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ANÁLISIS i

Bonos para mejorar las pensiones

El Tesoro español podría introducir en sus emisiones los denominados bonos SeLFIES

Bonos para mejorar las pensiones

El debate sobre las pensiones en un marco de creciente longevidad es muy intenso en España y fuera de ella. El parlamento español, a través de la Comisión del Pacto de Toledo, favorece un gran acuerdo para afrontar los problemas de sostenibilidad y suficiencia. Las cohortes del baby boom español están próximas a su jubilación y, sin un fortísimo incremento de la población activa y el empleo, se producirá un aumento desproporcionado del déficit y la deuda de la Seguridad Social. Los sistemas de ahorro previsional complementarios, así como los mercados de rentas vitalicias e hipotecas inversas, por otra parte, no han tenido demasiado éxito en el sentido de que su peso y presencia en la economía, el ahorro a largo plazo y la previsión complementaria de las empresas son hoy muy reducidos.

En esta tribuna recomendamos una solución que sus dos primeros firmantes venimos propugnando desde hace tiempo ante muy diversas autoridades financieras y de pensiones en multitud de países: los bonos SeLFIES (acrónimo libre de “Standard-of-Living-Indexed, Forward-starting, Income-only Securities”). Una innovación que el Tesoro español podría introducir muy fácilmente en los bonos a largo plazo que emite regularmente. Cumple los tres principios básicos de lo que en el mundo anglosajón se denomina un Comprehensive Income Product for Retirement (CIPR), es decir: (1) una renta esperada real constante y a coste moderado, (2) con acceso al capital y (3) con una gestión avanzada del riesgo de longevidad.

Los bonos SeLFIES inician el pago de cupones reales a los inversores en el momento en que estos se jubilan, están indexados con el consumo agregado por habitante durante un periodo igual a la esperanza de vida del adquirente en el momento de su jubilación y puede mostrase fácilmente que cumplen con los tres principios de un CIPR antes señalados.

Si el Tesoro español emitiese SeLFIES, impactaría inmediatamente en el marco previsional del país al crear una opción de rentas para la jubilación que sería líquida por definición y le permitiría allegar recursos para financiar proyectos de infraestructuras u otras inversiones productivas a largo plazo.

Para cualquier ciudadano es muy difícil decidir cuánto ahorrar, en qué activos, o cómo convertir los ahorros en rentas complementarias de jubilación seguras y suficientes. Pocos adultos hoy pueden responder preguntas básicas sobre qué es el “interés compuesto”, el efecto de la inflación sobre los activos y los pasivos o la importancia de la diversificación. Y, cuando reciben esta información de terceros, quedan abrumados por la misma. Las rentas vitalicias ofrecen soluciones, pero son muy complejas para la mayoría y están poco extendidas en España y en muchos otros países. Los bonos del Tesoro son generalmente muy convencionales y rígidos. Algunos tesoros ofrecen bonos indexados con la inflación, entre ellos España, pero son más arriesgados y costosos. Los activos como la vivienda son arriesgados en relación con los objetivos de jubilación porque no proporcionan una cobertura de rentas eficaz ni de bajo coste a la altura de las aspiraciones de renta de los individuos para esta fase del ciclo vital.

Incluso una cartera convencional de bonos del Tesoro “seguros”, salvo que tuviese debajo una intensa ingeniería, que no sería barata, sería arriesgado debido al desajuste ineludible entre sus flujos y vencimiento y la corriente deseada de rentas de jubilación. Tanto como insuficiente sería este porfolio aun estando sus pagos indexados con la inflación, ya que el riesgo del nivel de vida es significativo para los ahorros invertidos mucho antes de la jubilación. Los recursos necesarios para mantener un nivel de vida, que va evolucionando a lo largo del ciclo de vida laboral, están llamados a aumentar en un horizonte tan largo, lo que deja a los jubilados ante un riesgo severo de no poder cubrir los mayores requerimientos de su estilo de vida. La ausencia de métodos efectivos y eficientes para proteger las rentas futuras de jubilación plantea pues un gran reto.

En nuestra opinión, los bonos SeLFIES pueden ayudar a España a crear un verdadero “Producto Integral de Renta para la Jubilación” ya que abordan de forma natural y razonable muchas de las preocupaciones antes descritas. Inician sus pagos en el momento de la jubilación de sus titulares y pagan solamente cupones reales durante un periodo igual a la esperanza de vida en el momento de la jubilación. Al contrario que los bonos convencionales, que no suelen estar indexados a la inflación, los SeLFIES cubren los riesgos de aquella y de las mejoras que puedan darse en el estándar de vida. Pagan las rentas a sus titulares cuando y de la manera en que estos las necesitan y simplifican enormemente la gestión de los ahorros para la jubilación.

De esta forma, hasta la persona más lega en finanzas puede ser autosuficiente en materia de planificación para la jubilación. Así, las complejas decisiones acerca de cuánto ahorrar, cómo invertir estos ahorros y cómo transformarlos, junto a sus rendimientos, en las rentas de jubilación correspondientes, se combinan en una simple operación aritmética y en la no menos sencilla decisión de cuántos bonos SeLFIES comprar. Por lo tanto, se cumple el primer principio de idoneidad de un CIPR: una renta real constante para la jubilación.

Además de ser sencillos, líquidos, fáciles de negociar a coste muy reducido y de muy bajo riesgo de crédito, los SeLFIES pueden legarse a los herederos. El titular sabrá puntualmente cuánta renta complementaria espera conseguir en la jubilación o si necesita adquirir más bonos para alcanzar sus objetivos. Al tratarse de bonos emitidos por el Tesoro, son plenamente líquidos y los inversores pueden alterar sus objetivos y tener pleno acceso al capital. Esto permite a los SeLFIES cumplir el tercer principio de un CIPR: acceso al capital.

Los bonos SeLFIES representan un gran avance en el camino que lleva a la seguridad y suficiencia de renta durante la jubilación. Los SeLFIES, al cubrir el periodo medio de vida restante tras la jubilación, aseguran muy eficazmente que los grupos más pobres de la sociedad, que, en media, tienen una sensible menor esperanza de vida que los más ricos, estén bien cubiertos contra el riesgo de longevidad. De esta forma, contrariamente a lo que sucede hoy con la Seguridad Social, se evita que los primeros acaben subsidiando las pensiones de los segundos, lo que es una aberración. Así, los bonos SeLFIES recorren un buen trecho del segundo principio de un CIPR: la gestión del riesgo de longevidad.

Los bonos SeLFIES son buenos también para los gobiernos. De hecho, los gobiernos son los principales ganadores con la introducción de este tipo de bonos. En primer lugar, porque sus cash-flows son el reflejo especular exacto de los de las infraestructuras que deberían financiar, ya que, en ambos casos, se requieren importantes pagos de capital al inicio y se obtienen importantes rentas indexadas con la inflación más tarde. Y, en segundo lugar, porque los SeLFIES ofrecen a los gobiernos una cobertura natural de las rentas contra los bonos, a través de los impuestos que gravan los bienes, servicios y rentas generados gracias a las infraestructuras que aquellos financian, la vieja idea de la deuda autofinanciable.

Robert C. Merton es premio Nobel de Economía, Arun Muralidhar es profesor de la Univesidad George Washington y José A. Herce es director asociado de Afi

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