente Matías Carnero, el presidente del comité de empresa (por UGT) de Seat. Su altisonante expresión es compartida en la compañía, donde reinaba el pesimismo desde que afloraron los rumores de que el grupo francés pretendía a su jefe. “Ha dado la frescura, la juventud y el entusiasmo que ningún otro presidente ha dado a la marca”, argumentaba. La compañía está en máximos de producción y logró repartir dividendos a Volkswagen con unos resultados nunca vistos antes.

“Lo único que queremos ahora es que el nombramiento del nuevo presidente se decida rápido”, afirmó Rafael Guerrero, número dos de la representación de los trabajadores (por CC OO) en la compañía. Los sindicatos temen que en el Grupo Volkswagen opten por poner al frente de la compañía a un experto de producción, lo que acabaría con la política que ha dado De Meo a Seat en los cuatro años que ha estado al frente, más centrada en crear una estrategia de marca, y podría suponer volver a una política más centrada en los costes y en la fábrica.

Pese al avance de Seat en los últimos años, la salida del presidente también deja algunos asuntos pendientes en la compañía. Uno es la decisión sobre el sustituto del Ibiza, el modelo que durante mucho tiempo fue el coche más vendido de la marca, desde hace pocos años desbancado por el León. Pero también la posibilidad de que en Martorell se produzcan vehículos eléctricos, una petición expresa de De Meo, que pretendía estrenar esa nueva etapa con el futuro Cupra Tavascán, “el mejor coche de la historia de Seat”, como llegó a decir. Y la consolidación de la submarca Cupra.

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