Báñez buscará un pacto para acabar la jornada laboral a las seis de la tarde

La ministra de Empleo propone "estudiar las posibilidades que tendría el cambio de huso horario"

La ministra de Empleo, Fátima Báñez con Tomas Burgos, secretario de Estado de Seguridad Social, antes de su comparecencia en el Congreso.ULY MARTÍN / ATLAS (atlas)

En sus últimas comparecencias públicas, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, se esfuerza por dar la sensación de que España ha entrado en otra fase de la recuperación, pese a que hay 4,3 millones personas sin trabajo y una tasa de paro del 19%. Su argumento viene a decir que ya se crea a buen ritmo —la afiliación ha crecido al 3,24% en el último año— y que ahora sí toca el turno del “empleo de calidad”.

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Dentro de ese concepto —“calidad”— entrarían, entre otras cualidades, la estabilidad (la temporalidad en España es de las más altas en la Unión Europea), “mejores salarios” (tras varios años de devaluación salarial) y la conciliación de la vida personal y laboral. Y para esto último Báñez ha aprovechado su estreno ante la Comisión de Empleo del Congreso esta legislatura para proponer un “un pacto nacional por la conciliación y la racionalización de los horarios”. Como punto de partida para esas negociaciones puso varias propuestas sobre la mesa, pero la más llamativa de todas es una que ya contemplaba el programa electoral del PP para las elecciones del pasado 26 de junio: impulsar el fin de la jornada laboral a las seis de la tarde. En la propuesta también se incluye la posibilidad de estudiar el cambio de huso horario en España.

Báñez habló de un “pacto con representantes de empresas y trabajadores”, o lo que es lo mismo, sindicatos y patronales. Esto no es baladí ya que en España el Estatuto de los Trabajadores recoge que el cómputo de la jornada se realiza en términos anuales y deja su distribución al ámbito de la negociación colectiva. No obstante, sí que marca una serie de límites, como el máximo de horas a realizar por semana (40 horas), aunque también permite una distribución irregular de las mismas. Es decir, se pueden trabajar más de 40 horas una semana si se compensa en otro trabajando menos. En este contexto, parece evidente que, sin el concurso de los agentes sociales, una iniciativa de este calado está destinada al fracaso.

La responsable de Empleo no dio muchos más detalles en su comparecencia parlamentaria. Solo en la réplica al portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya, Jordi Salvador, que le preguntó si la propuesta era compatible con la libertad de horarios, afirmó que debería “haber más turnos de trabajos, porque supondría más empleo”.

Fue un poco más allá ante la prensa, al salir de la comparecencia. Ahí pidió el compromiso con la propuesta de las grandes empresas y de los agentes sociales. También reconoció que es una cuestión de voluntad política que requiere la implicación de partidos, sindicatos y patronales y que la Administración tiene que dar ejemplo. Otro punto que admitió la titular de Empleo fue que las pymes, un colectivo muy grande en España, tendrá más dificultades. “Las empresas de determinados sectores y las más pequeñas tendrán que ir arbitrando modelos para hacerlo posible”, zanjó.

Bolsa de horas

Junto al adelanto del fin de la jornada laboral, Báñez enunció otras líneas básicas sobre las que puede ahondarse en ese pacto: “Bolsas de horas” —una expresión que recuerda a la negociación colectiva en el sector de automóvil— para gestionar los asuntos propios de los trabajadores, “mecanismos de flexibilización de la jornada” y “la implementación de fórmulas de teletrabajo”, entre otras.

Algunas de estas propuestas no solo aparecen el programa electoral de PP, también figuraban en el pacto que los populares firmaron con Ciudadanos el pasado verano para que el segundo partido votara a favor de la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Entre ellas también está la ampliación a “cuatro semanas del permiso por paternidad”.

Ya después de la comparecencia, el portavoz socialista en la comisión, Rafael Simancas, lamentaba que ante “los problemas del mercado laboral”, en referencia a la precariedad, la vida media de los contratos temporales o el desempleo mismo, la ministra hubiera fijado su prioridad en esta “boutade”. “No está mal que se hable de conciliación”, aclaró Simancas, aunque él prefería poner su atención en temas como la precariedad.

Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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