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ANÁLISIS

Si viajas fuera, ni llames ni navegues

Los europeos apagan sus smartphones cuando viajan al extranjero por temor al tarifazo

Los principios fundacionales de la UE se basan en la libre circulación de personas, mercancías y capitales. Lamentablemente, no incluyen las comunicaciones móviles porque cuando se fundó la UE la telefonía celular apenas era un invento tosco en forma de ladrillo que usaban los ejecutivos. Hoy en día el móvil es el aparato más popular del mundo. En España, hay más líneas de móvil que habitantes. Los ciudadanos no pueden vivir sin su móvil, porque es una herramienta personal y profesional.

Pero ese derecho, está seriamente cercenado en la UE por los recargos abusivos que aplican las operadoras alegando unos costes de interconexión mayoristas de difícil justificación. Cuando un ciudadanos viaja a otro país de la UE, el móvil se convierte en un objeto peligroso. Un Eurobarómetro realizado en 2014, concluía reveladoramente que el 70% de los europeos limita el uso del móvil cuando sale de su país y hasta el 94% cierra su servicio de datos y no se conecta a Internet por el móvil por el temor a recibir un facturazo a su regreso, por los costes extras de la itinerancia.

Las compañías alegan que deben aplicar estos recargos porque los costes mayoristas que deben afrontar son muy diferentes según los países y que el fin del roaming le acarreará fuertes pérdidas, que se traducirán en menores inversiones. Las españolas han sido especialmente beligerantes en esta batalla porque España es un país turístico, y supone una notable fuente de ingresos (Movistar, Vodafone y Orange evalúan en 5.000 millones al año los menores ingresos si desaparece este recargo).

Pero también recurrieron a ese argumento cuando en 2007 la Comisión impuso un sistema de precios máximos para poner coto a los abusos. Desde entonces, las tarifas de itinerancia han caído más del 80% y las operadoras han podido asumir esa disminución de ingresos en sus balances y proseguir las inversiones en nuevas redes.

La comunicación. y más aún la que la que circula por el aire, no puede tener fronteras, ni visados. La Unión Monetaria debe ser también Unión Móvil.