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El dólar fuerte tiene los meses contados

Los expertos vaticinan una marcha atrás para el billete verde el año próximo,

ya que está sobrevalorado, al contrario de lo que ocurre con el euro

Casa de cambio de divisas en el centro de Londres. 
Casa de cambio de divisas en el centro de Londres. 

Todo juega a favor de la fortaleza del dólar en los mercados de divisas. Las monedas de las economías emergentes se han hundido frente al billete verde y el euro ha perdido casi un 5% de su valor en el año. En estos meses de confusión, con Europa en tipos cero y las Bolsas cayendo, el dólar ha vuelto a mostrar su condición de moneda líder, respaldada también por unos buenos datos macroeconómicos.

La economía estadounidense crece a un ritmo del 4,1% y el último dato de tasa de paro, del 3,7%, es el más bajo desde 1969. Su inflación tira al alza y ya está en el 2,7%, pero es de los pocos países del mundo desarrollado que ofrecen tipos de interés reales; es decir, el ahorrador consigue no solo que su dinero no se deprecie con la subida de la vida, sino que además gana algo. Cosa que no ocurre en la Europa del euro, donde ahorrar es, cuando menos, perder poder de compra.

Los elevados tipos de interés son una de las claves con las que los expertos explican la fortaleza del dólar. Mientras el Banco Central Europeo (BCE) mantiene los tipos de intervención en el 0%, en Estados Unidos se sitúan en el 2% o 2,25% y aún cabe esperar un nuevo alza antes de que termine el año. Como dijo recientemente el presidente de su banco central, la Fed, Jerome Powell, vivimos “tiempos extraordinarios”, refiriéndose a la economía.

El rango de oscilación de la moneda europea estará entre 1,20 y 1,30 frente al 1,15 actual

Alta rentabilidad

Invertir seguro en la eurozona a un plazo de un año supone un tipo del -0,158%, es decir, hay que pagar, frente al 2,6% que ofrece Estados Unidos en el mismo plazo. Si nos vamos al plazo de 10 años, el bono alemán rinde el 0,56% anual, mientras que el estadounidense se está cotizando en el 3,25%. En Europa, solo Grecia y más recientemente Italia ofrecen rentabilidades mayores.

Las Bolsas son otro elemento que habla de la fortaleza del billete verde. Los principales índices estadounidenses (S&P 500, Nasdaq y Dow Jones) tontean con sus niveles máximos históricos y acumulan ganancias que van del 13%, en el caso de las tecnológicas, hasta el 7% del Dow. En Europa, por el contrario, el EuroStoxx 50 pierde en el año casi un 6%.

A Estados Unidos no le interesa una divisa alta que frene sus exportaciones

Sin embargo, con razones de tanto peso, los expertos consultados pronostican una marcha atrás en el esplendor del billete verde. Consideran que la divisa se encuentra sobrevalorada y que en pocos meses volverá a niveles más bajos respecto al euro. Alexis Ortega, director de Finagentes Gestión, hace referencia a un fuerte crecimiento del déficit público en Estados Unidos como consecuencia de las medidas de estímulo anunciadas por su presidente, Donald Trump, que le llevarán al 4,1% del producto interior bruto (PIB) este año y al 4,7% para 2019, niveles que no ayudarán a un dólar poderoso.

“El euro tiene una gran fortaleza intrínseca, pero está infravalorado por los programas de compra de deuda y bonos corporativos que aplica el BCE y que terminarán en diciembre. Además, se ve frenado por la beligerancia de la Reserva Federal con sus continuas subidas de tipos”, agrega.

Ortega considera que se producirá un debilitamiento del euro el próximo año, con un rango de oscilación entre los 1,20 y los 1,30 dólares por euro. “Seguro que cuando en Europa comencemos a subir los tipos de interés —no antes del próximo verano—, el euro se situará en los 1,30 dólares, frente a los niveles actuales de 1,15 dólares”, agrega. Y Europa tiene un mayor potencial de elevar los intereses, lo que atraerá capitales financieros a la eurozona.

Guerra con China

Pero es, sobre todo, la guerra comercial con China la que cambiará las cosas. La estrategia de proteccionismo hacia el país asiático, con la imposición de aranceles a sus productos, es, en opinión de Alexis Ortega, fruto de la cita electoral estadounidense del próximo noviembre. “Se da la imagen de favorecer el empleo interno frente a las compras exteriores, pero a Estados Unidos no le interesa un dólar fuerte que reduzca sus exportaciones. La guerra comercial con China pasará de los aranceles a un dólar más débil que, además, no tiene costes a efectos de la Organización Mundial del Comercio (OMC)”, apunta.

David Cano, director general de AFI Inversiones Financieras Globales EAFI, destaca el refugio que supone el dólar para el dinero por la fortaleza de la economía de Estados Unidos. “Hace 10 años, con el inicio de la crisis, muchos vaticinaban que el dólar perdería su condición de moneda líder, pero no ha sido así. Nosotros en la gestión de carteras siempre pensamos en el dólar porque ante cualquier incertidumbre es bueno tener esta divisa”.

Además del diferencial de tipos, Cano apunta a las incertidumbres que genera Europa con su reforma institucional. Muchos inversores prefieren huir de esas dudas. Sin embargo, este experto estima que, tanto por el déficit por cuenta corriente de la economía estadounidense como por una inflación superior a la europea, el dólar debe depreciarse. “Actualmente se encuentra sobrevalorado y nosotros estimamos que la paridad del poder adquisitivo (PPA) debería situar el euro en los 1,23 dólares. Esos valores se conseguirán en el medio plazo y son el nivel objetivo de equilibrio al que debería cotizar”, concluye.

Visión histórica

Crespo, asesor de Multifondos Global Renta 4, coincide en que el dólar se tiene que debilitar, pero sus argumentos buscan una base histórica que aún no ha fallado, dice. “Cuando en EE UU se han tomado medidas comerciales proteccionistas o suspicaces respecto a la inmigración, todos esos periodos finalizan con un debilitamiento del dólar. En los años treinta con la presidencia de Hoover, en los setenta con Nixon, en 1986 con la guerra comercial con Japón y en 2003 con la del acero en China”. Y, por supuesto, cree que ahora también ocurrirá con Trump, cuyas políticas “no tienen nada que ver con la fortaleza de la divisa”.

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