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Bruselas multa con 570 millones a Mastercard por imponer costes artificialmente altos con sus tarjetas

La Comisión Europea considera que la firma de pagos "obstaculizó el acceso de los comerciantes a los servicios de pago con tarjeta transfronterizos"

Margrethe Vestager Tasa Google
Una tarjeta de Mastercard

La Comisión Europea ha impuesto una multa de 570,5 millones de euros a Mastercard al considerar que la compañía vulneró las leyes antimonopolio de la Unión Europea al obligar a los bancos con los que trabajaban los comercios a aplicar, hasta 2015, las tasas del país en el que se ubicaban. La investigación de Competencia, que ha durado casi seis años, concluye que esas normas impedían a los vendedores —en una tienda u online— beneficiarse de las tarifas más ventajosas que podían ofrecer bancos en otros países, lo cual “elevaba artificialmente los costes de los pagos con tarjeta”.

Las tasas de intercambio son las tarifas que el banco del minorista abona cuando un consumidor usa su tarjeta de crédito, ya sea en una compra en una tienda o bien online. Ese peaje se paga a la entidad asociada a la tarjeta con la que se ha realizado la compra, si bien en realidad se aplica al vendedor quien, finalmente, acaba repercutiéndolo en el precio de los productos, incluso en aquellos que se despachan sin tarjeta. Mastercard es el segundo mayor proveedor de dinero de plástico en el Espacio Económico Europeo (EEE), tanto en cuanto al volumen de tarjetas como al valor de las transacciones.

La razón por la que la Comisión inició en 2013 la investigación contra la compañía norteamericana es que las reglas de Mastercard obligaban a los bancos con los que trabajaban los minoristas a aplicar las tasas del país en el que estaba ubicado el vendedor. Es decir, los comerciantes no podían beneficiarse de las menores tasas de las que gozaban otros países, lo cual al final acaba por encarecer el precio del producto.

Según la Comisión, antes de 2015, cuando la regulación comunitaria introdujo topes a esas tarifas, la diferencia de precios entre países del Espacio Económico Europeo era “considerable”. En abril de 2013, la Comisión decidió abrir una investigación a Mastercard al considerar que las normas a las que sometía a sus bancos podrían vulnerar la competencia transfronteriza y en 2015 mandó su pliego de objeciones.

Repercusión en el precio final

Finalmente, la investigación arroja que las reglas transfronterizas de la compañía norteamericana obligaban a los comercios a pagar más en servicios bancarios y que eso repercutió en los precios que asumía el consumidor. Por lo tanto, concluye que Mastercard violó las normas antimonopolio hasta 2015. Ese año la compañía modificó las condiciones que imponía a sus bancos por la entrada en vigor del reglamento europeo sobre tasas de intercambio.

La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, recordó en un comunicado que los “consumidores europeos usan tarjetas de pago cada día, cuando compran comida o ropa o hacen compras online”, de modo que “al impedir que los comerciantes” puedan buscar mejores condiciones en otros Estados miembros “las reglas de Mastercard aumentaron artificialmente los pagos con tarjeta, perjudicando a los consumidores y minoristas en la UE”.

La compañía cooperó con la Comisión Europea en la investigación, por lo que la multa es un 10% inferior a la prevista inicialmente. En septiembre del año pasado, en Estados Unidos precisamente se cerró el mayor caso antimonopolio, que afectaba a Visa y Mastercard, los principales emisores de tarjetas de crédito. Las dos compañías accedieron a compensar con 6.240 millones de dólares (5.350 millones de euros) a las tiendas a las que aplicaron comisiones excesivas para poder realizar pagos.

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