Guindos admite que deja en herencia al nuevo Gobierno un ajuste de 5.500 millones

“El déficit estará en 2017 por encima del compromiso del 3,1%. En cuanto haya nuevo Gobierno tendrá que tomar las medidas oportunas”, ha apuntado en Bruselas

Luis de Guindos en la reunión de hoy del EurogrupoAP| EFEundefined

“El déficit estará por encima del compromiso del 3,1%. En cuanto haya nuevo Gobierno tendrá que tomar las medidas oportunas”, explicó el ministro Guindos en Luxemburgo al acabar el Ecofin, la reunión de ministros de Finanzas europeos. El agujero fiscal se irá al entorno del 3,6%. Pero Guindos dio por hecho que habrá nuevo Gobierno para fin de mes, y explicó que inmediatamente se pondrá manos a la obra para cuadrar las nuevas cuentas públicas, que podrían estar listas antes de fin de año. Viene un Ejecutivo en minoría, con alianzas variables del PP de Rajoy con Ciudadanos, PSOE y PNV. Y con muchos deberes: el ajuste estructural de medio punto al que obliga la Comisión Europea —y que permitiría reducir el déficit al pactado 3,1%— equivale a 5.500 millones. Esa cifra es casi cinco veces el presupuesto destinado a dependencia.

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Tras el endurecimiento del impuesto de sociedades que permitirá adelantar ingresos por hasta 8.000 millones, Bruselas quiere más. La Comisión sugiere un alza del IVA y controles más estrictos sobre las autonomías y los contratos públicos. Guindos evitó proporcionar una sola pista al respecto. Pero dio a entender que toda la clase política es consciente de que, una vez más, hay que sacar a pasear la tijera. “El PSOE, Ciudadanos y el PNV comprenden nuestros compromisos con Bruselas”.

Dudas en Bruselas

Bruselas canceló la multa en julio, dio un año más para reducir el déficit por debajo del 3% y redujo más de 20.000 millones el esfuerzo fiscal. Guindos subrayó que España puede ajustarse sin mermar el crecimiento: el PIB avanzará más del 2% en 2017. Pero el ministro se vio obligado a alternar palos y zanahorias: “España tiene una deuda pública del 100% del PIB y es vulnerable a cualquier subida de tipos de interés”, afirmó. Bruselas, además, desconfía: el sorprendente bofetón al Gobierno del jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, se debe a las dudas respecto al compromiso de Madrid, que ha incumplido reiteradamente sus promesas.

España, en fin, saca pecho en Bruselas: presume del acuerdo sobre el déficit logrado con la Comisión e incluso reclama “transparencia” a las instituciones y al resto de países con la salud del sistema financiero. “Los bancos españoles serán los menos afectados por el cambio de reglas bancarias de Basilea”; el sector está “muy cómodo”, dijo Guindos. En 2010, el Gobierno de Zapatero presumía también de la solvencia de la banca. Dos años después, el propio Guindos solicitó un rescate europeo de 40.000 millones. “Esta vez es diferente”, suelen decir los economistas para recordar que la historia no se repite, pero rima. Puede que la banca esté mejor situada tras aquel rescate, pero si viene una nueva crisis financiera volverá a sufrir. A pesar de la complacencia del Gobierno.

Sobre la firma

Director adjunto de EL PAíS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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