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El Ibex recupera terreno tras las nuevas promesas en China y Japón

El índice español sigue la estela de las Bolsas asiáticas y recupera los 10.000 puntos

Las Bolsas europeas han acogido este miércoles con optimismo el enésimo mensaje tranquilizador del Gobierno chino, que llegó acompañado por una batería de medidas fiscales para reactivar su economía y lograr que el crecimiento cierre el año en el 7% prometido. Sabedor de que el mundo financiero tiene los ojos fijados en sus movimientos, Pekín anunció una nueva inyección para infraestructuras e insistió en la fortaleza de su economía. Tras una subida fulgurante en los parqués asiáticos, las plazas europeas respondieron con fuertes repuntes que se fueron moderando en el último tramo de la sesión, después de la apertura en plano de Wall Street. El Ibex español subió un 1,74% y fue el mejor índice del Continente. Las Bolsas estadounidenses cerraron la jornadas con pérdidas superiores al 1,5%.

Jornada de subidas en la montaña rusa en la que se han instalado las principales Bolsas mundiales. Tras el varapalo de agosto, los parqués europeos siguieron recuperandose después de que dos índices clave en Asia, el Nikkei japonés y el Shanghái Composite, deslumbraran con sendas subidas del 7,71% y del 2,29%. Aunque los repuntes en los parqués del Viejo Continente fueron desinflándose con el paso de las horas —especialmente después de la apertura dubitativa de los principales índices estadounidenses—, al cierre la euforia inversora se sobrepuso a unos riesgos tan vigentes como 24 horas antes: pese a la aparente estabilización de China, la segunda potencia mundial sigue navegando en un mar de dudas; la posible subida de tipos de tipos en Estados Unidos este mismo mes no termina de desaparecer de las quinielas y los indicadores macroeconómicos en Occidente siguen siendo mixtos: este miércoles, en plena explosión de optimismo en los mercados, las exportaciones británicas tocaron mínimos de cinco años. No todo está roto en pedazos, como se intuía hace solo tres semanas, cuando una ola de pánico paralizó las Bolsas, pero la situación de la economía mundial aún dista mucho de ser estable.


La subida fulgurante de la Bolsa japonesa durante la madrugada, la mayor en siete años, revirtió los números rojos de la jornada anterior y sorprendió en las primeras horas de cotización en Europa. Contagiado por las promesas gubernamentales de nuevos estímulos, los inversores aceleraron sus compras tras un agosto negro marcado por las turbulencias de su mayor vecino, China, que habían dejado el precio de las acciones en mínimos de siete meses y habían abierto una ventana de oportunidad que muchos inversores han aprovechado.

Las expectativas renovadas venían de numerosos frentes: dentro de sus fronteras, el Gobierno había prometido una rebaja de, como mínimo, el 3,3% en el impuesto de sociedades durante los dos próximos años. Fuera de Japón, la intención de Pekín de redoblar su esfuerzo fiscal para contrarrestar la más que evidente desaceleración económica.

El ministerio de Finanzas chino anunció este miércoles un nuevo aumento de la inversión en infraestructuras y un recorte de impuestos para las pequeñas y medianas empresas en un nuevo intento de que la economía del gigante asiático recobre el brillo perdido. En los últimos meses, coincidiendo con el estallido de la burbuja bursátil, Pekín ha inundado el mercado de liquidez con la rebaja de los tipos de interés y del coeficiente de caja de los bancos en varias ocasiones.
Ahora el Ejecutivo insiste en los estímulos por la vía fiscal, en la que ya se considera como la mayor intervención en China desde la aprobación, en 2008, de un plan de estímulo masivo tras el estallido de la crisis financiera internacional. En paralelo, el primer ministro chino, Li Keqiang, aseguró este miércoles que la economía de su país avanza, “pese a las dificultades”, en la dirección positiva; prometió las medidas de ajuste “necesarias” para combatir las turbulencias en los mercados financieros y descartó una devaluación superior del yuan después de la acometida a mediados de agosto.


La Fed, en el horizonte

Las palabras, deliberadamente tranquilizadoras, del jefe del Ejecutivo chino y el nuevo plan fiscal desvelado este miércoles por el gigante asiático se convirtieron en las excusas perfectas para las subidas en los parqués del Viejo Continente. Al otro lado del Atlántico, un nuevo buen dato en una encuesta de empleo que la Reserva Federal (Fed) suele escrutar con esmero antes de tomar cualquier decisión, fue un jarro de agua fría en el ánimo de los inversores, que acabaron decantándose por las ventas anticipando la retirada paulatina de los estímulos monetarios.

Aunque siguen siendo mayoría los analistas que sostienen que la subida de tipos no llegará, como mínimo, hasta diciembre, las voces de los que opinan que la Fed optará por subir tipos la semana que viene siguen dejándose oír. Entre ellos, Christopher Dembik, de Saxo Bank, ve “muy probable” cree que el organismo presidido por Janet Yellen opte por elevar el precio del dinero en su próxima reunión. “Tendrá muy presente el riesgo de burbujas especulativas; se juega su credibilidad”, apunta por correo electrónico. “Nadie puede negar que la economía estadounidense no haya vuelto a su estado previo a 2007”.

Una subida de tipos en Estados Unidos sería una mala noticia para las Bolsas y un problema para las economías emergentes, ya de por sí fuertemente golpeadas por la caída a plomo en el precio de las materias primas. Sin embargo, Ignacio Cantos, director de inversiones de ATL Capital, cree que lo más conveniente sería dar el paso “lo antes posible”. “Estados Unidos debería emprender ya el camino de la normalización. Si no se rearma ahora, cuando llegue la próxima crisis no tendrá herramientas para combatirla”, cierra.

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