Tribuna
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Draghi prudente

El presidente del BCE ha aportado luz en la niebla de los mercados

El presidente del BCE, este jueves en Fráncfort.
El presidente del BCE, este jueves en Fráncfort.F. VON ERICHSEN (EFE)

Este miércoles Mario Draghi ha vuelto a demostrar que es el líder europeo con mejor diagnóstico de la grave crisis de deuda que sigue padeciendo la Eurozona y ha vuelto a liderar el consejo del BCE dando la señal necesaria para no generar más inestabilidad en las bolsas y primas de riesgo europeas. El BCE es una institución muy compleja formada por 19 bancos nacionales y los ejercicios de previsiones son lentos de reacción, como era el Titanic.

Pero la política monetaria toma decisiones en condiciones de elevada incertidumbre, ya que tarda varios meses en surtir efecto, debe anticiparse a las tendencias y reaccionar rápido en un mundo globalizado donde los flujos financieros van a la velocidad de la luz.

El presidente del BCE ha advertido de que la crisis internacional que se está focalizando en países emergentes aumenta los riesgos a la baja para el crecimiento y la inflación en Europa. Ha aportado luz en la niebla de los mercados al ampliar los bonos que pueden ser objeto de su programa de compras. Y ha confirmado que el programa es flexible y se puede ampliar si la inflación en eurozona sigue alejada del objetivo de inflación del 2%, efecto de una economía débil y enferma.

La caída del comercio mundial ya está teniendo impacto sobre las exportaciones europeas

Europa es una economía que ha salido de la recesión de 2012 gracias a las exportaciones, mayoritariamente a países emergentes y que se benefició el pasado año de la caída del precio del petróleo. Pero la caída del comercio mundial ya está teniendo impacto sobre las exportaciones europeas. Y la intensa depreciación de divisas de países emergentes ha contrarrestado los efectos expansivos que las compras de deudas del BCE provocaron el pasado al depreciar el euro y favorecer el crecimiento de las exportaciones de la eurozona.

Desde 2007 que la política monetaria es condición necesaria pero no suficiente para salir de la recesión. Por eso es necesario que la Comisión y el Consejo europeo cambien rápidamente el relato, sean realistas y que las obras del Plan Juncker empiecen cuanto antes. Y que presionen a los países con reducido déficit público y superávit exterior a aprobar bajadas de impuestos y planes de inversión pública.

En España, Rajoy y su gobierno, como la orquesta del Titanic, siguen tocando sin darse cuenta que el comercio mundial ya ha impacto a nuestras exportaciones de bienes. Que la intensa depreciación del peso mexicano abarata los viajes al Caribe y tendrá un impacto negativo sobre el turismo en España. Y que el empleo, eliminando estacional, se estancó en julio y ha caído en agosto.

En la campaña electoral de 2011 Rajoy y su equipo económico demostraron que no se habían enterado de nada de la crisis. En la campaña de 2015, con el presupuesto disparatado que acaban de presentar, confirman que no se han enterado nada de nada. La deuda externa ha aumentado en 100.000 millones desde 2011 y la deuda pública en 300.000 millones. Y España es una economía mucho más vulnerable a la inestabilidad financiera que padecemos.

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