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Bruselas retira el plan de limitar a 90 días el ‘roaming’ gratis en la UE

La Comisión Europea trabajará "en una nueva versión" que elimine por completo los recargos tras las críticas recibidas

Un hombre sujeta un móvil en el metro de París
Un hombre sujeta un móvil en el metro de París AFP

La idea de poner fuertes trabas al fin de los recargos telefónicos en el extranjero no verá la luz. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha ordenado que se retire el plan para la regulación del roaming gratis en la UE y se haga uno nuevo para eliminar por completo el sobrecoste. Se trata de la norma que fija las tarifas de móvil cuando los europeos salen del país donde tienen contratado el servicio. El borrador que había preparado Bruselas para eliminar los cargos el 15 de junio de 2017 tenía letra pequeña: las operadoras sí podían aplicar este recargo si su abonado pasaba fuera más de 30 días seguidos o 90 días en todo el año, según la propuesta inicial de la Comisión que adelantó EL PAÍS.

Ante la polémica generada por esta limitación temporal, la Comisión da marcha atrás. "Los servicios de la Comisión, por instrucciones del presidente Juncker, han retirado el proyecto y están trabajando en una nueva versión", se indica en un breve comunicado del Ejecutivo comunitario. Un portavoz de esta institución ha explicado que se trataba de un borrador técnico que aún no había sido consultado con Juncker. Y ante las críticas que ha desatado (entre consumidores, organizaciones civiles y la izquierda parlamentaria), el presidente ha decidido que no es adecuado. "Mantenemos el compromiso al 100% de eliminar el roaming. Va a desaparecer por completo en junio de 2017", ha enfatizado el portavoz en conferencia de prensa.

Tras los embates de la crisis económica, el revés del Brexit y la creciente desconfianza ciudadana en las instituciones, la Comisión está decidida a recuperar el pulso político con propuestas muy pegadas a los europeos. Y una de ellas afecta al roaming, cuya reducción y futura desaparición ha sido identificada como uno de los beneficios más prácticos de la integración europea. Es muy probable que el propio Juncker divulgue el nuevo modelo en el debate sobre el estado de la Unión que abrirá el miércoles en el Parlamento Europeo en Estrasburgo.

El problema deriva de establecer que la itinerancia móvil será gratis dentro de la UE, pero con un “uso razonable”. Esa salvedad permite a Bruselas fijar límites para evitar abusos y problemas de competencia. Por ejemplo, si hay operadoras que aprovechan para captar clientes del extranjero con tarifas mejores que las que les aplica el operador doméstico. Son prácticas identificadas como competencia desleal, a ojos de Bruselas. Pero es difícil marcar esas pautas, especialmente en el seno de un mercado único que tiende a eliminar trabas transfronterizas en la prestación de servicios.

30 días seguidos, 90 días al año

Según las directrices que ahora quedan anuladas, cada vez que un viajero saliera a algún país de la UE debía volver a iniciar sesión en su móvil en la red doméstica, al menos, una vez cada 30 días. Es decir, debía regresar a su país o arriesgarse a que la operadora le aplicara recargos. Al final, el límite quedaba en un uso en el extranjero de 30 días seguidos y de 90 días en todo el año.

El Ejecutivo comunitario está convencido de que la propuesta que surgió de los expertos eliminaba el roaming en el 99% de los casos. Pero la forma de enunciarla -con ese límite temporal y la exclusión, por ejemplo, de los estudiantes de Erasmus, que pasan más de 30 días seguidos fuera de su país- desnaturalizaba el objetivo: la desaparición completa de esos recargos.

Bruselas dice haber entendido el mensaje de descontento y trabaja en un modelo mejor. Los socialistas en el Parlamento Europeo han instado a mantener los compromisos. “Hay estudiantes de Erasmus y trabajadores que cruzan fronteras para más de tres meses y prometimos un sistema en el que la gente tuviera tarifas como en casa. Debemos mantener nuestra palabra”, ha pedido Kathleen Van Brempt, vicepresidenta de los socialdemócratas.

La retirada de la propuesta inicial ha supuesto, en cambio, una verdadera sorpresa para los operadores de telecomunicaciones, que estaban fundamentalmente a favor porque entendían que el modelo salvaguardaba sus intereses y les protegía de fraudes y competencia desleal. Así lo han expresado esta semana en Santander, en el marco del Encuentro de Telecomunicaciones de la UIMP, los máximos directivos de las principales compañías europeas de telecomunicaciones: José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, Vittorio Colao, presidente de Vodafone, y Laurent Paillassot, consejero delegado de Orange España.

El representante de Orange había mostrado su apoyo expreso a la normativa en un encuentro con periodistas porque, a su juicio, alejaba el temor de la operadora francesa de que algunos de sus clientes se acogieran a la itinerancia permanente aprovechando las tarifas de un operador extranjero. Una situación que, en principio, se ajustaría perfectamente al concepto de mercado único que defiende el Ejecutivo comunitario.