Espías suizos en las tripas de la Hacienda alemana

La policía germana detiene a un exagente suizo que recababa información sobre funcionarios del fisco

Norbert Walter-Borjans, ministro de Finanzas de Renania (derecha), junto a Wolgang Schaüble, ministro de Finanzas de Alemania.
Norbert Walter-Borjans, ministro de Finanzas de Renania (derecha), junto a Wolgang Schaüble, ministro de Finanzas de Alemania.GETTY IMAGES

Al ser nombrado hace siete años ministro de Finanzas del Estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, Norbert Walter-Borjans se propuso una meta ambiciosa. El político socialdemócrata prometió combatir la evasión fiscal con ayuda de un método poco convencional, pero de una enorme efectividad: la compra de información electrónica que empleados de la banca suiza recopilan en secreto y ponen a la venta en un lucrativo mercado negro.

En siete años, Walter-Borjans invirtió cerca de 17,9 millones en comprar 11 discos que contenían los nombres de 120.000 evasores fiscales alemanes. Pero el negocio ha merecido la pena. La cacería electrónica ha reportado al fisco 6.500 millones de euros desde 2010; y al land de Renania, el más poblado del país, unos 2.300 millones. Y ha convertido al ministro en un hombre odiado por los evasores en su país y en Suiza, donde los servicios secretos iniciaron una operación que acaba de ser descubierta en Alemania y que ha envenenado las relaciones entre los dos países.

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Un comando de la Policía Federal Criminal detuvo el pasado viernes en un hotel de Fráncfort a Daniel M, un expolicía suizo de 54 años, que, según la fiscalía, se dedicaba a espiar para los servicios secretos “de un país extranjero” desde comienzos de 2012. La fiscalía no dijo de qué país procedía el espía, pero tres medios —dos alemanes y uno suizo— revelaron la misión que tenía Daniel M. en Alemania.

“Mi cliente ha espiado en Alemania por encargo de los servicios secretos suizos (NDB, por sus siglas en alemán)”, dijo el abogado de Daniel M. al periódico suizo Sonntagsblick. Die Welt, por su parte, reveló que la fiscalía había iniciado una investigación contra Daniel M. ante la sospecha de que era agente de los servicios secretos suizos y que su campo de acción eran los círculos financieros alemanes.

Daniel M., según Die Welt, también había logrado instalar un infiltrado en el ministerio de Finanzas de Renania del Norte Westfalia, cuya misión era lograr información de primera mano sobre los inspectores fiscales implicados en la compra de los CD con datos de evasores. El periodico Süddeutsche Zeitung añadió más leña al fuego: señaló que Daniel M. había recibido una lista con el nombre de varios inspectores de Hacienda y que su misión era completarla. Según el rotativo de Múnich, el espía y el topo tuvieron éxito y gracias a su trabajo, Suiza pudo emitir varias órdenes de detención contra agentes del fisco alemán bajo los cargos de espionaje económico y violación al secreto bancario. El interés suizo era conocer el nombre del vendedor del primer CD que fue comprado por el ministerio de este Estado y que contenía una larga lista de clientes alemanes del banco Credit Suisse.

El espionaje llevado a cabo por Daniel M. consternó al ministro Walter-Borjans, quien señaló que el escándalo podía alcanzar una “nueva dimensión”, si la justicia confirmaba que llega de los servicios secretos suizos. “Si el espía suizo no solo recabó datos, sino que también colocó a un informante en nuestra Administración de Finanzas, el asunto adquirirá proporciones de escándalo. El que espía a los inspectores de Hacienda está protegiendo a los criminales”, afirmó. “Si resulta que Suiza ha estado espiando las autoridades fiscales alemanas, esto sería totalmente inaceptable”, admitió este viernes el ministro de Justicia federal, Heiko Maas, que confirmó que la Fiscalía Federal ha asumido las investigaciones.

Thomas Oppermann, el jefe del grupo parlamentario socialdemócrata dio por hecho el espionaje llevado a cabo por Suiza, una acción que calificó como un “doble escándalo”. “Por una parte, los servicios secretos suizos violan la soberanía alemana y, por la otra, su meta era impedir el trabajo de los inspectores fiscales de Renania del Norte Westfalia, que llevan luchando desde hace años contra los evasores fiscales alemanes”, dijo el político al periódico Süddeutsche Zeitung.

El Gobierno suizo ha evitado hacer comentarios sobre el escándalo. Pero el director del NDB, Markus Seiler, defendió de manera indirecta los esfuerzos de su organismo para impedir el robo de información bancaria secreta. “Si alguien en Suiza utiliza métodos ilegales para robar secretos financieros, eso es espionaje y nuestra tarea es luchar contra ello”, justificó.

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