La CNMC recula y permite a Renfe un contrato de diez años para la liberalización del AVE

La compañía ferroviaria señala que necesitará amortizar la inversión de 1.000 millones para afrontar la competencia

Un tren AVE 750 de Renfe en los talleres.
Un tren AVE 750 de Renfe en los talleres.VÍA LIBRE

La Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) ha modificado su criterio inicial y ha aprobado que el acuerdo marco entre Adif, el gestor de las infraestructuras ferroviarias, y Renfe para el proceso de liberalización ferroviaria tenga una duración de diez años en lugar de los cinco años concedidos inicialmente, según la resolución emitida este jueves por el regulador.

Competencia justifica el cambio de criterio y la ampliación del plazo en que Renfe ha aportado nueva documentación en la que recoge detalladamente la flota y la inversión que realizará para prestar servicio en el nuevo mercado liberalizado a partir del próximo 14 de diciembre, así como en las necesidades que derivan de las obligaciones de servicio público que debe prestar. Dichos datos justifican que para que Renfe pueda amortizar la inversión requerida el acuerdo con Adif se amplíe de cinco a diez años, el mismo plazo del que disfrutarán sus competidores ILSA y Rielsfera.

El artículo 38 de la Ley del Sector Ferroviario señala que dichos acuerdos serán de cinco años, salvo causas excepcionales que deben justificarse. En su anterior resolución del pasado 6 de abril, la CNMC indicó que no se cumplían las condiciones para que Renfe ampliara su contrato con Adif para explotar los tres corredores AVE que se abren a la competencia, puesto que las 86 circulaciones al día que se adjudicó la compañía pública de transportes no suponían un “un sustancial incremento de servicios respecto a los que ya presta actualmente” y, por tanto, no precisaba de inversiones adicionales para justificar esa ampliación del plazo.

Adif, el gestor público encargado de asignar los permisos de circulación a cada compañía, reaccionó duramente contra esa resolución y se puso de parte de Renfe, su principal y hasta ahora único cliente, suspendiendo la firma prevista de los acuerdos marco con sus competidores Ilsa (Trenitalia) y Rielsfera (SNCF).

Ahora Renfe ha remitido una documentación en la que acredita que con el nuevo escenario de liberalización requerirá trenes AVE con una inversión de 1.080 millones de euros. Un argumento que ha convencido a la CNMC para dar vía libre al acuerdo de 10 años. Y es que, de los 83 trenes que va a utilizar para explotar la capacidad asignada en los tres corredores, 23 serán trenes nuevos y necesitará una mejora de los actuales por 616 millones de euros, según las alegaciones de Renfe.

Con esta resolución concluye el proceso de aprobación de los acuerdos marco, que darán seguridad jurídica a las empresas para entrar en el mercado ferroviario, cuya liberalización dará comienzo el 14 de diciembre de 2020. Los acuerdos marco se establecen entre ADIF Alta Velocidad y los operadores ferroviarios y suponen una garantía de uso de la red.

Renfe ha acreditado también en la nueva información remitida a la CNMC que el contrato actualmente vigente de prestación de obligaciones de servicio público (OSP) requiere numerosos surcos (trayectos) en la red de alta velocidad para prestar los servicios Avants por lo que reserva plazas en los AVE a un precio menor. El citado contrato finaliza en 2027 y puede ser prorrogado hasta 2032. No obstante, la CNMC recuerda que, según la normativa europea, a partir de 2023 se debe sacar a concurso público la prestación de los servicios sujetos a OSP. Cuando llegue ese momento, este acuerdo marco podría restringir la entrada de competidores en el mercado.

Impacto del coronavirus

Por otra parte, la resolución de la CNMC señala que la pandemia de la covid-19 no justifica, de acuerdo con la normativa sectorial, un incremento del plazo per se de los acuerdos marco. No obstante, el regulador es consciente de la situación generada y de su impacto económico, y “por este motivo considera que los efectos de la pandemia deben tenerse en cuenta para posibilitar, de forma justificada, la modificación de los acuerdos marco sin penalizaciones”, como ya se recogía en las resoluciones aprobadas el pasado 6 de abril.

De todas formas, tanto Renfe como, sobre todo, sus competidores, van a tener muy difícil arrancar a finales de este año con el nuevo modelo en competencia en los corredores que unen Madrid con Barcelona, Valencia y Sevilla. Las restricciones al transporte por la pandemia y el desplome de ingresos hacen casi imposible que los rivales privados de Renfe (aunque apadrinados por las compañías públicas Trenitalia y la francesa SNCF) traigan sus AVE a España antes de 2022. Por lo pronto, Renfe ha suspendido sine die el estreno de Avlo, su AVE de bajo coste con el que iba a plantar cara a sus competidores.

Una vez firmado el acuerdo marco entre Renfe y ADIF, las empresas deben solicitar al gestor de la infraestructura ferroviaria los surcos antes del 15 de junio de 2020.

Renfe Viajeros opera ya el AVE con 96 trenes, a los que prevé añadir 30 unidades pedidas a Talgo (modelo Avril), y cuyas primeras entregas se retrasarán hasta el verano de 2021. La compañía sumará otros 19 trenes como resultado de la transformación de trenes hoteles Talgo de la serie 7.

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