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Wall Street corre a por Fitbit

El fabricante de las pulseras electrónicas se estrena en el parqué neoyorquino con una valoración que se acerca a la de Garmin

James Park, consejero delegado de Fitbit, en Wall Street
James Park, consejero delegado de Fitbit, en Wall Street AP

Hace cinco año, Fitbit no era nada. Ahora, el fabricante de las pulseras electrónicas se estrena en Wall Street con una valoración inicial de 4.100 millones de dólares, tras colocarse sus acciones en el New York Stock Exchange a un precio de 20 dólares la unidad. Los inversores se echaron a correr para hacerse con una parte de su capital y eso provocó que arrancara con un alza superior al 55%, lo que disparó su capitalización a los 6.200 millones en segundos.

El estreno bursátil de Fitbit es el tercero más importante del año en el parqué neoyorquino. Prueba de la alta demanda por sus acciones es que la última banda de referencia de la oferta se fijó hace unos días entre los 17 y los 19 dólares, por debajo del precio al que se cerró la operación la tarde del miércoles. Se sacaron a la venta 36,6 millones de títulos, con lo que recaudará 732 millones. El principio del proceso, se valoración era la mitad.

Tanta expectación se explica porque Fitbit es una marca muy reconocida, que se asocia a un producto muy singular. La compañía fabrica siete modelos de relojes pulsera para medir el rendimiento físico. Pero también por sus resultados. En el primer trimestre tuvo ventas de 337 millones de dólares. Y encima, es rentable. Ganó 48 millones en el arranque de 2015. La compañía de San Francisco compite en el mercado de los “wearables” con Garmin y los Apple Watch.

El crecimiento es bastante impresionante. Los ingresos de la tecnológica era de solo cinco millones en 2010. De ahí, a 745 millones en 2014. Si lo que se toma como referencia es el último trimestre publicado, el incremento de las ventas fue de un 200% en solo un año. La compañía utiliza como canales de venta grandes almacenes, como Macy´s, y el portal electrónico de Amazon. Hasta ahora, además, la competencia era casi inexistente.

Con estos números, la valoración de Fitbit se acerca a la de Garmin. Hay, sin embargo, puntos de duda. Primero, tiene que demostrar que es capaz de mantener estos beneficios. Segundo, prevé emitir más acciones, lo que puede diluir el valor de los títulos. Y tiene un frente legal abierto con su rival Jawbone. Pero lo que está por ver es cómo hace frente a Apple, Samsung y Microsoft.

Básicamente, se trata de entender si Fitbit puede aguantar por si sola la competencia de las grandes tecnológicas o acaba siendo absorbida por una de ellas, o incluso Nike. Es un negocio en el que también prueba fortuna Anderarmour y Lululemon. En ese caso la clave, como señalan los analistas, estará en si es capaz de desarrollar nuevos productos que refuercen su modelo de negocio, como el fabricante de las cámaras GoPro, con la distribución de contenido.

El mercado de los "wearables" está aún en una fase incipiente, por lo que el potencial de crecimiento del negocio es enorme. Fitbit es, además, líder en el segmento de los dispositivos electrónicos que se utilizan para medir el rendimiento deportivo y que hacen de acompañante a los teléfonos móviles. Además, cuenta con ventajas que no tiene Apple o Samsung, con su simplicidad o su batería. En un mercado de 200.000 millones, hay espacio para varios actores dominantes.