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Cuatro gráficos y una clave para entender la guerra entre los taxis y las VTC

Número licencias, ratio por ciudades... datos para analizar el conflicto entre los dos bandos

Huelga taxis Madrid
Huelga de taxi este miércoles en Madrid.

La guerra parece no tener fin. Cuando parece solucionada, vuelve a resucitar. Los taxistas de Madrid y Barcelona han reclamado en la calle a las Administraciones regulaciones más estrictas para los vehículos de transporte concertado (VTC), sus rivales que operan a través de plataformas como Uber y Cabify. En Madrid, se han declarado en huelga indefinida mientras la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento están enfrentados sobre la posible salida al conflicto. En Barcelona han estado seis días en huelga. La Generalitat sí ha cedido a las presiones del gremio: a través de un decreto, exigirá que para usar una VTC sea obligatorio contratarla al menos con 15 minutos de antelación. Además, ha permitido que el Área Metropolitana de Barcelona, compuesto por 36 municipios y presidida por Ada Colau, eleve ese tiempo de reserva a una hora.

Pero el conflicto sigue. Los taxis llevan años reclamando limitaciones muy concretas que diferencie su servicio y el de la VTC. Han pedido que se limite su número (un VTC por cada cada 30 taxis), que no puedan usar geolocalización (para que el usuario no sepa si hay coches cerca); y que sea obligatorio que los clientes reserven con horas de antelación los VTC. El objetivo es que solo los taxis disfruten de esa ventaja: la inmediatez de levantar la mano y tomar un taxi o de reservarlo al instante.

En el fondo de las protestas, está el dinero. Esa es la clave. En concreto, el dinero que se paga por una licencia. Las licencias de taxis las otorgan los ayuntamientos, muchos de los cuales llevan años sin sacar nuevos permisos al mercado, por lo que su traspaso se hace en mercados secundarios donde pueden costar más de 140.000 euros. Las licencias de VTC las otorgan las comunidades autónomas. Tampoco es habitual ya que se tramiten nuevos permisos, y en el mercado secundario han ido subiendo de precio, y rondan (aunque depende de la zona de España) los 45.000 euros. Si las posibilidades de negocio de la licencia se amplían, valdrá más. Si se limitan, bajará.

Aquí unos gráficos para entender las razones de la batalla entre los dos bandos. 

¿Cómo está repartido el mercado entre taxis y VTC?

Hoy en día, en España hay 65.973 licencias de taxi frente a las más de 13.000 de VTC, según el Ministerio de Fomento. Madrid y Barcelona, las dos ciudades más grandes del país, cuentan con el mayor número de licencias para vehículos de transporte concertado. En la primera hay 6.559 y en la segunda 2.283 —equivalentes a unos 3.500 y 10.000 conductores, según la patronal del sector—, un ratio es de 2,4 taxis por cada VTC en la capital y de 4,8 en la ciudad condal. Según lo establecido en la Ley Orgánica de Ordenación del Transporte Terrestre (LOTT), en España la proporción entre taxi y VTC debe estar en uno de cada 30, un ratio que algunas ciudades ya se ha superado.

¿Por qué hay tanto lío con las licencias?

Aunque las licencias para VTC lleven años existiendo —para vehículos como limusinas o coches fúnebres—, fue cuando empresas como Uber y Cabify irrumpieron con fuerza en el mercado aprovechándose de un vacío legal, su número empezó a crecer. El año pasado, la cifra se disparó gracias a varias sentencias judiciales que liberaron las concesiones pendientes de años atrás que habían sido bloqueadas por las comunidades autónomas. 

El sector del taxi, muy regulado, denuncia que los VTC tienen que soportar un menor esfuerzo económico y que su competencia es desleal. En realidad, los permisos administrativos tanto del taxi como de los VTC valen pocos euros. En el segundo caso, tan solo 36 euros, informa la patronal del sector (Unauto). Pero, como cualquier bien, su precio empieza a subir cuando escasea. Las licencias de taxi llevan prácticamente 20 años bloqueadas, lo que ha hecho subir su precio en el mercado secundario año tras año. En función de la ciudad, puede hasta alcanzar los 200.000 euros (Palma de Mallorca, San Sebastián...). En el caso de los VTC, la horquilla puede oscilar entre los 45.000 y los 65.000 euros. 

Por ello, muchos autónomos y pequeños empresarios que compraron la licencia del taxi endeudándose, pensando que vendiéndola una vez terminada su vida laboral tendrían una buena jubilación, se encuentran ahora agobiados ante el temor de que no se cumplan sus pronósticos para el futuro. Lo mismo vale para los grandes inversores que entraron en el negocio con la idea de que se revalorizaría con los años. Según la CNMC, la rentabilidad de una licencia de taxi hasta sería superior a la del Ibex: en un estudio que publicaba el año pasado apuntaba a que la primera creció un 503% entre 1987 y 2016, frente al 233% del principal parqué español.

¿Qué pasa en Madrid?

La compraventa de licencias en el mercado secundario es opaca y no existen estadísticas oficiales al respecto. Según un informe de la CNMC de 2016, el valor medio en 2015 de una licencia de taxi en el mercado secundario alcanzaba en en Madrid los 142.254 euros. Hoy en día es fácil encontrar anuncios en Internet por unos 130.000 o 140.000 euros en la capital, unos precios elevados pero inferiores a los ofertados durante el boom anterior a la crisis y a la llegada de los VTC, cuando podría situarse por encima de los 180.000 euros.

En Madrid, los taxistas llevan tres días en huelga. Este miércoles, el Ayuntamiento y la Comunidad pactaron abrir una mesa técnica para llegar a un acuerdo. El real decreto-ley que el Ejecutivo sacó el pasado septiembre ha transferido a las regiones y las ciudades la competencia para regular esta actividad.

¿Qué pasa en Barcelona?

De Barcelona sí hay datos sobre el coste de las licencias: el precio medio en 2018 rebasó los 130.000 euros. Los datos los publica el Institut Metropolità del Taxi del área metropolitana de la ciudad (AMB), entidad que el martes alcanzó un acuerdo con la Generalitat para restringir la acción de las VTC.

El sector del taxi barcelonés fue el primero en llamar a la huelga indefinida tras conocer que la Generalitat establecería un tiempo de espera de 15 minutos para los VTC, considerado insuficiente. El martes, el Govern llegó a un acuerdo con la AMB para que esta tenga espacio para ampliar este margen hasta la hora. Este miércoles los taxistas están votando la propuesta, en su sexto día de huelga.

¿Y en el resto de Europa?

El debate que enfrenta el taxi y los VTC no se limita a España. En otros países ha habido choques entre los dos sectores y guerras con la Administración que han acabado en los tribunales. La capital de Reino Unido, país donde hay más VTC que taxis, intentó que no se renovara la licencia de Uber. En Italia, tras varias huelgas del sector del taxi, pasó algo parecido, pero en ambos Estados la plataforma sigue funcionando.  

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