El BCE aduce ante Alemania que el alza de la inflación es transitoria

El organismo defiende que no modificará su política por un repunte temporal de los precios

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi.ALESSANDRO DI MARCO / EFE

El Banco Central Europeo contestó este jueves a las críticas alemanas vertidas por el alza de la inflación. En su último boletín, el BCE sostiene que el fuerte repunte registrado en los precios se debe a la energía y, por lo tanto, reviste un carácter transitorio. En consecuencia, no se replanteará su política de compras de activos y tipos bajos por un pico que considera meramente temporal.

“Como se esperaba, la inflación ha aumentado recientemente, debido en gran medida a efectos de base de los precios de la energía, si bien las presiones sobre la inflación subyacente se mantienen contenidas. El Consejo de Gobierno seguirá haciendo abstracción de las variaciones de la inflación si considera que son transitorias y que no tienen implicaciones en las perspectivas a medio plazo para la estabilidad de precios”, reza el documento publicado este lunes por la entidad que preside Mario Draghi. Y añade que a corto plazo es probable que la inflación siga repuntando.

No obstante, el BCE espera que “los tipos sigan en los niveles actuales o inferiores durante un periodo prolongado, que superará con creces el horizonte de las compras netas de activos”. Es más, en defensa de la expansión monetaria, apostilla que “se necesita un grado de acomodación muy sustancial para que las presiones inflacionistas en la zona euro aumenten y respalden la inflación a medio plazo”.

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La inflación europea subió en enero hasta el 1,8% anual, muy cerca del objetivo del 2% que tiene el BCE. En diciembre, el índice de precios germanos escaló un 1,7% anual. Pese a que se achaque al petróleo, estos datos han multiplicado los ataques alemanes al BCE.

Entre los economistas teutones se prodigan los llamamientos a una reversión de las compras y una subida de tipos. En el fondo, defienden a una población alemana que envejece y ahorra de cara a su jubilación pero que está obteniendo unas rentabilidades muy bajas por su dinero. Se trata de lo que los economistas llaman represión financiera: mantener los tipos muy bajos para que los endeudados puedan seguir devolviendo el principal a los acreedores. Solo que esta política no retribuye al ahorrador justo en un año en el que hay inflación y elecciones generales en Alemania.

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