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El Santander se plantea hacer una ampliación de capital si compra el Popular

La entidad que preside Ana Botín, según Bloomberg y EFE, estudia ampliar 5.000 millones de euros si lanza una oferta

Emilio Saracho, durante la Junta de Accionistas de la entidad.
Emilio Saracho, durante la Junta de Accionistas de la entidad.

El Banco Popular vivió este martes su octava jornada seguida con caídas en Bolsa. Perdió otro 6,21%. Su valor en el mercado apenas supera ya los 1.300 millones de euros. Por la tarde, y una vez cerraron los parqués, las malas noticias siguieron llegando al banco. Ante la degradación que sufren las acciones, las agencias de calificación Moody's y DBRS han anunciado que rebajan la calificación de la entidad. Popular ya estaba dentro del capítulo reservado a las inversiones especulativas, los llamados bonos basura. Y hunden todavía más al banco en esa escala.

Ante la adversidad y sobre la mesa, teóricamente, el Popular mantiene sus dos planes: la ampliación de capital y la venta. Sin embargo, la segunda toma cada vez más cuerpo. Entre los interesados a comprar el Popular están el Santander, el BBVA y Bankia. Según Bloomberg, la entidad presidida por Ana Botín puede estar ya estudiando una ampliación de capital de 5.000 millones de euros para lanzar una oferta sobre el Popular. Posteriormente la agencia EFE señaló, citando fuentes financieras, que se estaba llevando a cabo ese análisis.

La idea, siempre según esta agencia, sería destinar ese dinero a la compra y a reforzar el capital para evitar que con la absorción bajaran sus niveles de capital. La agencia cita a fuentes cercanas a la operación que han pedido el anonimato y también aclara que la decisión no es firme todavía. Fuentes del Santander consultadas por EL PAÍS ni confirmaron ni desmintieron esta posibilidad y se limitaron a no hacer comentarios.

Cuando trascendió esta información, la Bolsa española estaba cerrada. Santander, sin embargo, cotiza en Wall Street. Y sus títulos registraron una bajada cercana al 3%.

La retasación, casi lista

“La incertidumbre no gusta a los mercados”, explicó Nagore Díez, de Norbolsa, para explicar la nueva jornada de caídas de un banco. Díez ve más probable que el Popular acabe en una venta que en una ampliación, toda vez que una ampliación “sería demasiado dilutiva” para la acción. Pero para cualquiera de las dos opciones “lo importante es conocer los números”, abundó Natalia Aguirre, de Renta 4, apuntando a la valoración de activos inmobiliarios que está llevando a cabo la entidad.

Según ha podido saber este diario, el Popular casi ha concluido la retasación de los 17.726 millones de euros que tiene en activos inmobiliarios hasta el 31 de marzo pasado, lo que supone un 4,6% más que hace un año. Con esta cifra, se podría calcular cuántas provisiones necesita el banco para llegar a los niveles similares a los del sector, que están alrededor del 50%. Este dato es básico para poder realizar una oferta.

Fuentes del Popular corroboraron que “en un plazo de días, se tendrá cerrado el cálculo de las retasaciones, que se facilitará a los bancos interesados en el proceso de compra”. En la presentación de resultados de junio, probablemente se hará público.

El Popular casi ha concluido la retasación de los 17.726 millones de euros que tiene en activos inmobiliarios hasta el 31 de marzo pasado

En el mercado, algunos expertos apuntaron a unas necesidades de provisión de unos 2.500 millones, como Nagore Díez, de Norbolsa, una cantidad por debajo de los 4.000 millones que se había especulado en un principio. De los 17.726 millones de activos inmobiliarios del Popular, 15.937 millones son inmuebles improductivos, un 1,5% más que en marzo de 2016, y 1.789 millones son inmuebles en renta, un 45% más que hace un año. Al margen de esta cartera de ladrillo, el Popular tiene un total de 19.113 millones más en créditos con problemas de solvencia relacionados con los inmuebles. Así, la cartera total inmobiliaria en situación dudosa alcanza los 36.839 millones.

Degradación de la calificación

En cuanto a la degradación por parte de las agencias, Moody’s bajó la nota a largo plazo de los depósitos (de Ba3 a B2, dos escalones) y deuda senior de la entidad (de B1 a B3, otros dos escalones). La perspectiva asignada se mantiene negativa, lo cual supone que se arriesga a más degradaciones. Al mismo tiempo, la agencia ha rebajado las calificaciones de la deuda subordinada y de las participaciones preferentes en un escalón, desde Caa1 a Caa2 y Caa3 a Ca.

"La acción en la calificación de hoy se ha visto impulsada por la reciente evolución en el mercado y el impacto que puede tener en los fundamentos financieros de Banco Popular. Moody's cree que el continuo flujo de noticias negativas relacionado con el futuro de Banco Popular ha tenido un impacto negativo en la confianza de los clientes e inversores. Banco Popular está bajo una presión creciente para que mejore su capacidad de absorción de riesgos y acelere la ejecución de su estrategia contra los riesgos", señala en su informe Moody's.

Por su parte, la canadiense DBRS, en un movimiento similar, ha rebajado las calificaciones a largo y corto plazo del Popular tres escalones hasta la nota BB y R-4, respectivamente. También le ha puesto perspectiva negativa y ha rebajado la calificación de las participaciones preferentes y la deuda subordinada.

Nueva caída en Bolsa

La jornada en Bolsa abrió marcada por la hipotética reunión que debía mantener la cúpula de Popular con el BCE. La volatilidad presidió buena parte de la mañana, con idas y venidas por encima y por debajo de los 0,338 euros a los que cerró el lunes. Finalmente, pasado el mediodía, se impuso el rojo. La caída llegó a superar el 10%, con un mínimo de 0,30 euros. Al cierre, la caída, octava consecutiva, quedó en el 6,5%, apenas por encima de 1.300 millones de capitalización.

En medio de la tormenta bursátil que ha llevado al banco a perder más de la mitad de su valor en Bolsa en una semana y a profundizar en sus mínimos históricos, el Popular y el BCE declinaron confirmar o desmentir si el encuentro en el BCE se había producido. "El banco no confirma ni desmiente los contactos con el BCE", fue la respuesta oficial, con la coletilla de que los contactos "son habituales" y que "los supervisores conocen exactamente la situación de la entidad". Por su parte, el supervisor respondió con un lacónico “no hablamos de bancos específicos”, mientras que otras fuentes se limitaron a puntualizar que “el contacto es continuo”.

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