Opinión
i

Economía de guerra

Nos enfrentamos a un enemigo microscópico muy contagioso y capaz de desbordar los sistemas de salud en pocas semanas

Vendedores miran las pantallas en la bolsa de Nueva York, el pasado 10 de marzo.
Vendedores miran las pantallas en la bolsa de Nueva York, el pasado 10 de marzo.SPENCER PLATT / AFP

Estamos viendo imágenes que no recordamos desde la segunda guerra mundial. Ningún italiano estaba preparado para un toque queda total pero está pasando. Nos enfrentamos a un enemigo microscópico muy contagioso y capaz de desbordar los sistemas de salud en pocas semanas.

Al principio todo era nuevo y desconcertante, pero los europeos ya tenemos evidencia de países asiáticos. Los gobiernos tardan 4-6 semanas en asumir la realidad y tomar medidas contundentes para parar el contagio. En un par de meses consiguen estabilizar los nuevos infectados y reducen la presión sobre los sistemas de salud. Así ha sucedido en China y en Corea del Sur.

En clave económica, tres meses con las economías cerradas puede suponer hasta el 25% del PIB del año. Por lo tanto, nos tenemos que preparar para recesiones muy intensas en Italia y en España, similares o peores incluso que en 2008 y 2009. El problema es que el virus pilla al mundo altamente endeudado y los inversores son extremadamente procíclicos. En febrero el empleo en España crecía el 2% y en pocos días hemos entrado en zona de recesión. Y el riesgo de recesión es global como advirtió la OCDE. Otra ventaja es que ya sabemos lo que viene detrás del colapso de los mercados que estamos viendo y que recuerdan a la quiebra de Lehman; paro y crisis sociales que ponen en riesgo la democracia.

Donald Trump también ha negado la realidad pero ya ha anunciado medidas fiscales contundentes y presiona en el congreso para aprobar más. Los bancos centrales ya han aprobado medidas. El BCE amplia su plan de compras de deuda, anuncia subastas extraordinarias para que los bancos financien sus préstamos a pymes y reduce a los bancos el capital regulatorio para frenar la restricción de crédito. El problema de Europa, como sucedió en 2008, son sus gobiernos. Urge aprobar un tesoro único europeo, un plan de estímulo europeo, eurobonos y que los compre el BCE. España con Italia deben apoyar a Macron para que se apruebe cuanto antes.

En España el Gobierno acaba de aprobar un plan urgente. Las subastas del BCE anunciadas para préstamos a pymes hacen innecesaria la línea del ICO que será más cara y menos operativa. El ICO debe ampliar más la línea para el sector turismo, hostelería y transporte que será necesaria. Y preparar un plan de inversión coordinado con el BEI para garantizar que se empieza a ejecutar cuanto antes el green deal. Y potenciar con la Comisión Europea sus programas para escalar empresas de la nueva economía.

Las medidas para dar facilidades a empresas y autónomos para diferir el pago de impuestos son bienvenidas. Además habría que anular la regla de gasto a los ayuntamientos en 2020 siempre que inviertan en autoconsumo, movilidad eléctrica e innovación social en sus ciudades y lo financien con su liquidez sin aumentar su deuda. Eso permitiría una inversión de al menos medio punto de PIB y ayudará a mitigar la subida de la tasa de paro que será intensa hasta final de año.

Archivado En:

Más información

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50