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Industria planea una subasta de renovables para otoño

España necesita aumentar el suministro renovable para cumplir con las exigencias de Bruselas

 Vista aérea de la planta Solúcar de energía termosolar de la compañía Abengoa en la localidad de Sanlúcar la Mayor.
Vista aérea de la planta Solúcar de energía termosolar de la compañía Abengoa en la localidad de Sanlúcar la Mayor.

El Gobierno en funciones, a través de la Secretaría de Estado de la Energía, ha preparado una nueva subasta de energía renovable para el próximo otoño. Si no se adopta una decisión en los próximos meses, corre peligro de no poderse cumplir el objetivo de alcanzar el 20% de energía renovable sobre la energía final en el año 2020, según las exigencias comunitarias. Además, si no se forma un nuevo Ejecutivo en las próximas semanas, el actual deberá tomar la decisión, que en todo caso supondrá un alivio para el sector.

Corre prisa. Los análisis ya están muy avanzados, y la conclusión es que España necesita todavía aumentar la capacidad eléctrica para cumplir con Bruselas a tiempo. En la actualidad, cuenta con un 17,4% de producción renovable sobre la energía final (es decir, incluyendo el transporte, otros consumos petrolíferos, gas, etcétera) y, con las incorporaciones previstas (parques en construcción y las nuevas implantaciones en Canarias, entre otras) se eleva a algo más del 18,5%. Es decir, faltarían 1,5 puntos más para llegar al objetivo final. No obstante, la Secretaría de Estado de Energía estima que conviene tener un colchón por encima del 20%.

En todo caso, el Departamento que ocupa Alberto Nadal todavía tiene que adoptar algunos ajustes, sobre todo decidir qué tipo de renovables va a potenciar. Esos acoples tienen que hacerse, según sus previsiones, antes de las teóricas vacaciones de agosto, y de ello dependerá la cuantía de la subasta de renovables eléctricas que propondrá para el otoño. Las energías que baraja, aparte de la eólica y fotovoltaica, son el biodiésel, la biomasa, el ecocombustible en térmicas de carbón, principalmente, y lo más previsible es que haga una mezcla de todas. Lo que persigue el departamento es no prejuzgar la tecnología y buscar la opción más neutra y barata posible, por lo que la última decisión sobre el reparto final dependerá del coste de cada una.

No obstante, se da por seguro que eso no evitará una subasta de renovable eléctrica con un alcance importante. Según fuentes del sector, la cifra que se estima para la subasta oscila entre 1.500 y 2.000 megavatios (MW) que se repartirían entre eólica y fotovoltaica. La subasta, en cualquier caso, seguiría las mismas pautas que la que se hizo al final de la pasada legislatura (en realidad, ya en enero con el Gobierno en funciones) y que se hizo por un total de 700 MW.
Este tipo de subasta se hace en función del coste de la inversión más barata, por lo que resultó que la mayor parte de los adjudicatarios se lo llevaron con coste cero, lo que originó una polémica entre los competidores, entre ellos las grandes eléctricas españolas (Iberdrola, Gas Natural Fenosa y Endesa), habituales dominadoras del sector.

La nueva subasta, en todo caso, supondrá un aliento para el sector de renovables, que se vio muy deprimido tras la decisión del Gobierno de frenar las inversiones y reducir las primas. Esa cuestión motivó varias demandas de arbitraje de inversores, sobre todo internacionales, y la retirada de muchos proyectos que estaban en marcha.

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