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Barcelona admite una caída de reservas en hoteles por la crisis política

Otro crucero aplaza su escala prevista para el jueves en la capital catalana. El Congreso Mundial de Móviles reconoce que está analizando la situación

Turistas en el barrio gotico de Barcelona.
Turistas en el barrio gotico de Barcelona.

El Ayuntamiento de Barcelona reconoció ayer que la crisis política está afectando al turismo. El concejal de este área, Agustí Colom, explicó que "no se han producido cancelaciones, pero sí que las reservas para los próximos meses han caído o no están siguiendo los niveles de otros años". Es la primera vez que el Consistorio admite de manera institucional que el choque político tiene consecuencias sobre la principal fuente de ingresos de Barcelona. Días antes, el segundo teniente de alcalde, Jaume Collboni, ya había alertado en una entrevista en La Sexta de la caída de reservas hoteleras.

El sector también ha avisado recientemente de que las imágenes de las cargas policiales durante el referéndum independentista del 1 de octubre, así como las movilizaciones masivas de la huelga general del día 3, "no son buenas noticias para el turismo". Aunque todavía es pronto para determinar el alcance de estos sucesos sobre la llegada de turistas, el sector alertó, en la última mesa del Consejo de Turismo y Ciudad, de que las previsiones no son buenas.

Los responsables de los apartamentos turísticos estimaron un "decrecimiento" de en torno al 6% de reservas, y los hoteleros hablaron de una caída de entre el 10 y el 20%. La reducción se nota especialmente en las reservas de última hora y en las de a largo plazo, sobre todo en relación con la planificación y celebración de congresos.

"Nos preocupa", reconoció Colom ayer. "Tenemos que ser capaces de resolver el conflicto político y no crear más alarma. El sector turístico requiere estabilidad y la vida cotidiana en la ciudad es de normalidad, no hay nada que impida a los turistas visitarla con normalidad", añadió.

El concejal de Turismo pidió al Gobierno "que no utilice el turismo como arma arrojadiza hacia el Ayuntamiento o la Generalitat, y que sean parte de la solución para que la imagen de la ciudad se mantenga donde debe estar". Colom se refería con esta petición a las informaciones sobre el desvío de cruceros que debían recalar en Barcelona y que finalmente prefirieron Valencia ante el conflicto político. Estos desvíos, de los navíos Mein Schiff 3 y Mein Schiff 5 de la compañía Tui, se produjeron el 1 de octubre, durante el referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional, y el día 3, durante la huelga para protestar contra la actuación policial del domingo. Sin embargo, la decisión de estos cruceros no fue un hecho aislado: el Mein Schiff 3 ha optado por aplazar hasta el día 20 una nueva escala prevista en Barcelona, que debía efectuarse el próximo jueves.

La caída de las reservas hoteleras y la preocupación por el daño al turismo que el conflicto político puede causar llegan en una semana en la que empresas y entidades financieras han decidido trasladar las sedes sociales fuera de Cataluña. La inminencia de una posible declaración unilateral de independencia lleva a las compañías a estudiar todos los escenarios posibles, incluido el de operar en otra ciudad española. También el mayor evento ferial de Barcelona, el Congreso Mundial de Móviles, reconoció ayer estar analizando la situación, informa Ana Pantaleoni.

La patronal de los móviles, GSMA, también responsable del salón, recordó que tiene vigente un contrato con el Ayuntamiento hasta 2023. No obstante, la patronal admitió que está "estudiando el desarrollo de los sucesos en España y Cataluña y evaluando el impacto potencial que pueda tener para la capitalidad del móvil y para el Mobile World Congress".