Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Marineros españoles contra viento, marea... y contra Noruega

Unos 80 españoles que trabajaron en el país escandinavo hasta 1994 se manifiestan una vez más para reclamar el pago de sus pensiones

Unos 80 exmarineros gallegos se manifiestan ante la embajada de Noruega en Madrid, este miércoles.
Unos 80 exmarineros gallegos se manifiestan ante la embajada de Noruega en Madrid, este miércoles.

La vida de algunos marinos jubilados está siendo casi tan dura como los años que pasaron en la mar. Unos 80 exmarineros gallegos que sirvieron a la flota mercante noruega entre 1948 y 1994 se han manifestado este miércoles en Madrid para reclamar, una vez más, que el país nórdico les pague sus pensiones. Son unos 12.000 los afectados en toda España, que reclaman al Gobierno de Pedro Sánchez que los defienda. 

“Siete meses en la mar, uno con la familia y de vuelta a la mar. Así fue la vida, y ahora que se podría disfrutar…", lamenta Manuel González, de 75 años, mientras sostiene una pancarta ante el Ministerio de Asuntos Exteriores para reclamar su jubilación. Hace cinco grados centígrados en Madrid y el cielo está cubierto. Él y el resto de manifestantes —exmarineros, viudas e hijos— han viajado toda la noche desde Galicia para gritar sus reclamos. "España sé decente y defiende a tu gente" y "no queremos compasión sino una rápida solución" son algunas de las consignas que han coreado esta mañana. 

González, que dejó su casa a los 18 para buscarse la vida, navegó casi dos décadas en barcos noruegos. "Nos quitaban el 40% del sueldo", comenta. Su caso es similar al de 12.000 marineros españoles que trabajaron para Noruega hasta 1994, cuando el país escandinavo suscribió el tratado del Espacio Económico Europeo y asumió la normativa comunitaria relativa a la Seguridad Social. "Después de todo, encima, tenemos que estar acá", dice enojado. "Ya no estamos en edad. Si nos ayudan, terminamos más rápido", interpela al Gobierno.

"A ver si lo recuperamos antes de morir, a mí ya me queda poco", dice la viuda de un exmarinero

Llevan 105 manifestaciones en cuatro años, según precisa su portavoz, Alberto Paz, y en febrero esperan que un tribunal de Oslo decida sobre su caso: "No pensamos ganar ningún juicio en Noruega, ya hemos tenido dos y los hemos perdido. En casa del enemigo nada vamos a buscar. Tenemos las esperanzas puestas en el Tribunal de Derechos Humanos [TEDH] en Estrasburgo". El Gobierno español ha asegurado, según consta en una respuesta parlamentaria, que el Ejecutivo "comparecerá ante el TEDH como tercero interviniente, en apoyo a las justas pretensiones de los marineros españoles". Hasta entonces, de la Administración, solo habían recibido "promesas incumplidas", sostiene.

"Con el PP, nada. A ver si nos ayudan ahora", dice Carmen Juncal, de 64 años, y a su lado, Josefa Pérez, de 74, asiente. Abrigadas hasta las narices, acompañan "manifestación tras manifestación". Ahora, frente al Congreso, hacen la segunda parada del día para gritar: "Muertos en la mar, viudas sin cobrar". Sus maridos, exmarineros, ya han fallecido y ellas continúan su lucha. "Pasaban 48 horas trabajando sin cama, abandonaron a sus familias para navegar", cuenta Pérez, que se muestra desesperanzada: "A ver si lo recuperamos antes de morir, a mí ya me queda poco".

"Compañeros, pitos y flautas, por favor", anima quien lleva el altavoz, que es el presidente de la asociación que los agrupa, Long Hope. Llegan a la embajada de Noruega, la última parada. Carlos Otero ha asistido en representación de su padre, que trabajó diez años en un barco con bandera noruega y no ha cobrado ni un céntimo. En cambio, sí recibe pensiones por haber navegado para barcos suecos, holandeses y alemanes. "Noruega considera que, como [los exmarineros] no tenían residencia, entonces no tenían derecho", explica Otero. "Pero los noruegos que navegaban con ellos sí que los tenían. Es una discriminación", prosigue y avanza para sostener una de las pancartas. "¡Noruega, carroñera, tu avaricia sin límites ha sido nuestra injusticia!", gritan los 80 antes de volver a Galicia.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información