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OPINIÓN

40 años no es nada

España es una economía agradecida a la que le sienta bien la democracia

Esta semana celebramos los 40 años de EL PAÍS. En 1976 un muro dividía Berlín, no había móviles, ni Internet y China e India suponían el 5% del PIB mundial, hoy suman el 25%. España estaba inmersa en una grave crisis económica. Éramos una de las economías más dependientes del petróleo, su precio se triplicó en 1973 y se volvió a duplicar en 1979. Y desde 1960 habíamos crecido a tasas del 7%, pero formando una gran burbuja inmobiliaria y de crédito.

La rigidez en la estructura económica y la fuerte subida de costes energéticos metió a España en una estanflación, similar a la que padece Argentina hoy, con la tasa de inflación por encima del 40% en 1977. Muchas empresas industriales dejaron de ser rentables y la derecha gobernante optó por nacionalizarlas y socializar las pérdidas. Con Franco moribundo en 1973, el Gobierno de Arias Navarro irresponsablemente decidió no subir los precios de la gasolina retrasando tres años el ajuste, generando una crisis fiscal y amplificando la crisis. Y el sistema bancario quebró. En 1982 un Gobierno socialista ganó las elecciones y tuvo que aplicar un duro plan de ajuste: devaluación, austeridad fiscal, reestructuración industrial y saneamiento del sistema bancario. Los comunistas que ahora negocian con Podemos criticaron el ajuste. La realidad es que España es una economía muy agradecida a la que le sienta muy bien la democracia.

Desde 1976 somos 9 millones más de habitantes, hay 10 millones más de españoles con estudios universitarios, hemos creado 5 millones de empleos, hemos doblado la renta por habitante, hemos convergido con nuestros socios europeos en capital por trabajador, sobre todo en infraestructuras, cuya distancia era abismal. Hemos multiplicado por nueve nuestras exportaciones de bienes, aunque algunos dijeron que la entrada en Europa, el desarme arancelario y la reconversión industrial sería el apocalipsis. Hemos desarrollado el Estado de Bienestar: pensiones, sanidad, educación y dependencia. Los españoles hemos multiplicado por tres nuestro gasto social por habitante, algo que muy pocos países del mundo han conseguido. Y con mayor libertad intelectual, aborto por plazos, divorcio, igualdad para homosexuales, igualdad de la mujer aunque el machismo es resistente, etcétera.

Hoy volvemos a estar en una grave crisis económica. Los retos principales pasan por convertir microempresas en medianas o grandes para aumentar su productividad, los salarios de sus trabajadores y las cotizaciones sociales. Solo así podremos pagar pensiones y mejorar el Estado de bienestar, hay españoles en pobreza severa y sin cobertura. No hay atajos y necesitamos invertir más en educación y en innovación. Pero la derecha ha concentrado el ajuste en educación, recortando un 20% desde 2012, y en I+D+i, retrocediendo hasta niveles de 2004, desguazando el esfuerzo inversor en ciencia e investigación de los Gobiernos de Zapatero. Y los comunistas vuelven a negarse a ningún cambio. España debe vivir el presente mirando al futuro.