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EE UU modera su crecimiento al 1,6% en 2016, el más lento en cinco años

La economía estadounidense encadena once años con una expansión inferior al 3%

Contenedores en el puerto de Baltimore
Contenedores en el puerto de Baltimore AP

La economía de Estados Unidos despidió 2016 con una tasa de crecimiento del 1,6% para el conjunto del año. Supone una moderación de un punto porcentual cuando se compara con el ejercicio anterior y se queda tres décimas por debajo de lo que esperaba la Reserva Federal. Es el ritmo más lento en cinco años y está a medio camino de su potencial histórico. La expansión se desaceleró en el cuatro trimestre, al avanzar una tasa anualizada del 1,9%, lastrada por la caída de las exportaciones.

El indicador es otra muestra de la dificutad que tiene la mayor economía del mundo para generar riqueza desde la Gran Recesión. La curva del crecimiento fue muy irregular 2016. El año arrancó con un anémico crecimiento anualizado del 0,8%. De ahí repuntó al 1,4% en el segundo trimestre y se aceleró al 3,5% en el tercero. El rendimiento en el cuarto trimestre estaría, por tanto, más en línea del crecimiento visto tras la crisis. La Reserva Federal proyecta que ronde el 2,1% este 2017.

El dato del cuarto trimestre es más débil de lo que anticipaba Wall Street, en otra evidencia de la vulnerabilidad de la economía. El detalle muestra que el consumo, del que dependen dos tercios del crecimiento, avanzó un 2,5% durante los tres últimos meses del año. Es un ritmo que se considera sólido. También contribuyó de manera positiva la inversión de las empresas y en el sector de la vivienda. Hizo sin embargo de lastre la balanza comercial, que sustrajo 1,7 puntos porcentuales tras caer las exportaciones un 4,3%.

El ritmo potencial de Estados Unidos estaba históricamente en el 3,3%. Pero la economía encadena ya once años incapaz de crecer más de un 3%, debido a la baja productividad y a factores demográficos. Eso está provocando que el banco central se lo esté tomando con calma a la hora de poner el freno en los estímulos monetarios. En los últimos diez años subió tipos solo dos veces. Y esta debilidad fue la que dio aire caliente al fenómeno de Donald Trump.

La gran mayoría de miembros de la Fed ve posible elevar los tipos tres veces este año, con lo que se colocarían cerca del 1,5% a final de 2017. Pero la política economía de EE UU afronta un momento incierto. La nueva administración que preside Donald Trump promete apoyar el crecimiento con un recorte generalizado impuestos, reduciendo la regulación e invirtiendo en infraestructuras. Al mismo tiempo quiere revisar los acuerdos comerciales para combatir la deslocalización.

El presidente promete duplicar así la tasa de crecimiento, hasta llevarla a entre el 3,5% y el 4%. Pero no hay claridad sobre las medidas que se van a adoptar para elevar el potencial de la economía de una manera sostenida y sin que eso lleve a la Reserva Federal a encarecer el precio del dinero más rápido de lo esperado porque la inflación o sin que se dispere el déficit. Además, las iniciativas de la Casa Blanca deben ser respaldadas por el Congreso de EE UU.

Incluso si Trump consiguiera sacar adelante su plan, los economistas anticipan que sus efectos no empezarán a sentirse hasta comienzos de 2018 como pronto. Está por ver, en todo caso, cómo el presidente cuadra su política de estímulos con un mensaje proteccionista en el que amenaza con imponer elevados aranceles a los países que no cumplan las reglas. Es estrategia, además, puede disparar el valor del dólar y eso afectará a las multinacionales.

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