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Los guardianes mexicanos de la teca

La compañía Proteak es un referente del negocio forestal sostenible

Cultivos hidropónicos de la empresa mexicana Proteak.
Cultivos hidropónicos de la empresa mexicana Proteak.

La madera de una tabla para picar que se vende en Vietnam puede haber sido obtenida en México, en bosques diseñados exclusivamente para la explotación. Este es el modelo sostenible que promueve Proteak, la multinacional mexicana que tiene 12 millones de árboles de teca, eucalipto y acacia sembrados en México, Colombia y Costa Rica. La firma nació en 2000 con 182 hectáreas del frondoso árbol de teca afincadas en Nayarit (oeste de México). Tras 15 años ha multiplicado su territorio hasta llegar a las 20.000 hectáreas y ofrece diversos productos de madera tanto en América Latina como en Asia, Europa y Estados Unidos.

La teca es un árbol que principalmente se cultiva en Asia y que por su dureza y resistencia al agua salada es popular en las construcciones navales. Proteak comenzó la siembra de esta especie en Nayarit al detectar que las condiciones climáticas eran similares a las del sudeste asiático. Más tarde y ante su inevitable expansión, la firma siguió con los cultivos en el estado de Tabasco (sur de México). La compañía forestal más grande de ese país ofrece a sus clientes maderas en rollo, tableros comprimidos y tablas para picar. Entre sus clientes se encuentran compañías que elaboran muebles y otros productos de madera en Vietnam, China, India, Estados Unidos y Europa.

El crecimiento de Proteak ha sido exponencial desde su fundación. Los momentos clave de la firma han sido dos: el reconocimiento de las autoridades forestales mexicanas en 2008 a sus prácticas sostenibles y su salida a la Bolsa mexicana en 2010. En 2013, ya en plena expansión en los países tropicales de Centroamérica, la compañía adquirió Forestaciones Operativas de México (Fomex) una empresa que añadió sembradíos de eucalipto al catálogo de Proteak.

Los guardianes mexicanos de la teca

El cultivo de miles de hectáreas ha llevado a Proteak a seleccionar genéticamente los ejemplares que siembra. El proceso de conservación de la plantas es cuidadoso y detallado. Al comienzo se realiza a través de la hidroponía (técnica que utiliza soluciones acuosas para facilitar los nutrientes) y una vez ya en tierra firme cada uno de los árboles se somete a una observación escrupulosa. Gastón Mauvezin, director general de Proteak, ha defendido su modelo para evitar el daño ambiental. “Son plantaciones que se han desarrollado donde no existían bosques, con la finalidad de explotarlas, que es diferente a una tala ilegal o a servirnos de los bosques de México”, afirmó a la prensa mexicana.

Nueva aventura

En el último año, la firma se ha lanzado a una nueva aventura y ha montado una fábrica de tablas en Huimanguillo (Tabasco). Allí ha comenzado a producir desde febrero de 2016 la llamada “tecnotabla” —una tabla de fibra de densidad media— que es utilizada principalmente en la cocina. Proteak ha invertido 200 millones de dólares en este proyecto que busca la producción de estas tablas para su comercialización en México, donde la mayoría de los productos de este tipo son importados. “Esta planta representa el mayor proyecto forestal en la historia del país y muestra que el sector puede ser sustentable y rentable al mismo tiempo”, señaló en la apertura Héctor Bonilla, fundador y presidente de la empresa. Proteak presume de tener 1.200 trabajadores, principalmente en zonas rurales, que se dedican a la conservación de las plantas. Los cultivos son una inversión a medio plazo y en los últimos años ya han rendido sus primeros frutos. Algunos sembradíos de teca, por ejemplo, han tardado 20 años en ser explotados. Pero los últimos resultados de la compañía han reflejado este crecimiento y la disponibilidad de maderas. En 2014, la firma mexicana acumuló activos por valor de 175 millones de dólares, un 30% más que el año anterior, y consiguió elevar un 20% el valor de su acción en Bolsa.

El 17% del territorio mexicano está formado por bosques —alrededor de 141 millones de hectáreas— y la cadena forestal del país apenas representa el 1,8% del producto interior bruto (PIB). La mayor explotación de maderas se produce en las zonas con pinos y encinas. Mauvezin ha criticado que a pesar de que las condiciones que el territorio posee para la explotación forestal son excelentes, la inversión en este rubro aún es tímida.

“La industria forestal mexicana ha estado desatendida durante mucho tiempo, cuando en el país existen todas las condiciones económicas necesarias para desarrollarlo. El sector forestal es el mayor deficitario en la balanza comercial”, cree .

En la última década, las autoridades forestales de México han incentivado la explotación de mano de la conservación para balancear la industria forestal. Incluso, Proteak ha sido aupado por el Gobierno mexicano para desarrollar su modelo sin intervenir los bosques con especies poco comerciales pero a la vez atractivas para el mercado. Sin embargo, tanto el sector público como la iniciativa privada han detectado el pesado paso del tráfico ilegal de maderas.

Las autoridades estiman que todas las actividades ilícitas relacionadas con la madera suman entre un 25% y un 55% de las actividades legales. Las cifras son ambiguas ante un crimen que todavía consigue traficar cargamentos completos desde las costas mexicanas hasta Asia. “Con nuestras plantaciones tenemos costos competitivos, por lo que no podemos competir con madera de dudoso origen”, afirmaba el director de Proteak antes de la apertura de su última planta en Tabasco.