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Un entrenador personal para tu ahorro

La figura del asesor financiero se perfila como esencial para el ahorro doméstico. Ayuda a lograr objetivos económicos sin vender productos específicos

Ahorrar no suele ser fácil. Las personas no estamos acostumbradas a realizar sacrificios en el día a día con un objetivo a largo plazo. Sabemos lo que queremos, pero a veces se nos antoja tan difícil de conseguir que ni siquiera empezamos a intentarlo. Y en el momento económico actual cada vez es más complicado encontrar un método eficaz para tener un colchón adecuado. En los últimos años la tasa de ahorro de los españoles ha disminuido hasta situarse en su mínimo histórico a finales de 2017, con un 6,1% de la renta disponible según el Instituto Nacional de Estadística. En este contexto, y en plena transformación del sector bancario, cobra fuerza la figura del asesor financiero. Un profesional que funciona de manera autónoma y que ayuda a sus clientes en todo el proceso del ahorro. No vende productos, sino que asesora.

El asesor financiero es un experto que da respuesta a las necesidades de los ahorradores. No es un empleado de banca al uso, es un emprendedor con vocación de servicio al cliente que guía a sus interlocutores en función de sus necesidades y objetivos. Su éxito profesional depende directamente de la satisfacción y la confianza de su cartera de ahorradores, por lo cual solo propondrá aquello que crea que va a darles un beneficio real. Su figura emerge en plena disrupción del sector, envuelto en una transformación digital sin precedentes, azuzado por el surgimiento de las fintech y con la entrada de nuevas tecnologías como el blockchain. El asesor financiero se atisba como una evolución lógica del profesional de banca.

La importancia de contar con un guía a la hora de ahorrar se asienta en tres razones fundamentales. Guardar dinero para imprevistos o para cumplir unos objetivos determinados es esencial en cualquier etapa de la vida: pagar una hipoteca, realizar un viaje soñado, afrontar la educación de los hijos o tener una jubilación placentera depende en gran medida del ahorro. Por otra parte, lanzarse a ahorrar puede parecer fácil una vez fijada una meta, pero realizar planes a largo plazo (20 o 30 años) no es tan sencillo. Un asesor puede ayudar a crear y gestionar el ahorro en diferentes intervalos de tiempo con comodidad y sin grandes sacrificios. Es un experto que conoce el mercado y sabe obtener rentabilidad sin correr grandes riesgos.

Estos consejeros, además, saben administrar las emociones de sus clientes para que la toma de decisiones no esté expuesta a la euforia o el miedo de determinados momentos, algo muy habitual en situaciones inestables como la actual. El premio Nobel de Economía 2017, Richard Thaler, fue galardonado por la academia sueca por explorar "cómo aspectos conductuales como la falta de autocontrol afectan a las decisiones de las personas y los resultados de los mercados". El asesor es como un entrenador personal para el bolsillo que evita que ciertos sentimientos distraigan al ahorrador de sus objetivos. Un factor psicológico muy difícil de conseguir para una máquina.

Una profesión de futuro

El sector financiero vive inmerso en una profunda transformación: reestructuraciones, fusiones bancarias y cierres de oficinas bancarias se mezclan con una revolución digital que supone la automatización de muchos procesos en este ámbito y el surgimiento cada vez más acelerado de startups de fintech. Las entidades están cambiando y, con ello, la profesión del empleado de banca, una profesión que también afronta una mutación.

Los profesionales de éxito del futuro serán aquellos que sepan evolucionar a asesor financiero, un profesional con vocación de emprendedor y de servicio al cliente y que debe tener muy claro dos aspectos: su actividad profesional se basa en acompañar a su cliente en la gestión de sus finanzas personales y su futuro depende del éxito de su cartera. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos calcula que el número de asesores financieros crecerá en un 15% hasta 2026, “mucho más rápido que la media”, según la propia institución.

Los profesionales que entiendan este contexto y la necesidad de cambio serán aquellos que podrán reinventarse y triunfar. Estos tendrán vocación de estar al lado de las personas, darán valor a la relación con ellos y se entregarán a sus clientes, los acompañarán y sabrán que su futuro y sus ingresos dependerán de la satisfacción de sus clientes.

Los conocimientos, la experiencia y el trato personal del asesor financiero ayudan a resolver las principales dudas de los ahorradores: ¿Cuándo empezar a ahorrar? ¿Cómo se empieza? ¿Qué objetivos se deben marcar? Vittorio Colussi, consejero delegado de Banco Mediolanum, entidad pionera en el uso de asesores para tratar con sus clientes, cita estas preguntas y las responde: "Lo más importante para ahorrar es empezar cuanto antes, para que suponga menos esfuerzo. Hay que definir todos los objetivos en un horizonte temporal, colocarlos a corto, medio o largo plazo. Después tenemos que ver cuánto podemos ahorrar y definir un método para hacerlo. El ahorro es un hábito que se tiene que adquirir, por eso es mucho mejor hacer aportaciones periódicas que dispersas, porque aprendemos a ahorrar".

Banco Mediolanum, la entidad más solvente de España según el ratio Core Tier 1, opera desde hace 36 años con asesores financieros. Sus family bankers, 900 en España (la segunda red más grande de profesionales financieros a nivel nacional), son el canal de asesoramiento de la entidad con los clientes. "Lo que desde siempre hacen los family bankers de Banco Mediolanum es lo que ahora ha empezado a exigir la normativa, es decir, hacer un estudio de la situación del cliente en profundidad para conocer su perfil, sus objetivos de vida, sus ilusiones y sus circunstancias y las de su familia", amplía Colussi. Los family bankers están al lado de los ahorradores, con la tranquilidad que aporta gestionar el dinero con Banco Mediolanum.

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