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Invierta con cautela y en varias carteras

A las dudas sobre la economía china y las maniobras de los grandes bancos centrales se suman las elecciones en EE UU para añadir volatilidad a los mercados en la parte final del año

La volatilidad de los mercados hace difícil conseguir buenas rentabilidades.
La volatilidad de los mercados hace difícil conseguir buenas rentabilidades.

La calma inusual de los mercados en agosto no es garantía de un otoño tranquilo. Víctor Alvargonzález, director de estrategia de Tressis, recuerda que "vivimos en un mundo muy volátil" y que la recta final del año arranca con incógnitas viejas y nuevas para el inversor: se quedan las dudas sobre la economía china y se les suman la inestabilidad política de Europa y las maniobras de los bancos centrales, que en ambas orillas del Atlántico generan perplejidad en los inversores y estrés en unos mercados ya nerviosos de por sí. La prácticamente nula rentabilidad de los productos tradicionales, por otro lado, complica aún más la posibilidad de obtener una rentabilidad decente sin una sobreexposición al riesgo. ¿El resultado? Un panorama tenso, pero con posibilidades.

"Se ha despejado el terreno para la renta variable, especialmente para la americana y la emergente", resume Alvargonzález. Aunque la Bolsa estadounidense acabe de tocar máximos —el S&P 500 batía su récord y alcanzaba los 2.190,15 puntos el pasado 15 de agosto—, lo que le augura poco recorrido, el analista confía en que se genere un impulso adicional al alza. "Técnicamente es un buen dato", insiste. En cuanto a la apuesta por los emergentes, recomienda cautela. "Pese a que emulen a Wall Street, de manera casi clavada, amplifican tanto las pérdidas como las ganancias", alerta.

En realidad, el atractivo de Estados Unidos viene más por descarte que por méritos: para muchos inversores —o, por lo menos, los más moderados—, Europa ya no es el indiscutible favorito. El Brexit ha sido la gota que ha colmado el vaso: al conocerse los resultados del referéndum, no solo se desplomaron las Bolsas —el Ibex se dejó más de un 12%—, sino que se pusieron en entredicho las bases de un proyecto político. Después de este golpe de gracia, al Viejo Continente ya no se le perdonan sus pecados: crece poco, está atormentado por las tensiones políticas internas y el Banco Central Europeo (BCE) ya no sabe qué cartas jugar para cumplir con su mandato. "Cada día hay un problema distinto: ayer era Grecia, hoy es Reino Unido, y mañana, el referéndum en Italia", lamenta Alvargonzález.

La renta variable europea, sin embargo, tiene un potencial alcista mucho mayor que la estadounidense. Todavía está lejos de tocar máximos históricos y tiene una rentabilidad media por dividendo por encima del 3%, frente al 2% de la norteamericana, lo que la convierte en una inversión interesante para el inversor arriesgado. "Y hay determinadas empresas que lo están haciendo muy bien", subraya José María Luna, director de estrategia de Profim. Coincide, sin embargo, en que ha llegado el momento de ajustar el tiro y apostar por "el vigor" de la economía de EE UU. "Europa es la permanente promesa y la bella del baile, pero es reticente a salir a la pista por sus problemas políticos y estructurales", ejemplifica.

Opte por la calidad

Luna recomienda cierta cautela frente a los vaivenes del mercado. Tanto en renta fija como variable, sugiere ser flexibles, rotar la cartera para defender el interés e intentar comprar calidad. Hoy día es imprescindible no perder de vista las políticas monetarias y estar atentos a las previsiones de crecimiento para construir una estrategia acertada. "Los mercados ya no responden solo a factores técnicos, están totalmente adulterados por la actitud y los discursos de los bancos centrales, y tenemos que acostumbrarnos a vivir en un mundo con un crecimiento económico moderado y una competitividad tremenda", sentencia.

El atractivo de Estados Unidos viene más por descarte que por méritos

Ante un fin de año que seguirá marcado por la volatilidad, los expertos recomiendan carteras diversificadas. "Ni todo en la misma acción, ni en el mismo vehícu­lo de inversión, ni en el mismo sector", insiste Francisco Marín, presidente del Comité de Servicios a Asociados de EFPA España. "En este momento todos tenemos temor, pero es fundamental no dejarse llevar por las emociones en un entorno que ya está al límite", aconseja. La incertidumbre, abunda el experto, tiene que ver con la inestabilidad política, el plan de expansión monetaria del BCE, con los miles de millones de bonos que cotizan en negativo. Pero también con las elecciones en EE UU y con el precio del petróleo. "Hay muchos focos de alarma", enumera.

En renta fija todavía hay posibilidades en Europa, sobre todo en deuda corporativa, aunque nadie apuesta por un largo recorrido. Mario Draghi, el pasado jueves, anunció su decisión de mantener los tipos en cero y seguir con el programa de compra de la deuda, tanto soberana como de empresas de alta calidad crediticia, a un ritmo de 8.000 millones al mes. Por ello, los analistas llevan tiempo alertando de que esté sobrevalorada. "Todavía se pueden encontrar cosas interesantes, más por el BCE que funciona como un paraguas que distorsiona el mercado", aclara Alvargonzález. Tampoco considera descabellado tener exposición a deuda de periférica y emergente, aunque sí en bajas cantidades. "Parece que se está poniendo en marcha otra vez", asegura Alfonso de Gregorio, director de gestión en Gesconsult. "Pero atención con el dólar y la economía china".

En cuanto a sectores, De Gregorio aconseja invertir en áreas vinculadas con el crecimiento del PIB y continuar alejados de la banca, petróleo y metales, por la fuerte volatilidad de los precios y la baja demanda de Asia. Aprueban, por otra parte, las empresas de consumo, el sector industrial y las compañías con alta rentabilidad por dividendo, que son capaces de asegurar su sostenibilidad. Luna también pone la mira en el sector salud y en los fondos relacionados con el cambio climático. Asimismo, recomienda esperar todavía a que la economía acelere su crecimiento para dirigir la atención hacia las materias primas. Pero hace una excepción con el valor refugio por excelencia: "En estos tiempos, no veo descabellado tener algo de oro en cartera".

Que paguen los inversores

El gurú de las finanzas Bill Gross, actual gestor de Janus Capital, incendió hace poco las redes afirmando que "los bonos con rentabilidad negativa son como una supernova que explotará algún día". Quizá todavía no haya llegado el momento del estallido, pero es cierto que la evolución de la deuda no deja tranquilos a los inversores. Y las últimas noticias del BCE tampoco son halagüeñas: el supervisor está todavía muy lejos de alcanzar su objetivo de inflación al 2%, pese a haber agotado ya la mitad de los cartuchos de su programa de expansión monetaria.

"¿Hasta dónde puede llegar el BCE?", se pregunta José María Luna, de Profim. "No se sabe, pero pagar por prestar dinero y por tenerlo inmovilizado es peligroso". La semana pasada, Sanofi y Henkel fueron las primeras empresas europeas en colocar deuda a tipos negativos: un total de 1.500 millones de euros con una rentabilidad del -0,05%. "O se cambia, o se profundiza, pero nada es eterno en economía; el cambio será brusco", insiste Víctor González, de Tressis. "Ahora el mundo es financieramente absurdo".

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