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OPINIÓN

Es la inversión, estúpidos

Urge un plan gestionado por Bruselas que se financie con bonos a largo plazo

Bill Clinton asumió riesgos contra George Bush y ganó las elecciones con su “es la economía, estúpido”. Hoy es uno de los presidentes mejor valorados de EE UU y Hillary Clinton será seguramente la primera mujer que llega a la presidencia. España está aún digiriendo una crisis de deuda. La mayor parte es externa, por lo tanto, es condición necesaria que la salida de la crisis sea vía exportaciones para reducir la deuda con el exterior. Las empresas y familias dedican parte de su renta a reducir su deuda y el Estado ha llegado al límite de su capacidad de endeudamiento. Resiste gracias al BCE, que compra 60.000 millones de deuda al año y financia el 100% del déficit público.

 

El efecto es un estancamiento secular. Según la Agencia Tributaria, el gasto en inversión de las empresas sigue un 50% por debajo de 2007 y el ratio de inversión sobre ventas ha caído a niveles de 1995. El sector de la construcción suponía en 1995 el 15% de las ventas totales y hoy apenas el 2%. El problema es generalizado en la mayoría de países europeos, incluido Alemania con gasto en construcción en mínimos históricos y la inversión de sus empresas cayendo.

España debería liderar, junto a Francia e Italia, un plan europeo de inversión, como piden el G20, la Comisión, el BCE, el FMI y la OCDE. El óptimo sería un plan gestionado por Bruselas que podría financiarse con bonos a 15 años a tipos próximos al 0%. El segundo óptimo sería conseguir que el gasto en inversión no compute en el protocolo de déficit excesivo. Podría condicionarse a los criterios de inversión del Plan Juncker.

Lamentablemente en 12 horas del esperpéntico debate de investidura nadie en el Congreso de los Diputados habló de ello. Rajoy vive en su mundo y nadie le ha dicho que la crisis del comercio mundial ha llegado a Europa y a España. Podemos sigue en el neocomunismo que han aprendido sus líderes en América Latina. Todo lo que proponen es aumentar el gasto público y el consumo interno, lo cual aumentaría más la deuda externa. Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina financiaron el neocomunismo con el superciclo de materias primas. Cuando ha caído el precio del petróleo, del gas y de la soja su modelo ha fracasado, como fracasó en la URSS y en Alemania del Este.

El PSOE y Ciudadanos en vez de ir a Bruselas para proponer un plan de inversiones piden más tiempo para cumplir el déficit con un programa que aumentaría significativamente el déficit estructural. El escenario más probable son nuevas elecciones el 26 de junio. Ningún partido mostró un proyecto ilusionante en las pasadas elecciones que le diera la mayoría suficiente para gobernar. Hay vida después de una crisis de deuda. En España ya salimos de una en los años ochenta. La clave es acertar con la estrategia adecuada y tener el liderazgo para llevarla a cabo.

¿Quién será el Clinton español? Esa es la pregunta que debemos resolver en las próximas elecciones. Que la fuerza nos acompañe.